|
MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada |
|
Liderazgo Bajo El Buen Pastor
Capítulo 3
Los atributos esenciales del Pastor
Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes. Hagan todo con amor. (1 Corintios 16:13-14, NVI)
En el ejercicio del liderazgo hay ciertos atributos que se demandan de los pastores de Dios. Los versos de arriba capturan los ingredientes principales de estos atributos esenciales. Ellos son amor, humildad y un carácter fuerte, que se manifiesta en la fe y valentía al guiar a las ovejas. Estos rasgos esenciales son fundamentales en los líderes para que proporcionen una imagen vívida de santidad para las ovejas que los siguen. Sin estos atributos, la habilidad del pastor para guiar es quizá solo una apariencia superficial sin esencia para guiar efectivamente a las ovejas.
El Amor del Pastor
El centro de un verdadero pastor es su genuino interés y amor por el pueblo de Dios; siempre estará buscando como edificarlo en la fe. El tiempo de su ministerio se consume en ver a las ovejas alcanzar su pleno potencial en la fe con un amor que no puede ser contenido. El amor es el cimiento sobre el que todos los demás asuntos del ministerio son construidos. El apóstol Pablo, en su gran capítulo sobre el amor, 1 Corintios 13, muestra la inutilidad del ministerio sin un amor genuino. Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. (1Corintios 13:1-3, NVI) Las palabras del apóstol Pablo en el verso de apertura provocan. Sin amor somos simplemente “un metal que resuena o un platillo que hace ruido”. La intención de Pablo es mostrar el paralelo entre un ruido fuerte al que le sigue un silencio inmediato y un andar cristiano carente de amor. Los ruidos fuertes llaman la atención de los que los oyen, pero el ruido se extingue de inmediato en la obscuridad. Los líderes cuyas creencias y prácticas no están gobernadas por el amor verán sus esfuerzos morir con el tiempo en los corazones de los demás. Sus enseñanzas tienen una gran influencia sobre la gente, pero es el amor en sus acciones lo que mantiene la verdad en la mente y corazón de quienes las oyen. La gente olvida muchas cosas que tienen lugar entre ellos y su pastor, pero siempre recordarán el amor que les fue mostrado. Seamos diligentes en nuestro servicio hacia Dios, pero sobre todo amemos a las ovejas con el corazón del Buen Pastor, Jesucristo.
Las diferentes verdades del amor bíblico se describen en el pasaje del Buen Pastor.
"Ciertamente les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil. Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas.
En este texto, se hace un contraste entre los falsos pastores de Israel y el verdadero pastor de Jesucristo. Este pasaje es precioso si consideramos la falla constante de los fariseos al guiar al pueblo de Dios en el tiempo del evangelio. De hecho, líderes incompetentes plagaron la mayor parte de la historia de Israel como está escrito en el Antiguo Testamento. Considera las palabras de Dios cuando reprende a los líderes de Israel en Ezequiel.
El Señor me dirigió la palabra: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: "¡Ay de ustedes, pastores de Israel, que tan sólo se cuidan a sí mismos!¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño? Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño. No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida. Al contrario, tratan al rebaño con crueldad y violencia. Por eso las ovejas se han dispersado: ¡por falta de pastor! Por eso están a la merced de las fieras salvajes. Mis ovejas andan descarriadas por montes y colinas, dispersas por toda la tierra, sin que nadie se preocupe por buscarlas. "Por tanto, pastores, escuchen bien la palabra del Señor: Tan cierto como que yo vivo —afirma el Señor omnipotente—, que por falta de pastor mis ovejas han sido objeto del pillaje y han estado a merced de las fieras salvajes. Mis pastores no se ocupan de mis ovejas; cuidan de sí mismos pero no de mis ovejas. Por tanto, pastores, escuchen la palabra del Señor. Así dice el Señor omnipotente: Yo estoy en contra de mis pastores. Les pediré cuentas de mi rebaño; les quitaré la responsabilidad de apacentar a mis ovejas, y no se apacentarán más a sí mismos. Arrebataré de sus fauces a mis ovejas, para que nos les sirvan de alimento. (Ezequiel 34:1-10; NVI)
Este patrón de líderes ineptos continúa hoy en la iglesia con hombres que tienen cierta forma de santidad, pero no tienen un ministerio adecuado en su representación de Dios. Jesucristo el Buen Pastor, vendría a las ovejas perdidas de Israel y las guiaría en el camino de santidad a través de un amor que no tiene límites. Daría Su vida por las ovejas para que ellas puedan entrar a la abundante vida provista por el Padre. Aunque nunca podamos capturar completamente la profundidad del amor de Jesús en su naturaleza infinita, hay ciertas características de Su amor que pueden ser identificadas en el pasaje del Buen Pastor. Primero, el amor de Jesucristo por las ovejas es incondicional. Él no estaba motivado por el dinero o por alguna recompensa (no estaba contratado), sino por este factor principal: un amor sin restricciones por las ovejas independientemente de sus acciones. Este tipo de amor impulsa hacia adelante a pesar de lo poco atractivo que pudiera ser el que es amado. No había nada en el comportamiento de las ovejas que provocara que Jesucristo las amara. Este punto se expresa mejor en Romanos en donde Pablo enfatiza el amor de Dios demostrado en la cruz.
A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:6-8, NVI)
El texto revela que aún cuando éramos pecadores Cristo murió por nosotros. En griego literalmente dice que mientras pecábamos activamente contra el Padre, Jesús fue a la cruz y dio Su vida por nosotros. Es fácil amar a quien nos ama, pero el amor incondicional revelado en la vida de Cristo no es gobernado por las acciones de los demás. Los líderes de Dios deben tomar nota de esto. Deben seguir los pasos de El Buen Pastor en su amor por las ovejas, como se muestra a través de los evangelios. Cristo siempre estuvo interesado y cuidaba de las ovejas, hasta que la realidad fundamental de Su amor fue expresado en la cruz. Segundo, el texto revela que el amor de Jesucristo es de auto sacrificio. Para que El Buen Pastor pudiera expresar su amor en toda su plenitud, tenía que negarse y privarse de su verdadera Deidad. Esto lo expresa claramente el Apóstol Pablo en su amonestación a los creyentes Corintios.
No es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la sinceridad de su amor en comparación con la dedicación de los demás. Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos. (2 Corintios 8:8-9, NVI)
Aunque Cristo se hizo pobre al tomar su humanidad, hizo ricos a muchos a través de su amor de auto sacrificio.
En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. (1 Juan 3:16; NVI)
Siempre hay un costo al ejercer amor genuino hacia los demás. Esto es verdad porque el que ama debe negarse a si mismo sus derechos personales para poder estar disponible para satisfacer las necesidades de otros. Puede ser que los líderes nunca tengan que dar sus vidas y morir por las ovejas, pero en un sentido espiritual es un proceso continuo, de auto sacrificio en el ministerio hacia los demás. Cuando los líderes ponen las necesidades de otros antes que las suyas, la naturaleza de auto sacrificio del amor siempre tendrá bases sobre las que pueda operar.
No hay mejor pasaje que capture el amor de un pastor que la amonestación de Pablo a los creyentes de Tesalónica.
Nuestra predicación no se origina en el error ni en malas intenciones, ni procura engañar a nadie. Al contrario, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la gente sino a Dios, que examina nuestro corazón. Como saben, nunca hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo. Tampoco hemos buscado honores de nadie; ni de ustedes ni de otros. Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos, así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no sólo el evangelio de Dios sino también nuestra *vida. ¡Tanto llegamos a quererlos! Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga. Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable. Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos. Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria. Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra *humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes. (1 Tesalonicenses 2:3-14; NVI)
Los motivos correctos del amor del Pastor
Este texto exalta los atributos que revelan la compasión del Apóstol Pablo por las ovejas. Su corazón era puro y recto ante Dios, sin absolutamente ningún falso motivo, y abierto a los creyentes con confianza; aún hasta el punto de traer a Dios como testigo. No había engaño en sus prácticas, o el uso de palabras complejas, sino un interés genuino por el bienestar espiritual de las ovejas. Al mantener este estándar, se ganó la aprobación de Dios quien conoce el corazón de todos los hombres. El corazón de un líder ni puede operar sobre falsos motivos; esto es, la codicia que toma ventaja de las ovejas, o el orgullo que busca que los hombres lo alaben. La iglesia actualmente se ha visto infiltrada por quienes se dicen ser pastores que solo toman ventaja y explotan a las ovejas para su propio uso. Están más preocupados en su propia imagen; y buscan el hacerse un nombre para ellos mismos así como también incrementar sus cuentas bancarias a costa de las ovejas. El verdadero pastor está interesado en complacer al Padre alimentando de una manera que honre a Dios, a las ovejas que le han sido confiadas. Es motivado por un amor que se consume totalmente en el bienestar del pueblo de Dios.
La convivencia íntima del amor del Pastor
El amor es la puerta natural para acercarse más a las ovejas. En 1 Tesalonicenses 2:8, vemos la intimidad de la convivencia que caracteriza el amor de un pastor
Así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no solo el evangelio de Dios sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!
Este verso debería tener un profundo efecto sobre como percibimos el ministerio. Pablo no solo predicaba el evangelio a los creyentes sino que también compartía su vida con ellos. De esta manera Pablo podía exhortar, animar e implorarles como lo haría un padre a sus propios hijos.
Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos. Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria. (versos 11-12)
El propósito de esta convivencia íntima es que los creyentes alcancen su pleno potencial en la fe, conduciéndose de una manera digna del evangelio. Esta es la meta de todos los ministros por su rebaño. Ministrar a los demás es más que solo predicar o enseñar a la gente. Implica también caminar a su lado y ayudarlos a crecer en sus experiencias cristianas. El corazón de pastor de un líder se interesa de las ovejas de una manera personal. Hace de su interés el involucrarse con aquellos que son fieles servidores y que necesitan un mentor o un amigo. La enseñanza teológica es muy importante, pero algunas veces requiere de la intimidad de la amistad para ayudarlo a uno a perseverar en la fe. La gente se identifica con las relaciones de esta naturaleza y siente un amor tangible entre ella y los líderes. Dios ha llamado a los hombres al liderazgo para que se involucren con las ovejas de esta manera. De ninguna manera los líderes deben ser intocables, inalcanzables, o no estar disponibles para satisfacer las necesidades espirituales de los miembros de la congregación. Los pastores que han pasado tiempo de calidad con gente que sufrió en el pasado han sido una parte instrumental para re-direccionar esos sentimientos a una senda de gozo y paz ante Dios.La Delicadeza del Amor del Pastor
En el mismo texto, Pablo muestra que la delicadeza hacia las ovejas es otro atributo que caracteriza al amor del pastor.
. . . Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos. (vs .6-7)
Pablo tenía la opción de ejercer su autoridad como apóstol, pero escogió tener delicadeza para con ellos de la misma manera que una madre amamanta y ama a sus hijos. Pablo no estaba abandonando su autoridad como apóstol sino que sabía en el ejercicio de su rol que la delicadeza debía caracterizar su posición de liderazgo. Ejercer autoridad sobre la gente sin los atributos divinos como la delicadeza, puede resultar improductivo; al no guiar a las ovejas con el ejemplo. Esto es de lo que Pedro en su epístola trataba de proteger a sus colegas líderes cuando los amonestaba.
Cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere. No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño. (1 Pedro 5:2-3, NVI; énfasis agregado)Una vez más se nos recuerda del patrón bíblico de guiar con el ejemplo, no ser tiranos a través de nuestra autoridad sobre las ovejas. La gente aprende rápido cuando tiene un ejemplo a seguir que soporte las enseñanzas teológicas de los líderes. A la luz de los comentarios de arriba, cada líder necesita hacerse una pregunta: ¿Tengo un ferviente afecto por la gente de Dios al punto de compartir mi vida con ellos, animándolos y confortándolos en su andar? Este es el patrón descrito a través del evangelio y de las epístolas. Jesucristo y los apóstoles estaban completamente consumidos con los intereses de las ovejas de una manera íntima. Debemos enseñar y predicar la Palabra de Dios, pero también compartir nuestras vidas para poder ser de bendición a la gente de Dios con nuestro íntimo amor por ellos.. La Humildad del Pastor
La segunda cualidad que es esencial para un líder es una genuina humildad hacia todos los hombres. El atributo de humildad es grande en el sistema de valores de Dios. Golda Meir, la ex Primer Ministro de Israel, dijo algo bastante apropiado de mencionar en este momento: “deja de tratar de ser tan humilde, no eres tan grande”. Ese comentario dice mucho cuando hablamos de la humildad en su contexto bíblico. El hombre tiene la tendencia a pensar que la humildad es un signo de debilidad en el que uno es tímido y sumiso al punto de quedar inservible en su servicio a Dios. Esto no funciona así cuando hablamos de humildad bíblica. Esta mala interpretación de humildad debe ser descartada de nuestra mente para poder ser líderes poderosos y efectivos entre los demás. Los grandes hombres de fe del pasado que caminaban con humildad fueron guerreros de Dios; eran hombres firmes ante la oposición hacia la verdad. Nunca se consideraron a sí mismos mejores que nadie, sino que confiaban en su llamado para guiar a sus compañeros cristianos en la vida llena de fe que se demanda de la gente de Dios. Si un líder se comporta dando una falsa impresión de humildad, al punto de ser un error, puede terminar sin la valentía, valor e instintos de guerrero que se demanda de los líderes de Dios.
La Humildad de Jesucristo
En el ejemplo del Buen Pastor, el amor de Jesús nunca actúo independiente de Su humildad. La decisión del Hijo de dejar su lugar de honor en el cielo no solo expresa el amor de Jesús, sino que también transmite la humildad del Buen Pastor. Quien Jesucristo es verdaderamente demanda nuestra alabanza, pero Jesús decidió no ejercer su deidad y majestad en la tierra. Esto se expresa mejor en el libro de Filipenses:
Quién siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte ¡y muerte de cruz! (Fil 2:6-8, NVI)
En la encarnación, Dios Hijo tomó la posición de un siervo en Su humanidad para servir al hombre en obediencia al Padre. La verdadera práctica de humildad como la representó el Hijo es la de servir a los demás. Esto es lo que hace a la humildad grande en el sistema de valores celestial de Dios. Cuando un líder no ve su rol bajo esta luz, sirviendo a los demás, entonces asfixia la cualidad esencial de su llamado, que es necesaria para cuidar a las ovejas. Consideremos las palabras de Jesús hacia sus discípulos:
Así que Jesús les llamo y les dijo: "Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos." (Marcos 10:42-45, NVI, énfasis agregado)
Esta verdad bíblica se ilustra mejor en el evangelio de Juan cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos.
Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. (Juan 13:3-5 NVI)
El Buen Pastor, en su estado de humildad, guio a las ovejas con el ejemplo hacia la plenitud de la Fe Cristiana. La humildad, junto con el amor, fue un atributo fundamental del Buen Pastor para guiar y dirigir a las ovejas.
La Humildad en los líderes de Dios
El capturar la humildad de Cristo ha evadido a muchos líderes de la iglesia en la historia. Este ejemplo de Jesús es bastante contrario a la tendencia natural de nuestra naturaleza humana. El hombre en su orgullo disfruta el lugar de honor. Esto en muchos casos es el motivo principal para obtener un puesto de liderazgo. Sin una relación adecuada con Jesucristo, es casi imposible para los líderes deshacerse de este tipo de influencia. Dios llama a sus líderes a dirigir y guiar de una manera total mente diferente contraria a estos sentimientos de orgullo. Solo si seguimos en el camino del amor de Dios podremos entender completamente la profundidad de la humildad que caracteriza a Jesucristo. Si uno piensa demasiado en uno mismo, entonces será inservible para servir a la gente de Dios. La buena opinión de uno mismo nos ciega para ver nuestro verdadero rol como siervo. Esto era a lo que se refería Pablo en su carta a los corintios: Hermanos, todo esto lo he aplicado a Apolos y a mí mismo para beneficio de ustedes, con el fin de que aprendan de nosotros aquello de “no ir más allá de lo que está escrito.” Así ninguno de ustedes podrá engreírse de haber favorecido al uno en perjuicio del otro. ¿Quién se distingue de los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste ¿Por qué presumes como si no te lo hubieran dado? (1 Co 4:6-7; NVI) El apóstol Pablo en este contexto está tratando de detener a los creyentes corintios de elevar a los líderes más allá de lo que son. Ellos son hombres normales a quienes les han sido dados dones de sabiduría para instruir a la gente de Dios. Por lo tanto, no deberían pensar de ellos mismos como algo especial, como si Dios los hubiera escogido por sus habilidades naturales. Son hombres a los que se les ha confiado la administración para servir a Dios fielmente al alimentar a las ovejas.
Que todos nos consideren servidores de Cristo, encargados de administrar los misterios de Dios. Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza. (1 Co 4:1-2, NVI)
La tentación de considerarse a uno mismo superior, es a veces difícil de suprimir por el ego y el orgullo del hombre. La humildad de se perfecciona cuando uno puede verse a sí mismo a la luz de la gracia que Dios ha vertido sobre nosotros; entonces no iremos más allá de lo que está escrito para elevarnos a un lugar que no es verdadero. El apóstol Pablo entendió esto, haciendo de él mismo un siervo efectivo ante Dios.
Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, pues me considero digno de confianza al ponerme a su servicio. Anteriormente yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia. Pero la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús. Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna. (1 Tim 1:12-16; NVI)
Pablo tenía una propia perspectiva de su rol. Sabía que su llamado como apóstol y líder fue hecho posible por la gracia de Dios. Siempre se medía por un estándar, y al hacerlo, se protegía de las tendencias hacia el orgullo de la naturaleza pecadora. Su humildad era reflejada en el hecho de que lo entendía; Dios hace posible todo a través de su gracia y misericordia (1 Corintios 15:10). Así que en la humildad, hay una actitud y comportamiento en el que uno es totalmente dependiente de Dios, para servir a los demás en su gracia.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios que está conmigo. (1 Co 15:10, NIV)
Al definir a un líder de la iglesia a través de la ventana de la humildad, es Dios quien toma a un humilde siervo que es totalmente sumiso al Padre y lo eleva en el poder del Espíritu Santo para servir a los demás hombres. Sus derechos y privilegios personales quedan en segundo término por las demandas de su rol al servir a la gente de Dios. Sí, tenemos autoridad como líderes, pero tenemos que completar esa autoridad dando una substancia divina que sea de bendición a los que son puestos bajo nuestro cuidado. Para que esto pueda suceder debemos seguir los pasos del Buen Pastor, Jesucristo. Cuando esto es verdad, el líder de Dios capturará los atributos de Cristo en toda su plenitud. Por lo tanto, debemos preguntarnos: Como líderes de Dios ¿estamos dispuestos a guiar a los creyentes con el ejemplo que El Hijo nos dejó para solidificar nuestro rol como líderes? ¿Estamos dispuestos a expresar grandeza en humildad, como lo ilustró Jesucristo? ¿Comprendemos completamente la profundidad de lo Jesús expresó al lavar los pies de los discípulos? ¿O solo tenemos una apariencia de humildad sin la esencia de su verdadera naturaleza? ¿Estamos gobernando a la gente demandando su sumisión por el simple hecho de que tenemos un puesto de autoridad? Sin humildad los líderes pueden cometer una enorme injusticia al más noble de los llamados.
El carácter fuerte de un Pastor (Fe y Valor) La tercera cualidad que describe a un líder bíblico es su carácter fuerte en la fe al guiar a la gente de Dios. El amor y la humildad demandados de los líderes de la iglesia están balanceados con una gran fe y una vida de valor. Los líderes de Dios deben ser hombres de carácter que confían en su llamado, no dudan y son capaces de perseverar en todas las adversidades. El rol de líder no es para cobardes. Se necesitan hombres de fe y valor cuyos carácteres hayan sido moldeados por Dios para perseverar en las adversidades dirigidas hacia ellos. Los cristianos están en una guerra espiritual y los líderes son los principales objetivos de la lucha de Satanás.
Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. (1 Pedro 5:8; NVI)
Es un oponente que implacablemente trata de destruir la fe y la unidad del ministerio. El objetivo de su diabólica campaña es desanimarlos en su obligación de alimentar a las ovejas. Los líderes deben ser hombres de carácter fuerte para estar protegidos contra los ataques del enemigo. La Biblia está llena de ejemplos de grandes hombres de fe y valor que permanecieron firmes contra toda la oposición en guiar al pueblo de Dios. Las vidas de Moisés, David y Daniel son solo algunos ejemplos de hombres inamovibles en su servicio a Dios con una fe de guerrero. Moisés se mantuvo firme ante Faraón y todo su ejército; David se mantuvo firme contra toda la oposición contra su reinado; y por supuesto, está el episodio de Daniel en la guarida del león. Cuando Dios llamó a Josué a guiar a su pueblo a la Tierra Prometida lo alentó de esta manera: Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza (Josué 1:5-7a, énfasis agregado; NVI) En la comisión de Dios para Josué, sabía que se necesitaría un hombre de carácter fuerte para guiar a las ovejas a la Tierra Prometida. Se presentarían muchos retos a esa generación de israelitas. Por lo tanto, Dios estaba preparando a Josué para que estuviera listo para las batallas espirituales que se veían en el horizonte. No solo estaba llamado a guiarlos en santidad como pueblo del pacto con Dios, sino también a guiarlos en las batallas como su general. Esta orden para Josué se repite para los líderes de Dios en la iglesia.
Manténgase alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes. Hagan todo con amor. (1 Cor 16:13-14, NVI) Contrario a lo que muchos creen acerca de los cristianos de que son débiles y cobardes, este verso de ninguna manera describe a los hombres piadosos de fe de esa manera. En lugar de eso, describe hombres valientes, y que se atreven a caminar con Dios (Hebreos 11). Es importante resaltar que el llamado al valor en este verso está precedido de las palabras “permanezcan firmes en la fe.” De ninguna manera puede uno tener valor sin la práctica de la fe en nuestra vida diaria. Quizá el encuentro de David con Goliat es el ejemplo más grande del Antiguo Testamento que captura la esencia de la fe y el valor de un hombre trabajando juntos. Siendo un joven, se enfrentó a Goliat y los filisteos sin tener miedo hacia el gigante. La clave del valor de David era que creía en el Dios de Israel. Esto se hace evidente en sus palabras previas al conflicto con Goliat. Entonces David le dijo a Saúl: “¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo; yo mismo iré a pelear contra él!” “¡Cómo vas a pelear tú solo contra este filisteo!” Replicó Saúl, no eres más que un muchacho, mientras que él ha sido un guerrero toda la vida. David le respondió: “A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y si el animal me ataca, lo sigo golpeando hasta matarlo. Si este siervo de su majestad ha matado leones y osos, lo mismo puede hacer con ese filisteo pagano, porque está desafiando al ejército del Dios viviente. El Señor, que me liberó de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo. (1 Sam 17:32-37, NVI)
El valor de David se complementaba con su fe personal. Se mantuvo firme en sus creencias, inamovible, a pesar de las circunstancias. Entendió que la libertad llega a aquellos que confían en Dios de todo corazón; esto es, su fe estaba basada en su absoluta dependencia de Dios para la victoria. Sin esta verdad, el valor no tiene bases para operar en el calor de la batalla. Es Dios quién da poder a sus líderes para servir, quienes acuden a él para tener gracia y fortaleza en tiempos de necesidad. Un ejemplo del Nuevo Testamento de la fe y el valor trabajando juntos se describe en la vida del apóstol Pablo. Su currículum en 2 Corintios refleja esas cualidades.
Por nuestra parte, a nadie demos motive alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio. Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre. Servimos con pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; con palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como defensivas; por honra y por deshonra, por mala y por buena fama; veraces pero tenidos por engañadores; conocidos, pero tenidos por desconocidos; como moribundos, pero aún con vida; golpeados, pero no muertos; aparentemente tristes, pero siempre alegres; pobres en apariencia, pero enriqueciendo a muchos; como si no tuviéramos nada, pero poseyéndolo todo. (2 Co 6:3-10, NVI, énfasis agregado)
De los ejemplos de David y del apóstol Pablo, vemos el efecto de la fe y el valor, resistencia. La resistencia es lo que caracteriza a los hombres de valor. Son hombres que perseveran a través de las adversidades y retos de la vida. Así como el valor es el producto de la fe personal en Dios, la resistencia es el fruto del valor. Recuerda, fuimos llamados a recorrer la distancia entera (ver capítulo uno) como representantes de las ovejas. Muchos otros ejemplos son relatados en el libro de Hebreos capítulo 11. Este pasaje, después de describir la fe de muchos individuos del Antiguo Testamento, termina con el clímax de una afirmación que captura nuestra atención.
¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe… (Hebreos 11:32-39, NIV; énfasis agregado)
La aplicación del extraordinario despliegue de fe de estos individuos se nos da en Hebreos capítulo 12. Nosotros debemos de seguir los pasos de estos grandes hombres y mujeres de fe para no cansarnos ni descorazonarnos.
Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. (He 12:1-3, NIV; énfasis agregado)
El texto nos recuerda que fijemos nuestros ojos en Jesús, el autor y perfeccionador de nuestra fe. Así como fuimos llamados a seguir en el amor y la humildad del Buen Pastor, es él también el que nos dirige para ayudarnos a permanecer firmes en la fe con la confianza y el valor que nos permite perseverar en lo peor de los tiempos. Es necesario ahora reiterar la amonestación final de Pablo en 1 Corintios 16:13-14; “Hagan todo con amor.” El carácter fuerte del líder siempre está acompañado de amor. El amor es lo que fortalece nuestro llamado como líderes fuertes y valientes. Es el ingrediente que refuerza nuestro ministerio para que tenga impacto sobre aquellos a los que ministramos. Sin amor no podremos expresar la verdad de Dios con el corazón de Jesucristo. Junto con la fe y el valor, es el amor el que tendrá la mayor influencia sobre aquellos a los que ministramos. La gente olvida muchas cosas en su experiencia cristiana, pero siempre recordará a aquellos que los amaron y que se interesaron en sus vidas.
Resumen
Resumiendo este capítulo, el buen liderazgo emana de alguien cuyo carácter ha sido formado y moldeado por su relación con Dios. Los líderes son una extensión del buen Pastor en su ministerio. Están llamados a representar a Jesucristo en toda su santidad y amor, Por lo tanto, deben seguir el maravilloso ejemplo que el Buen Pastor nos ha dejado. Como representantes de Cristo, nuestro propósito y rol se define por un continuo interés por la gente de Dios. Estamos llamados a alcanzar la profundidad del amor del Buen Pastor en nuestro servicio hacia los demás sin agregar ningún elemento condicional en toda su expresión. Una vez que estos cimientos de amor se establecen en nuestros corazones, entonces nosotros los líderes de Dios construiremos sobre ellos nuestro servicio hacia los demás. Así como el amor es esencial para el éxito de los líderes, lo es también la humildad. La humildad no puede operar independiente del amor o estar ausente del carácter del líder. Alguien que muestra amor hacia los demás es también alguien que camina en humildad. Esto es verdad porque para que alguien pueda amar a los demás, primero debe ser siervo de todos. Si estamos enamorados de nosotros mismos, de ninguna manera se puede expresar la humildad en nuestro orgullo centrado en nosotros porque estaremos mas interesados en nosotros mismos que en ministrar al pueblo de Dios. Un líder maduro humildemente entiende su posición privilegiada bajo la gracia de Dios y la mantiene en balance con el carácter de valentía que Dios demanda de su líder (ver abajo). Cuando esto se cumple, entonces Dios nos dará siempre la fortaleza a su humilde siervo para el trabajo necesario para guiar a las ovejas.
"Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes”. (Santiago 4:6, NVI
Finalmente, el líder debe ser un hombre de valor que sea fuerte en el Señor y que sepa mantenerse firme ante los bombardeos de oposición a la verdad del evangelio. Esta listo para tomar los más grandes retos que los enemigos de Dios puedan presentar. De esta manera mediante su vida personal construirá la confianza en las ovejas para seguir su liderazgo y para ayudarlos a alcanzar su pleno potencial en la fe cristiana. |
|
Pastor Bertoli’s Book Leadership under the Good Shepherd-En Español Translation by Salvador Torres |