MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

Leadership Under the  Good Shepherd-En Español

Translation by Salvador Torres

Liderazgo Bajo el Buen Pastor

Thomas Edward Bertoli

 

Capítulo 2

 

Los Requisitos Bíblicos de un Líder

 

 

Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo.

(1 Timoteo 3:2-7; NVI)

 

             En este pasaje el Apóstol Pablo instruye a Timoteo sobre los requisitos para escoger a los líderes. Dios ha puesto este pasaje en Su Palabra para que los ancianos tomen las decisiones correctas al escoger a los líderes de la iglesia. A la luz de esto, es sorprendente como muchos líderes han escogido ancianos para su congregación sin examinar este texto. He conocido pastores en el pasado que se han atormentado en sus oraciones por poner a alguien en un cargo sin utilizar este texto para llegar a una conclusión. Dependen de sus sentimientos en sus oraciones sin  considerara estos requisitos imperativos. Muchas veces los amigos cercanos a los líderes son puestos en un cargo en base a su familiaridad y no en los requisitos bíblicos. El Espíritu Santo provee este pasaje para que los ancianos se protejan contra decisiones no apropiadas al escoger a la persona mejor calificada. Si los pastores utilizan este pasaje, eliminan las suposiciones implicadas en sus decisiones y los protege de gente incompetente. 

             La iglesia local es el pilar de la verdad. Es el lugar donde salvaguardamos la integridad del evangelio y protegemos a los miembros de las mentiras de Satanás. Esto está profundamente asentado en 1 Timoteo. Consideremos las palabras de Pablo al joven Timoteo:

 

Aunque espero ir pronto a verte, escribo estas instrucciones para que, si me retraso, sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad. (1 Tim 3:14-15, NVI; énfasis agregado)

 

La verdad no se encuentra fuera de la iglesia; por lo tanto, los líderes deben proteger la integridad de la iglesia local. La afirmación de arriba viene al final de las instrucciones de Pablo en cuanto a los requisitos para ancianos y diáconos. Dios nos ha dado instrucciones en Su Palabra acerca de cómo organizarnos en la iglesia local. Parte de ello es poner a la persona correcta en el lugar correcto en el liderazgo. Por lo tanto, Pablo está interesado en que Timoteo seleccione a los hombres adecuados para poder mantener el estándar bíblico de la columna y fundamento de la verdad: la iglesia. Existen 13 requisitos que el texto cita para escoger a nuestros líderes hoy.

 

 

Ser Intachable

Primero, el líder deber “ser intachable”. Esto significa literalmente; alguien en quien no se pueda encontrar culpa, esto es, en quien no se encuentren fallas en su comportamiento u obras. Alguien que vive su vida de tal manera que no se pueden levantar acusaciones en su contra. Cada faceta de su vida es intachable, aún para aquellos que se oponen a sus creencias. Un hombre que puede tener esta imagen de manera continua es una persona que tiene convicciones santas y firmes delante de Dios. Es consciente y honesto con la gente. El verdadero carácter de una persona no puede ser escondido por mucho tiempo cuando los demás tienen la oportunidad de pasar tiempo de calidad con él. La gente sabe quién es una persona en la fe cuando se presenta la oportunidad. Este primer requisito es fundamental para todo lo que sigue en este pasaje (para un tratamiento más profundo de este requisito ver el capítulo 4)

             Un ejemplo en el Antiguo Testamento de alguien que era intachable ante Dios y ante el hombre es Daniel. Consideremos estas palabras en Daniel 6:

 

Para el control eficaz de su reino, Darío consideró prudente nombrar a ciento veinte sátrapas y tres administradores, uno de los cuales era Daniel. Estos sátrapas eran responsables ante los administradores, a fin de que los intereses del rey no se vieran afectados. Y tanto se distinguió Daniel por sus extraordinarias cualidades administrativas, que el rey pensó en ponerlo al frente de todo el reino. Entonces los administradores y los sátrapas empezaron a buscar algún motivo para acusar a Daniel de malos manejos en los negocios del reino. Sin embargo, no encontraron de qué acusarlo porque, lejos de ser corrupto o negligente, Daniel era un hombre digno de confianza. Por eso concluyeron: “Nunca encontraremos nada de qué acusar a Daniel, a no ser algo relacionado con la ley de su Dios.” (Daniel 6:1-5; NVI)

 

Los enemigos de Daniel del gobierno persa trataron de encontrar algo malo en su administración del imperio. No encontraron bases para alguna acusación o evidencia de corrupción en la manera en cómo se conducía en estos asuntos. Daniel verdaderamente vivía una vida intachable. Sus oponentes concluyeron que la única manera en la que encontrarían faltas en él era crear un edicto que si Daniel obedecía, le ocasionara poner en riesgo sus convicciones delante de Dios. Enorme trabajo tuvieron que realizar para poder tener una acusación contra él. Tuvieron éxito por un tiempo en sus injustas acusaciones, pero Dios honró el noble carácter de Daniel, rescatándolo de la guarida del león. Al hacer esto, Dios juzgó a los adversarios de Daniel. Daniel era un verdadero creyente cuyo carácter era el reflejo de un corazón moldeado por Dios. No solo tenía su mejor comportamiento en la presencia de los demás, sino que también en la privacidad de su vida ante Dios. Sus convicciones para complacer a Dios eran tan fuertes que nunca se involucró en algo que fuera impropio para un creyente o en algo que no fuera agradable a Dios. Sin convicciones santas es difícil mantener una vida intachable (ver capítulo 4 sobre convicciones santas).

 

Si como líderes no compartimos las mismas convicciones de Daniel en nuestros roles, no debemos esperar cumplir con nuestro llamado como representantes de Dios. Fuimos llamados a ser hombres con una pasión santa, abriendo el camino para el mensaje del evangelio en nuestra conducta ante los hombres. Los líderes de Dios cumplen con este primer requisito, cuando los motivos de sus corazones son guiados por el continuo deseo de agradar a Dios en todo.

 

                                       Esposo de una Sola Mujer

Segundo, el líder debe ser “esposo de una sola mujer.” Esto literalmente significa “el hombre de una mujer.” Este requisito ha estado sujeto a diferentes interpretaciones en cuanto a cómo debe ser aplicado o llevado a cabo. Esta afirmación definitivamente prohíbe la poligamia. También podría implicar que el divorcio, sin bases bíblicas y el volverse a casar descalificaría a uno del cargo de anciano. En cuanto al matrimonio las Escrituras describen esta unión como permanente entre dos personas. El Apóstol Pablo reafirma esto en su carta a los corintios (1 Corintios 7). Cuando un pastor o anciano no puede conservar la unión de su propio matrimonio, esto lo deja en una situación vulnerable para ministrar. Destruye su credibilidad para aconsejar a otros en sus problemas matrimoniales. Su convicción sobre este asunto se debilita porque el mismo no ha podido mantener la santidad de su propio matrimonio. La confianza de la gente se extingue porque ellos buscan al pastor para que los guíe en la práctica de la Palabra de Dios.

 

Muchos pastores a la luz de esta Escritura se han vuelto a casar después de divorciarse en el pasado. Sus convicciones para volverse a casar están basadas en su propia interpretación de este verso o en circunstancias fuera de su control sobre las circunstancias que rodearon su divorcio. En muchos casos los pastores han defendido sus acciones de manera no bíblica. En otros casos, quizá su razonamiento es justo y necesita ser considerado. Algunas veces la situación está más allá del control del pastor. Cuando esto sucede, el rebaño tiene que ser misericordioso y tener consideración hacia su líder.

 

Considerando esto, podríamos decir que todos los pastores deberían estar de acuerdo que el escenario ideal es tener un matrimonio que sea agradable a Dios ante Dios y ante los hombres.  Al no hacerlo así uno corre el riesgo de no obtener la aprobación y confianza de la congregación. Todo pastor debe esforzarse por glorificar a Dios con su matrimonio. Debe hacer todo lo que esté de su parte para sanar su matrimonio si está dentro de sus intenciones sanarlo. Hay tantos divorcios en la iglesia que no podemos darnos el lujo de que nuestros líderes sigan el mismo patrón. Los hombres jóvenes que estén considerando el ministerio deben asegurarse que su matrimonio esté en orden ante Dios. Los pastores cuyos matrimonios estén en desorden, deben tener como prioridad remediar su situación en casa. Los ancianos cuyos matrimonios hayan terminado en divorcio sin bases bíblicas y se hayan vuelto a casar, deben considerar apartarse de su posición de liderazgo. Existen muchas otras funciones en la iglesia en las que pueden ejercer sus dones de liderazgo sin tener el cargo de anciano o pastor.

 

                                                    Moderado

Tercero, el líder necesita ser “moderado”; esto es, tener autocontrol y calma. Debe ser alguien que conserve la calma en todas las situaciones. Hay muchos conflictos que nacen en las funciones diarias de un anciano. El líder que mantiene la calma es el que piensa con claridad en medio de una confrontación. Una persona que constantemente pierde los estribos no es el candidato ideal para un cargo de liderazgo. El autocontrol es un fruto del Espíritu (Gálatas 5:22’23), por lo tanto la madurez de uno se revela en esta área del ministerio.

 

                                                    Prudente

Cuarto, el anciano debe ser  prudente. Ser prudente es una expresión de sabiduría en acción que es necesaria en un buen liderazgo. El anciano no solo está llamado a tener autocontrol, sino también a tener sabiduría al tratar los diferentes problemas que se presentan en la iglesia. Es cuando se presentan circunstancias potencialmente explosivas en la iglesia que el anciano debe ser prudente, debe tener buen juicio y tacto para tratarlas. La sabiduría aplicada en estos momentos es fundamental para dirigir el curso de acción de los que están involucrados. Puede tener un profundo efecto en el individuo que se adhiere a ella. Por ejemplo, algunas veces el individuo está lleno de amargura, pero una palabra de sabiduría de parte del anciano ayudaría a que esa persona cambiara su actitud a una agradable a Dios. O si una situación se sale de control un anciano que es prudente puede servir como el pacificador poniendo fin a una situación potencialmente explosiva. El producto de esto es que aquellos que reciben el consejo de los ancianos se benefician al crecer en santidad y sabiduría de Dios.

 

                                                    Respetable

Quinto, el anciano debe ser respetable. Esta palabra enfatiza la obligación del anciano en cuanto a la manera en que se presenta a la gente. Debe ser recatado en la manera en que se conduce en relación a su hablar, sus modales y su vestido. El anciano no puede dares el lujo de ser radical en estas áreas de apariencia externa. La gente responde negativamente hacia un anciano que bromea demasiado o que no viste apropiadamente en la iglesia los domingos. Aunque es verdad que nuestra personalidad o manera de vestir no define nuestra santidad, un anciano debe mantener las normas de estos puntos para no correr el riesgo de ser juzgado por su apariencia externa. El anciano debe entonces ser respetable; esto es, debe tener una presentación aceptable exteriormente.

 

                                                    Hospitalario

Sexto, el líder debe ser hospitalario. La palabra literalmente significa “amar al extraño;” recibir a la gente con los brazos abiertos. La hospitalidad es el medio a través del cual los ancianos se conectan con la gente de una manera íntima. Es una bendición para la congregación cuando los líderes de Dios se acercan a la gente haciéndolos sentir bienvenidos y especiales como miembros de la familia de la iglesia. Esto es verdad especialmente para aquellos que son ajenos a la iglesia; aquellos que pueden necesitar que los animen y amabilidad en su nuevo ambiente. La gente recuerda la intimidad de esos momentos y se identifica con la iglesia con estas primeras impresiones. La hospitalidad da al rostro del líder un nombre y una personalidad, y crea un ambiente en el que la persona se siente parte de la iglesia.

 

                                                    Capaz de Enseñar

El séptimo requisito quizá sea el más importante: la habilidad para enseñar. Para poder guiar es instruir a la gente apropiadamente, los ancianos deben tener aptitud para manejar la Palabra de Dios con habilidad. Deben ser capaces de comunicarse efectivamente de manera organizada y entendible, para que los miembros puedan recibir las Escrituras con plenitud de la sabiduría que ellas proporcionan. Casi cualquier persona puede subir al púlpito, leer la Biblia y dar la impresión de ser un maestro de la Palabra de Dios. El que puede realmente enseñar es aquel que interpreta la Palabra de Dios correctamente y que la explica para hacerla aplicable a las necesidades de los creyentes del presente. La presentación del maestro debe ser tan clara que el Espíritu Santo ilumine las maravillosas verdades que son presentadas, de manera que queden impresas en los corazones de los creyentes para que puedan actuar en base a ellas de la manera apropiada. Ninguna persona debería ocupar el cargo de anciano hasta que haya establecido su credibilidad para manejar la Palabra de Dios con toda la precisión que ella demanda. Esta herramienta de liderazgo no puede ser puesta en riesgo porque es esencial para alimentar al rebaño. Alejados de una adecuada enseñanza, los ancianos o líderes corren el riesgo de sustituir esta fuente primaria de alimento con sus propias ideas subjetivas. Es por esto que Santiago hace una fuerte advertencia a aquellos que quieren enseñar.

 

Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. (Santiago 3:1; NVI)

 

Santiago advierte a la gente que se abstenga de enseñar si no fue llamada a desempeñar ese papel. La razón es que nuestras palabras y acciones tienen un profundo efecto en la mente de la gente. Sin embargo, si hemos sido llamados a enseñar, entonces debemos ser fieles en el correcto manejo de la Palabra de Dios para instruir a los demás.

 

Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad.  (2 Timoteo 2:15; NVI)

 

                                                    No Debe ser Borracho

El octavo requisito habla de beber vino: No debe ser borracho. Esto literalmente significa “alguien que se mantiene cerca del vino;” es decir, bebe en exceso. El autocontrol que debe caracterizar a un anciano también incluye sus hábitos en cuanto a beber vino. El vino era una bebida común en el tiempo de los apóstoles; sin embargo esto no significa que el anciano lo pueda beber en exceso.

Hoy, el asunto de beber vino está sujeto a diferentes sentimientos y opiniones. Las convicciones varían entre las iglesias en todo el país. Algunos consideran que el vino no era una bebida fermentada. Las Escrituras fuertemente sugieren (ver Efesios 5:18) que el vino era fermentado y estaba permitido beberlo mientras no se abusara de él. Adicionalmente, literatura externa de los tiempos del evangelio sugiere que el vino era diluido en agua en una proporción de entre 3 a 1 y 20 a 1. Los líderes deben tener cuidado de no permitir que estas diferencias causen división en la iglesia. Cualquiera que sea la conclusión a la que llegue una iglesia o un individuo al respecto, ya sea la libertad de tomar vino sin abusar, o la abstinencia total, debe considerar el asunto a la luz de dos factores: mantener la unidad en el cuerpo de Cristo aún con estas diferencias y considerar los principios que gobiernan la práctica de las convicciones personales en presencia de los demás (ver 1Corintios 8; Romanos 14).

 

                                       No Pendenciero, sino Amable, Apacible

El noveno requisito se expresa en el verso 3. “No pendenciero sino amable, apacible.” Esto se refiere a alguien que no tiene mal genio o es peleonero, sino que es cortés con aquellos que están en su contra; en otras palabras, pone su amabilidad en acción. Mientras que la moderación y la prudencia (ver arriba) resaltan la sabiduría al tratar con los problemas, estas cualidades enfatizan la amabilidad para resolver las diferencias entre unos y otros. La amabilidad es algo a lo que la mayoría de la gente responde de manera favorable. Es una cualidad que puede desarmar los deseos mundanos de una persona que se vuelva defensiva de su impropio comportamiento. Los líderes que se conducen de esta manera ayudarán a la gente a ver los errores de sus comportamientos, y los guiarán en el camino de santidad.

Las palabras del Apóstol Pablo a Timoteo expresan de mejor manera como deben ser practicadas estas cualidades. El poder potencial de la amabilidad se muestra en estos versos:

 

Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse. Así, humildemente, debe corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la verdad, de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene cautivos, sumisos a su voluntad (2 Timoteo 2:24-26; NVI)

 

En este pasaje el énfasis es mostrar amabilidad hacia aquellos que se oponen al evangelio. La amabilidad tiene la fuerza para suavizar la dureza del corazón de un no creyente, disminuye su hostilidad, permitiéndole que se dé cuenta y abra los ojos al juicio bueno y sano. Como el agua es al fuego, es la amabilidad a la insensibilidad del no creyente. Extingue los daños potenciales que pueden resultar cuando uno baja por el ancho sendero de la destrucción. Si este es el efecto que la amabilidad puede tener entre los no creyentes, piensa en lo que puede lograr el ejercer la amabilidad en nuestra fraternidad cuando es practicada de manera continua por nuestros ancianos.

 

                                       No Amigo del Dinero

El décimo requisito se refiere a las prioridades del individuo. Está llamado a ser “libre del amor al dinero;” esto es, un líder que no persiga cosas materiales o que desee ser rico. El deseo más precioso del líder debe ser alimentar y proveer para las ovejas. Si la iglesia cubre sus necesidades financieras entonces debe estar contento con eso y no debe buscar maneras de hacer dinero en exceso. La razón de esto es porque el líder está llamado a dedicar su tiempo a edificar a las ovejas. Alguien que se aventura en esfuerzos innecesarios dejará de prestar su completa atención al pueblo de Dios. Las fieles ovejas que deseen crecer en el Señor demandan el tiempo del líder. Los líderes no se pueden dar el lujo de desgastarse con otros proyectos que no son necesarios para su bienestar financiero. Dios proveerá para Sus líderes que son fieles a su llamado.

 

En algunas denominaciones o fraternidades, los líderes en su mayor parte dependen de sí mismos en materia financiera. Tienen que trabajar forzosamente hasta que la iglesia tenga una mejor posición para mantenerlos. Los pastores que inician un nueva obra deben tener cuidado de abandonar su trabajo prematuramente porque ponen una carga a la iglesia que no puede ser satisfecha de manera realista. Mi consejo para aquellos en esta situación es tener buen juicio para saber el momento adecuado para tener un salario. El Apóstol Pablo siguió trabajando cuando todavía no era el tiempo ideal para que la iglesia lo mantuviera, aún cuando tenía derecho a ello como ministro de Dios (1Corintios 9).

 

                                       Que Gobierne Bien Su Casa

El onceavo requisito nos lleva dentro de la casa del que está siendo considerado para este papel: debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto. El papel de un hombre como esposo y padre testifican de su habilidad o inhabilidad para  gobernar la iglesia. Si un hombre no puede controlar a su propia familia entonces este verso sugiere fuertemente que será incapaz de guiar a la iglesia de una manera agradable a Dios. La persona que no ha crecido en casa en cuanto a sus obligaciones personales para con su esposa o sus hijos, reflejará esa deficiencia en su servicio a la iglesia.

Los criterios pueden variar entre la gente en lo que se refiere a este requisito. Por ejemplo, un hijo que es rebelde en su adolescencia; ¿descalifica esto al padre como líder en la iglesia? Los adolescentes algunas veces tienen sus propias ideas y se vuelven rebeldes aunque hayan recibido una buena crianza. Muchos hijos que han sido criados en casa en un ambiente de santidad se han rebelado en contra de sus padres. ¿Hasta qué punto debe un hombre estar en control de su familia en casa? ¿O qué es lo que indica que el hombre ha cumplido con su rol como esposo y padre de su familia? Como hay diferentes escenarios que pueden estar en juego al tratar esto, yo sugeriría ciertas observaciones para llegar al meollo del asunto. ¿Está siguiendo este hombre un curso de acción en el que constantemente se somete el mismo al mandamiento de Dios, de amar a su esposa como Cristo amó a la Iglesia? ¿Es el candidato educando a sus hijos de una manera agradable a Dios, protegiéndolos de las maneras del mundo? ¿Está proveyendo una actitud de santidad y un medioambiente en casa en el que su familia pueda crecer de manera espiritual? Si este es el caso, entonces creo que está cumpliendo su obligación para con su familia y no debería de hacérsele responsable de las incorrectas e impredecibles decisiones tomadas por sus hijos adolescentes.

 

                                       No Debe Ser un Recién Convertido

El doceavo requisito a considerar es la antigüedad de la persona en la fe. No puede ser alguien “recién convertido”. Literalmente significa “alguien nuevo.” La razón de esta provisión nos es dada en el texto: (no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en la que cayó el diablo; v.6)

Un nuevo Cristiano corre el riesgo de volverse orgulloso de su papel. No ha tenido el tiempo de crecer a través de las experiencias personales de la fe para protegerse contra el orgullo. El orgullo es algo que afecta a líderes maduros, y también a los que son nuevos en la fe. Los buenos líderes son aquellos que han sido entrenados por Dios, produciendo la santidad en humildad que es necesaria para guiar a otros. Para que un líder sea efectivo, debe ser alguien que haya experimentado la verdad de la Palabra de Dios en su propia vida. Entonces será capaz de proveer sabiduría y vista interior a los demás, los cuales son productos de su crecimiento personal. El recién convertido solo tiene el conocimiento sin la sabiduría y la humildad que vienen de la madurez.

 

                                       Con Buena Reputación delante de Todos

El último requisito para un líder es que debe tener una buena reputación entre los no creyentes. Debe estar libre de cualquier culpa o acusación de los que no pertenecen a la iglesia. La iglesia no puede darse el lujo de tener gente en posiciones de liderazgo cuya reputación tenga sospechas en la comunidad. Poner a alguien cuyo carácter ha sido cuestionado en una posición de liderazgo es invitar a los problemas al proteger la integridad de la iglesia.  El diablo ganará terreno usando la mala reputación de un individuo como un medio para desacreditar a la iglesia y al evangelio.

 

                                       Revisión de los Requisitos

En resumen, Dios ha establecido los requisitos en 1 Timoteo, para escoger a los líderes para la iglesia local. Al listarlas debemos recordar que estas instrucciones son esenciales para los ancianos que gobiernan los asuntos de la iglesia de Dios. 

 

1) Intachable (vivir una vida en la que los demás no puedan encontrar culpa)

2) Esposo de una sola esposa (un matrimonio agradable a Dios)

3) Moderado (con autocontrol de su conducta)

4) Prudente (expresando en todo la sabiduría de Dios)

5) Respetable (recatado en sus maneras hacia los demás)

6) Hospitalario (amable con todos)

7) Con habilidad para enseñar (aptitud para enseñar la Palabra de Dios)

8) No adicto al vino (beber en exceso)

9) No pendenciero, sino amable, no contencioso (amabilidad en acción)

10) Libre del amor al dinero (no afecto al dinero ni a las cosas materiales)

11) Que maneje su propia casa  (criando a su familia de manera que honre a Dios)

12) No un recién convertido (un nuevo cristiano sin experiencia)

13) Con buena reputación ante todos  (respetable para todos los que lo conocen)

 

       Estos son los requisitos que se demandan de quien tome la noble tarea de guiar y ser líder del pueblo de Dios. Si alguno de estos requisitos falta, entonces el gobierno de la iglesia debe esperar hasta que esa persona haya madurado en el área en la que tiene problemas. Recordemos que la iglesia es la columna de la verdad. Por lo tanto no podemos darnos el lujo de tener pastores deficientes en las cualidades que son necesarias para guiar a las ovejas en la plenitud de la fe cristiana.