MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

Israel and the Church Under God-En Español

Translation by Salvador Torres

Israel y La Iglesia Bajo Dios

Una Perspectiva Bíblica de Actualidad

Capítulo 17

Comentarios Finales

 

 

“Toda palabra de Dios es perfecta; El es escudo a los que en Él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.” (Proverbios 30:5-6)

 

 

La Perfección de la Palabra de Dios

La Palabra de Dios es perfecta. Ha pasado la prueba del tiempo, validándose a sí misma a través de la historia del hombre. Se ha convertido en un escudo para aquellos que han puesto su fe en Dios. Todo hombre que intenta cambiar lo que Dios ha decretado en Su Palabra será encontrado mentiroso. La Biblia es un barómetro para probar y medir la verdad. El hombre hasta este tiempo no ha sido capaz de desaprobar la validez de las Escrituras.  Los ataques que se han hecho a la Palabra están centrados  en el comportamiento de aquellos que profesan ser gente creyente en la Biblia pero que no son capaces de llevar a cabo su verdad en sus vidas. La hipocresía siempre ha caracterizado a mucha gente que se dice ser religiosa a través de la historia de Israel y de la Iglesia. Estos errores y fallas no cambian o invalidan lo que Dios ha dicho en Su Palabra. La verdad no es determinada por como el hombre responde a ella o abusa de ella, sino por el hecho de que Dios lo ha dicho. Los que caminan en la fe de acuerdo a las Escrituras han testificado la verdad de la Palabra de Dios.  

 

 

La Humanidad y la Verdad

El hombre ha intentado continuamente suprimir la verdad (Romanos 1:18). Ha cambiado la verdad de Dios por una mentira (Romanos 1:25).

 

“Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos.”

 

La verdad es que la gente son criaturas de Dios y encuentran la verdadera realización solo adorando y sirviendo a Dios el Creador. La mentira es que el hombre puede vivir independiente de Dios, que es autosuficiente y que se auto-realiza (Humanismo).

La Biblia da propósito y entendimiento al hombre. Apartado de ella, la vida no tiene significado, con la historia siendo solo un ciclo continuo del hombre abusando del hombre acompañada de dificultades, miedo, e incertidumbre. Ya sea que se reconozca o no, hay un vacío en todos los hombres que no puede ser eliminado apartados de Dios. Solo cuando el hombre ve su existencia a la luz de la Palabra de Dios, puede entender verdaderamente el significado de la vida.  Como se expuso en el capítulo 1 y ahora se reitera en estas palabras finales, el hombre necesita reconocer la verdad de la Biblia. No puede seguir desacreditando lo que Dios ha dicho en las Escrituras. Los eventos actuales  testifican constantemente su exactitud.

Desafortunadamente, las Escrituras indican que el mundo como tal seguirá rechazando la Biblia. Por esa razón, la realidad de la guerra y el odio, junto con los temores e incertidumbre del mañana, serán parte del hombre.  El desastre potencial y repentino siempre estará pendiendo sobre la humanidad hasta que la realidad de la última destrucción tenga lugar en la Tribulación.

 

 

El Israel Moderno y la Verdad

Al tratar al Israel moderno, los Judíos tienen que regresar en obediencia a la autoridad de la Palabra escrita, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Si no, seguirán los pasos de la generación del tiempo de Malaquías. Aunque esa generación regreso a la tierra, eran ignorantes de muchas verdades bíblicas (Malaquías 1:2). Esta ceguera hacia los asuntos espirituales continuó hasta el tiempo en el que el templo fue destruido en 70 D.C., eventualmente los llevó a su expulsión de la tierra en 135 D.C., cuando se rebelaron nuevamente contra los Romanos. Permanecieron fuera de la tierra hasta que fueron restablecidos en 1948. La nación en la actualidad no está consciente de cuanto se ha alejado de la verdad bíblica. La agitación que rodea al Israel moderno se debe a su rechazo hacia el Mesías, Jesucristo. Su rechazo y desobediencia los ha mantenido en la obscuridad en asuntos bíblicos. No hay duda que la mano protectora de Dios los protege hoy, pero las bendiciones en la tierra solo pueden venir a través de la obediencia. El no poder ver esto, eventualmente los llevará a la perdición.  

Si estos son los días finales, entonces el Israel no creyente será destruido por los ejércitos invasores del Anticristo en la segunda mitad de la Tribulación (ver capítulo 11). Solo el remanente de Judíos  creyentes que sobrevivan a la Tribulación confesarán su pecado de incredulidad, el rechazo hacia el Mesías en Su primera venida, y experimentarán la misericordia de Dios. Este arrepentimiento por parte del remanente conducirá a la Segunda Venida de Jesucristo. Solo entonces Jerusalén tendrá paz cuando Cristo regrese a reinar en Su trono durante el reino del milenio.

 

 

El Creyente y la Verdad

Por otro lado, la verdad de la Biblia debe tener un profundo efecto de aliento sobre los Judíos creyentes y en los Gentiles de la Iglesia.

Primero, el creyente puede tener refugio en la fidelidad de Dios hacia Su Palabra. Aquellos que confían en el Señor pueden estar seguros de que Dios suplirá sus necesidades. El grandioso y amoroso Padre en el cielo irá ante Sus hijos y les proveerá todo lo necesario para cumplir con el propósito de sus vidas.

 

“Confía en el Señor con todo tu corazón

Y no en tu propia inteligencia.

Reconócelo en todos tus caminos,

Y Él enderezará tus sendas.” (Proverbios 3:5-6)

 

Segundo, el creyente puede estar seguro del amor de Dios por él. No importa que tan mal parezcan estar las circunstancias, el amor de Dios seguirá sosteniéndolo en todos los asuntos de la vida. Esta es la promesa de Romanos 8.

 

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 8:28-39)

 

No hay nada en toda la creación que pueda separar al creyente del amor de Dios. Todos aquellos que han venido a Dios a través de Jesucristo pueden estar seguros de esta promesa.

Tercero, a la luz del amor y la misericordia de Dios, el creyente necesita rendir su vida completamente al propósito de su llamado.

 

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:1-2)

 

Esta rendición se complementa con la separación completa de uno mismo del sistema del mundo (“no se amolden al mundo actual”) que excluye a la persona de Dios en su enfoque hacia la vida. El creyente que vive en el mundo no debe permitirse ser contaminado con las maneras del mundo. Debe establecer límites que lo protejan de estorbos en su camino con Dios. El principio es contacto sin contaminación.

El creyente debe renovar su mente permitiendo al Espíritu Santo iluminar las maravillosas verdades de las Escrituras en su vida. Mientras camine de acuerdo a la Palabra de Dios, madurará en lo referente a la fe. Estas dos prácticas son fundamentales para entender la voluntad de Dios en toda su plenitud.

Cuarto, la manera como el creyente debe ser afectado es vivir su vida a la luz de las cosas eternas. Debe tener una perspectiva eterna en su enfoque hacia la vida diaria. Cuando esto es verdad, el sistema de valores del creyente verá más allá de los tesoros temporales de este mundo. Estará más interesado en almacenar tesoros en el cielo y menos inclinado a aferrarse a las cosas de este mundo. Una manera de lograr esto es regocijarse siempre en la esperanza viva que los santos tienen en Jesucristo. Pedro en su Epístola amonesta a los creyentes dando esta dirección para sus vidas.

 

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

 

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

Por tanto, disponeos a actuar con inteligencia, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os amoldéis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1:3-16, énfasis agregado)

 

Pedro está diciendo que a la luz de la herencia eterna que es propiedad de todos los santos, el creyente debe de una vez por todas fijar sus ojos en la bendita esperanza de Jesucristo. Esta esperanza necesita ser el foco de su vida para poder caminar en la plenitud de la vida Cristiana. El creyente que camina de esta manera tendrá una cosa en mente que es siempre testificar a la verdad de Jesucristo. Este fue el propósito del Apóstol Pablo en su vida.

 

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” (Hechos 20:24)

 

“Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo.” (Filipenses 1:27)

 

Quinto, la fe del creyente debe ser edificada cuando considera los eventos que suceden hoy. La Palabra de Dios está pasando en la historia de nuestros días. Lo que está pasando en el Medio Oriente hoy no es accidente. El hecho de que Jerusalén sea el centro de atención de los asuntos políticos del mundo es sumamente extraordinario a la luz de la Palabra de Dios. Las Escrituras testifican la permanencia de Jerusalén en la historia de Israel y el rol que juega en los días finales de la Tribulación (Zacarías 12; 14; Isaías 66:10-24). No hay manera de escapar a esta verdad como testifican los eventos actuales. La fe del creyente debe ser reforzada cuando examina estos eventos de acuerdo a la profecía.

 

 

La Humanidad Necesita Cambiar

Dios no cambia. “Porque Yo el Señor no cambio” (Malaquías 3:6). El cumplirá todo lo que ha dicho en Su Palabra, incluyendo la restauración de Israel y el juicio que viene sobre la tierra. El hombre continuamente está tratando de cambiar lo que Dios ya ha decretado. Es el hombre el que tiene que cambiar y no Dios.

El amor de Dios y Su misericordia se extienden más allá de los límites de Israel (Malaquías 1:5). Sin embargo, los Gentiles junto con los Judíos deben dejar su incredulidad y ejercer su fe en Jesucristo.

Hoy hay muchos Musulmanes en las naciones Árabes que intentan destruir la misma nación que fue levantada para el propósito de Dios y a la que vino el Mesías. Están jugando con la provisión Abrahámica que dice “Aquellos que bendicen a los Judíos serán bendecidos y aquellos que maldicen a los Judíos serán malditos” (Génesis 12:3). Si estos Musulmanes no tienen un cambio en su corazón en cuanto a maldecir a los Judíos, entonces el juicio y la destrucción les esperan. En su falsa creencia de Alá, están peleando contra el único Dios verdadero, el Dios de la Biblia. Dios destruirá a los enemigos de Su pueblo, especialmente aquellos que tratan de aniquilarlos. El mundo Musulmán necesita cambiar sus políticas y creencias.

La Iglesia de la Edad Media, que estaba representada por la Iglesia Católica Romana, y que continúa hasta hoy, necesita hacer cambios en su teología. Los líderes necesitan dejar sus doctrinas hechas por el hombre y regresar a la autoridad de la Biblia. Los cambios que están haciendo hoy son en relación a las presiones sociales  sin hacer los cambios necesarios requeridos en su teología no bíblica. Los errores que han estado cometiendo en la historia seguirán repitiéndose hasta que reconozcan este gran error. Lo que ocurre hoy en la Iglesia Católica en cuanto a la inmoralidad en la misa de ciertos sacerdotes es la evidencia de una iglesia que se ha alejado de la guía y autoridad de las Escrituras. A menos de que reorienten a la gente a la fe personal en Cristo y dejen sus bases humanísticas de la verdad, seguirán en un estado de ceguera en los asuntos espirituales. La Iglesia Católica, que tiene una enorme influencia sobre cómo la gente percibe a Dios, necesita cambiar su teología.

Las iglesias Protestantes que han seguido los pasos de la iglesia de Laodicea necesitan permitir a Jesucristo regresar a sus reuniones. Están promoviendo cosas en sus prácticas religiosas sin enfatizar el lugar de Cristo por el bien espiritual de la gente. Estas iglesias que tienen tanto orgullo por su estatus financiero (Apocalipsis 3:17) o por el número de personas que componen su iglesia, necesitan cambiar su sistema de valores en materia espiritual.

Los liberales, que promueven las filosofías de esta época están desviando a la gente. Sus ideas de la vida excluyen al Dios de la Biblia de las soluciones a los problemas del hombre. No han podido llegar a la conclusión de que las respuestas a la vida no están en el hombre, sino en la Palabra de Dios. Los liberales que operan de esta manera necesitan cambiar sus ideas. Cualquier sistema religioso que promueva otros medios de salvación además de Jesucristo, necesita cambiar.

Al terminar el capítulo 16, aprendimos que todas las naciones del mundo juegan su papel en oposición a la verdad de Cristo. Continuarán rechazando el testimonio de Dios como fue revelado en la nación de Israel y la Iglesia. La última generación de hombres terminará con las naciones del mundo rodeando a la ciudad de Jerusalén en un intento por destruirla con el patrocinio del Anticristo (ver capítulo 16). Qué triste comentario para el último capítulo del hombre, que fue creado con el propósito de disfrutar las bendiciones de Dios en la tierra (ver capítulo 1).

Jesucristo va a regresar a juzgar a las naciones del mundo. Cuando eso termine, el cumplimiento de todas las cosas sucederá.

 

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén. Ven, Señor Jesús.” (Apocalipsis 22:12-20)

 

La Palabra de Dios no puede seguir siendo ignorada. La solución a la vida es Jesucristo. Separado de Él, el hombre está perdido. ENTRA LA DECISIÓN DE ACEPTAR EL TESTIMONIO DE LA PALABRA DE DIOS. Tu decisión servirá para escribir el siguiente capítulo de tu vida.

 

 

 

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