MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

Israel and the Church Under God-En Español

Translation by Salvador Torres

Israel y La Iglesia Bajo Dios

Una Perspectiva Bíblica de Actualidad

Capítulo 16

La Segunda Venida de Cristo; del Juicio del Mundo a la Gloria

 

 

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en Su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y Su nombre es: El Verbo De Dios. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, Le seguían en caballos blancos. De Su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y Él las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en Su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” (Apocalipsis 19:11-16)

 

En este pasaje se describe La Segunda Venida de Cristo. Está sentado en un caballo blanco, como símbolo de su triunfo sobre las fuerzas de la maldad del mundo.  Como el fiel y verdadero sirviente de Dios, Él llevará a cabo el plan de Dios en perfecta santidad. Su juicio es de acuerdo a la santidad de Dios.

La descripción de Cristo revela la autoridad y grandeza de Su persona para ejercer la voluntad del Padre sobre la tierra. Sus ojos son una flama de fuego, indicando que sus juicios purificarán la tierra. Su cabeza con muchas diademas significan su autoridad para gobernar. El Nombre escrito en Él, que nadie conoce excepto Él, testifica la majestad de Su persona como el Dios infinito, el Hijo a quien nuestras mentes finitas no pueden comprender. Su ropa teñida de sangre revela que Su venida resultará en la muerte de los enemigos de Dios. Su nombre es el Verbo de Dios, mostrando que la plenitud del Padre es revelada en Él. Los ejércitos del cielo que Lo siguen en caballos blancos son una referencia a los ángeles y santos que Lo acompañan en este gran día del juicio (Mateo 25:31; 2 Tesalonicenses 1:7; 1 Tesalonicenses 3:13; Apocalipsis 19:8). La espada aguda que sale de Su boca implica la ejecución del juicio sobre las naciones del mundo. (Zacarías 14:1-3, 12-15; Isaías 34:1-8, 63:1-6). El nombre escrito en Su vestidura, Rey de Reyes y SEÑOR de SEÑORES, muestra que todas las autoridades que han existido se someterán a Su nombre.

 

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:9-11)

 

 

Israel y Satanás

La Segunda Venida de Cristo necesita ser vista a la luz de los enemigos de Israel. Satanás tiene un interés especial en la nación. Quiere destruir a los Judíos y al Mesías que traerá la restauración de Israel. Sabe que su aniquilación significa victoria para él. Si al menos puede matar al Mesías, las promesas hechas a Israel nunca se cumplirán.

En el capítulo 12 de Apocalipsis se nos da un breve resumen de Israel y los intentos de Satanás para destruirlos. Los primeros cinco versos relatan eventos que llevan a la resurrección de Jesucristo. Describe a Israel y Satanás y su intento para destruir al Mesías en Su primera venida.

 

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.” (Apocalipsis 12:1-5)

 

En el verso 1, la mujer representa a Israel. Esto es corroborado por las imágenes del sol, la luna, y las doce estrellas (Génesis 37:9). Está a punto de dar a luz al Mesías. En el verso 2, Satanás que está representado por el dragón rojo (Apocalipsis 12:9), se describe con siete cabezas y diez cuernos. Esta descripción es apropiada para su falso reino es sinónimo de la última parte del cuarto imperio revelado en las visiones de Daniel (ver capítulo 13). Su rebelión en el pasado contra Dios en el cielo, que lo condujo a su caída, (Isaías 14:12-14) está registrada en el verso 13. Parece que tomó dos tercios de los ángeles (las estrellas) con él. El verso 4 revela su especial interés en el Mesías (un hijo varón). Su aparente victoria sobre el Mesías con la crucifixión, fue desecha con la resurrección de Jesucristo (verso 5).

Sabiendo que ha sido derrotado en la Cruz, ahora intenta destruir a todos los Judíos para prevenir la Segunda Venida del Mesías. Si puede lograr esto, entonces el prerrequisito de arrepentimiento de la nación para la Segunda Venida nunca se materializará. La confesión de su pecado, el rechazo hacia Cristo en su primera venida, se requiere para la salvación de la nación como tal. (Mateo 23:37-39; Zacarías 12:10;  13:9).

En los siguientes versos, Apocalipsis 12:6-17, hay un corrimiento en el tiempo desde la resurrección de Cristo hasta la última generación de Judíos en la Tribulación. (La ley de doble referencia; ver capítulo 13, bajo “Observaciones de esta Profecía”). La mujer (Israel) huye al desierto donde Dios la protege por 3 ½ años (1,260 días). Este verso describe un evento que sucederá después de que el Anticristo se levante al poder en el punto medio de la Tribulación. Profanará el templo de la Tribulación y romperá su pacto con Israel. Después intentará destruirlos con su poder político absoluto.

Muchos Judíos en este tiempo, que se convertirán en creyentes, reconocerán las palabras de Cristo y huirán al desierto en un intento por escapar de la ira del Anticristo.

 

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.” (Mateo 24:15-21)

 

Muchos expertos en la Biblia sienten que este lugar de refugio para los Judíos será en el Jordán actual en una ciudad llamada Petra. El nombre antiguo de la ciudad es Bosra en la tierra de Edom. La base de esto está en Isaías capítulos 34 y 63. Esta ciudad está fortificada naturalmente y sería ideal para los Judíos que busquen refugio. También cumple con la descripción de lo que es dado en la Escritura; un desierto rodeado de montañas (Mateo 24:16; Apocalipsis 12:6). Para apoyar más esto, Edom es también uno de los lugares que serán liberados del Anticristo al final de la Tribulación. (Daniel 11:41).

Regresando a Apocalipsis 12, Satanás y sus ángeles caídos son derrotados por Miguel y arrojados a la tierra (versos 7-9).

 

“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”

 

Satanás el falso padre, el padre de las mentiras, es el perpetrador real detrás de las actividades del Anticristo. El falso hijo lleva a cabo los malévolos deseos del malvado padre (2 Tesalonicenses 2:8-10).

En los siguientes versos  (10-12), una voz en el cielo asegura a los creyentes de la victoria que tienen en Cristo. Satanás no tiene jurisdicción sobre ellos.

 

“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.”

 

Su fe en Cristo les ha asegurado su lugar en el cielo por toda la eternidad, pero esto no  es cierto para los habitantes de la tierra que han rechazado la verdad de la Palabra de Dios. Satanás después de que es arrojado del cielo, ahora pondrá su furia en la tierra.

Continuando con su propósito original, Satanás perseguirá a la mujer (Israel) durante la segunda mitad de la Tribulación (Apocalipsis 12:13-17).

 

“Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.”

 

Primero intentará destruir a los que hayan tomado refugio en el desierto. Dios intervendrá y protegerá a Su pueblo durante este tiempo y provocará un temblor (“la tierra abrió su boca y tragó el rio que el dragón había echado de su boca”) para detener a los ejércitos invasores del Anticristo. Cuando ve que su plan ha fallado en el desierto, regresará a la tierra de Israel e intentará destruir a los Judíos fieles de Jerusalén. El libro de Zacarías nos trae a estos días finales mientras las naciones del mundo rodean al pueblo de Dios. Jerusalén está bajo sitio, pero Dios asegura a Su pueblo que los enemigos de Israel serán derrotados.

 

“Profecía de la palabra de Jehová acerca de Israel. Jehová, que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él, ha dicho: He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella. En aquel día, dice Jehová, heriré con pánico a todo caballo, y con locura al jinete; mas sobre la casa de Judá abriré mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera. Y los capitanes de Judá dirán en su corazón: Tienen fuerza los habitantes de Jerusalén en Jehová de los ejércitos, su Dios.

En aquel día pondré a los capitanes de Judá como brasero de fuego entre leña, y como

antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén.

Y librará Jehová las tiendas de Judá primero, para que la gloria de la casa de David y del habitante de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá. En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos. Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.” (Zacarías 12:1-9)

 

El remanente fiel de la última generación de Israel resistirá a los ejércitos del Anticristo, porque la mano de Dios protegerá a Su pueblo y a la ciudad de Jerusalén. Justo cuando parezca que Jerusalén va a ser rebasada Cristo regresará preparando el escenario para la batalla final de Armagedón.

 

“He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá el SEÑOR y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán Sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con Él todos los santos.” (Zacarías 14:1-5)

 

Dios peleará la batalla contra los enemigos de Israel, y establecerá cuarteles generales en la ciudad en preparación para el Reino del Milenio. Los cambios geográficos que están teniendo lugar  (versos 4-5) se deben al gran terremoto que nos es revelado en Apocalipsis 16:17-20.

La última parte de Apocalipsis trata este periodo con énfasis en el Anticristo y la Segunda Venida de Jesucristo. En el capítulo 15, bajo la sexta copa, las fuerzas del Anticristo se preparan para la batalla final de Armagedón. Esta visión de los ejércitos es referenciada una vez más en Apocalipsis 19:19. Su campaña de guerra es dirigida hacia el que monta el caballo blanco, Jesucristo.

 

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.”

 

La Actitud de Dios hacia las Naciones del Mundo

La actitud de Dios hacia la campaña diabólica en contra de Su Hijo se revela en Salmos 2.

 

“¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos contra el SEÑOR y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.” (Salmo 2:1-4)

 

El SEÑOR se ríe en el cielo de su insensatez. Se burla de sus intenciones de frustrar Su plan haciendo la guerra contra el Hijo. Dios no va a ser burlado, Ningún plan o consejo tendrá éxito nunca contra el SEÑOR (Proverbios 21:30). La venida de Cristo  es el destino de los enemigos de Dios. La rapidez de su destrucción se revela en la carta de Pablo a los Tesalonicenses.

 

“Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de Su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” (2 Tesalonicenses 2:8-10)

 

 

El Castigo del Anticristo y del Falso Profeta

El destino del Anticristo y del Falso Profeta junto con su ejército se muestra en Apocalipsis 19:20-21.

 

“Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”

 

El Anticristo y el Falso Profeta serán arrojados vivos al lago de fuego. Sus malévolos seguidores morirán con la espada que sale de la boca de Cristo. Serán vencidos y se convertirán en la comida de las aves del aire.

El contraste entre este castigo y las bendiciones de los santos no va a pasar desapercibido. El principio de los primeros frutos (primicias) nos dicen que hay algo más. Cristo que es el primer fruto (1 Corintios 15:20) de la primer resurrección, la resurrección de los salvos, ha asegurado a todos los creyentes la futura resurrección de sus cuerpos. El Anticristo y el Falso Profeta son los primeros frutos de la segunda resurrección, la resurrección de los malvados, en la que son lanzados al lago de fuego. El maligno junto con ellos tomará su lugar en el lago de fuego después de juicio de del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-14).

La segunda cosa que contrasta es que los santos participarán en la cena de bodas del Cordero (Apocalipsis 19:9), que es el Reino del Milenio. Serán los invitados de honor de Dios para que gobiernen con Cristo durante este reino de mil años que sigue a la Segunda Venida. Los malvados no tendrán este privilegio. En vez de disfrutar la cena de Cristo, serán la principal maldición en la “gran cena de Dios” (Apocalipsis 19:17-18). Las aves del aire vendrán y harán un festín con sus cuerpos muertos al final de Armagedón.

 

“Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.” (Apocalipsis 19:17-18)

 

 

El Establecimiento del Reino del Milenio

Con los enemigos de Dios siendo castigados, Jesucristo establecerá entonces Su Reino del Milenio, la mayor profecía del Antiguo Testamento y la tercera faceta del reino terrenal de Dios. El establecimiento y duración de este periodo se muestra en Apocalipsis 20.

 

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.  Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 20:1-10)  

 

Algunos han rechazado este reinado literal de mil años de Cristo (ver capítulo 10), pero ciertamente parece que Dios trata de decir algo al mencionar los mil años seis veces en este texto. La repetición del elemento tiempo es razón suficiente para aceptarlo como la duración de este periodo.

 

 

Israel y el Reino del Milenio

El Reino del Milenio nos lleva al cumplimiento de todas las promesas de Dios a Israel. Es en este tiempo que los creyentes serán testigos de las bendiciones de Dios sobre Su pueblo que se tratan a través del Antiguo Testamento. El Pacto Palestino, el Pacto Davídico, y el Nuevo Pacto tal y como se relacionan con Israel completo (ver capítulo 4) tendrán su cumplimiento con el establecimiento del reino del Mesías. Israel será restaurado en la tierra, y los límites bíblicos que se dan en el Antiguo Testamento se extenderán más allá de los límites actuales de Israel. El trono de David que ha permanecido vacante a través de la historia de Israel desde el Exilio Babilónico (586 A.C.) será ocupado por el Mesías en Su Segunda Venida. La nación como tal experimentará las bendiciones del Nuevo Pacto en el Reino del Milenio. Dios no ha abandonado a Su pueblo Israel.

 

 

La Primera y Segunda Resurrecciones

El pasaje de arriba también hace mención a la primera y segunda resurrección. Están separadas en el tiempo por el Reino del Milenio, mil años. La primera resurrección de los santos se llevará a cabo antes del reino de Dios en la tierra. Incluirá a los santos de todas las generaciones (Antiguo y Nuevo Testamentos) que pusieron su fe en Dios (Tesalonicenses 4:17; Apocalipsis 20:4; Daniel 12:1-2). La segunda resurrección tendrá lugar mil años más tarde, después del Reino del Milenio (Apocalipsis 20:5), preparando a los malvados para el Juicio del Gran Trono Blanco.

 

“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda, el lago de fuego. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (Apocalipsis 20:11-15)

 

El juicio no es para determinar si los malvados son pecadores o no. Esto ya fue establecido. Este juicio valida la verdad del castigo de Dios por no haber ejercido la fe en Su Palabra. Sin fe, todo lo que queda es nuestras propias obras hechas en la carne que son insuficientes  para el estándar de santidad de Dios. Para aquellos que pusieron fe en Cristo, su pecado ha sido juzgado en la Cruz. Para aquellos que insisten en rechazar el testimonio de Cristo, los está esperando esta fecha futura de juicio. El juicio terminará con los malvados siendo lanzados al lago de fuego con el Anticristo y el Falso Profeta.

El sacrificio de Cristo en la cruz es la máxima expresión del amor de Dios. Permitió a Dios castigar el pecado y continuar Su amor por el hombre sin comprometer Su carácter o santidad. Si el hombre elige rechazar este amor mostrado en la Cruz, entonces Dios no tiene otra opción que responder juzgando su pecado apartado de Cristo.

El Reino del Milenio y el Juicio del Gran Trono Blanco, serán continuados por el orden eterno de las cosas, el Estado Eterno (Apocalipsis 21-22).

 

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será Mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:1-8)

 

Habrá un nuevo cielo y una nueva tierra a la cual la Nueva Jerusalén  bajará del cielo. Dios morará con Su pueblo, y los efectos de la maldición, la caída del hombre, será totalmente eliminada. Todas las cosas serán hechas nuevas, y los santos serán satisfechos por toda la eternidad. En contraste, la morada de los perdidos será el lago de fuego.

 

 

Una Descripción de la Nueva Jerusalén

En los siguientes versos vemos una descripción de la Nueva Jerusalén.

 

“Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

“El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, mil quinientas millas; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, setenta y dos yardas, de medida de hombre, la cual es de ángel. El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

“Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán Su rostro, y Su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 21:9-22:5)

 

El esplendor de la ciudad será la gloria de Dios. La apariencia de la ciudad  asemejará una gran joya brillante que puede ser comparada con una piedra de cristal claro de jaspe. Las paredes de la ciudad serán enormes y de gran altura con doce puertas ocupadas por doce ángeles. Los nombres de las doce tribus están escritos en ellas. Las paredes están divididas en cuatro lados con tres puertas en cada pared. Cada pared tendrá doce piedras como cimiento con el nombre de los Apóstoles escritos en ellas. La ciudad será igual en dimensiones a 1,500 millas de largo, ancho y alto. El grosor de la pared es de setenta y dos yardas o 216 pies. Las paredes están construidas con jaspe, y la ciudad entera estará hecha de oro transparente. Cada piedra de los cimientos de las paredes estará compuesta de diferentes piedras preciosas de diferentes colores. Cada puerta estará hecha de de una sola enorme perla. La calle principal de la ciudad estará compuesta de oro puro transparente, y el río de la vida fluirá a través de ella. El árbol de la vida estará a ambos lados del río. El trono de Dios y el Hijo serán su templo, y la fuente de luz vendrá de la gloria y la brillantez de la Trinidad de Dios. La gente del mundo adorará en la ciudad, pero los malvados nunca entrarán a ella. La íntima relación que fue rota en el Jardín del Edén se restablece ahora entre Dios y el hombre, para nunca ser rota por toda la eternidad.

“Apocalipsis” deja al creyente con una vista final de la gloria futura que le espera. Al completar este maravilloso plan de Dios para la redención del hombre, ciertos comentarios demandan nuestra atención.  ENTRAN LOS COMENTARIOS FINALES.