MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

Israel and the Church Under God-En Español

Translation by Salvador Torres

Israel y La Iglesia Bajo Dios

Una Perspectiva Bíblica de Actualidad

Capítulo 15

La Tribulación

 

“Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mateo 24:21-22)

 

En el discurso del Monte de los Olivos, Jesús revela a los discípulos el Periodo de Tribulación anticipado que viene a la tierra. Será un tiempo de aflicción, sin paralelo en la historia del hombre.  Este evento, del que se habló en el Antiguo Testamento, es confirmado ahora por las palabras de Jesucristo. Apocalipsis (6-19) describe las características de este estresante tiempo, que incluye la ira de Dios contra los pecados del hombre.

A manera de introducción a este capítulo, tienen que hacerse ciertos comentarios. Primero, el propósito de la Tribulación es doble. Purificará a la nación de Israel de su desobediencia, y juzgará al mundo por su pecado.  Al hacer esto, Dios será glorificado al cumplir Su Palabra. Segundo, aunque hay diferencias entre los maestros en cuanto a la interpretación de este Periodo de Tribulación, la esencia de lo que se quiere comunicar es la misma que tienen todos los expertos Premilenialistas. Por ejemplo, todos están de acuerdo en el juicio que viene a la tierra, todos reconocen el rol del Anticristo en estos últimos días, y todos ven la consumación de estos días con la Segunda Venida de Cristo. Tercero, como este no es un estudio verso por verso de Apocalipsis, el capítulo resaltará los eventos importantes relevantes para nuestro estudio, desarrollándolos de acuerdo al tema del juicio. (Para un estudio más profundo de Apocalipsis ver las lecturas recomendadas al final del capítulo.)

 

 

Los Sellos del Capítulo Seis

El primero de los puntos de mayor importancia es la apertura de los sellos del Capítulo 6. Los sellos revelan los eventos que caracterizarán a la Tribulación.

 

“Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven.  Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió conquistando, y para conquistar.” (6:1-2)

 

El primer sello habla de alguien que viene para conquistar. Este no es otro que el Anticristo (Daniel 7:7-8, 19-28) que viene a usurpar la autoridad de Dios y a ser adorado por los habitantes de la tierra. Operará bajo el disfraz de la paz, pero su verdadera intención  será conquistar por la fuerza militar. Su pacto de garantizar la paz de Israel (Daniel 9:27) iniciará el Periodo de Tribulación.

 

“Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” (6:3-4)

 

El segundo sello indica la venida de un conflicto a nivel mundial. La paz, que es la meta política de este periodo, será reemplazada por la guerra, que precederá el levantamiento del Anticristo con poder absoluto en el punto medio de la Tribulación.

 

“Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.” (6:5-6)

 

El lenguaje del tercer sello revela que el hambre a nivel mundial acompañará a la guerra global. Será difícil obtener recursos, y el hombre se desesperará en sus esfuerzos por sobrevivir.  Quizá esta hambruna será la que dará al Anticristo el poder de negociar con la humanidad para que apoyen su terrible causa.

 

“Cuando el Cordero abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con pestes, y con las fieras de la tierra.” (6:7-8)

 

El cuarto sello recela que las víctimas de la guerra no serán los únicos que morirán. El hambre, la enfermedad, y los animales salvajes de la tierra serán los elementos que conducirán a la muerte de la humanidad. Este es el resultado natural de que los recursos del mundo continúen disminuyendo. Los animales que viven con los hombres estarán desesperados por sobrevivir y voltearán hacia el hombre para calmar su hambre. La cuarta parte de la humanidad morirá bajo este cuarto sello.

 

“Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” (6:9-11)

 

El quinto sello es el llanto de los mártires que habrán sido muertos durante este Periodo de Tribulación. Apelarán en el cielo al carácter de Dios para que juzgue a los habitantes de la tierra que han perseguido al pueblo de Dios al punto de matarlos. Dios los conforta, porque han testificado a la Palabra de Dios contra toda la adversidad que vino a ellos. Les dice que descansen hasta el número total de los mártires de la Tribulación  se reúnan con ellos en el cielo.

 

“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como vestido de luto, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se movió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (6:12-17)

 

El sexto sello describe una escena que tiene a todo el mundo con temor. Disturbios físicos y cósmicos vienen a la tierra y al universo. Esto es consistente con otras áreas de las Escrituras que hablan de este Periodo de Tribulación (Joel 2:30-31; 3:9-17; Mateo 24:29; Apocalipsis 16:17-21).  En el sexto sello la naturaleza aterradora  de la Tribulación es vista a través de los ojos de los no creyentes, que han rechazado el testimonio de Jesucristo. No hay lugar para esconderse de la ira de Dios.

El segundo punto de mayor importancia de la Tribulación es los esfuerzos del Anticristo y la última parte del cuarto reino de la visión de Daniel (ver capítulo 13). El Anticristo será una figura importante el principio de la Tribulación. Su pacto con Israel (Daniel 9:27) muestra que tiene una gran influencia política en ese tiempo. Es capaz de garantizar la seguridad de Israel de las naciones que amenazan su existencia. Todo esto cambiará.

 

 

La Falsa Trinidad

En el capítulo 13 de Apocalipsis, la sección describe lo que se materializará a la mitad de la Tribulación y lo que seguirá en los últimos 3 ½ años.

 

“Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba con arrogancia y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. Si alguno tiene oído, oiga. El que deba ser llevado cautivo, a la cautividad irá; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.” (Apocalipsis 13:1-10)

 

Al entrar a este capítulo, vemos al dragón parado a la orilla del mar. El dragón es Satanás (Apocalipsis 12:9), que es quien orquesta la maldad de este periodo. El llevará a cabo su plan a través de la bestia, la cual, cuando se introdujo en Apocalipsis, tiene doble significado. Los primeros versos del texto indican que la bestia es una referencia a la etapa final de este cuarto imperio mencionado en Daniel. Se ha desarrollando en una etapa de diez reinos con el Anticristo a punto de tomar el poder sobre ellos. El Anticristo es el segundo significado detrás de la palabra bestia (Apocalipsis 16:13; 19:20; 20:10). El es el que está a la cabeza de este cuarto imperio en sus últimos días de existencia. No solo se levantará al poder a través de su genio político, sino que también utilizará  el falso sistema religioso (Apocalipsis 17) de la primera mitad de la Tribulación. Cuando haya obtenido el poder absoluto, no tendrá necesidad de este falso sistema, y lo destruirá al tomar el poder (Apocalipsis 17:16)

Sus acciones se describen en los versos 5-7. Se declarará a sí mismo como Dios (hablaba con arrogancia y blasfemias), cumpliendo los deseos de su padre, Satanás (Isaías 14:13-14). Ejercerá la autoridad por cuarenta y dos meses, la segunda mitad de la Tribulación. Él maldecirá a Dios y a los habitantes del cielo. Perseguirá a los santos y llevará a cabo campañas militares contra ellos. Su autoridad se extenderá sobre todos los habitantes de la tierra. Aquellos que no tengan fe en Dios se rendirán y adorarán su autoridad.

Satanás que es el gran engañador (2 Corintios 11:14) creará una falsa trinidad. Los habitantes del mundo  adorarán al Anticristo, que es el falso hijo. Para lograr esto, se unirá al Falso Profeta, el falso espíritu.

 

“Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, calcule el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.” (Apocalipsis 13:11-18)

 

Este pasaje describe el rol y las acciones del Falso Profeta, que tendrá autoridad junto con el Anticristo. Su ministerio de blasfemias estará lleno de engaño. Su falso programa religioso que es la adoración del Anticristo, será reforzado por el engaño a los habitantes de la tierra con signos y maravillas (2 Tesalonicenses 2:9-12). Creará una imagen animada del Anticristo, que se convertirá en objeto de adoración. Intentará matar a todos aquellos que no adoren la imagen del Anticristo. En el momento en el que el Anticristo tome el poder absoluto, el punto medio de la Tribulación, forzará a todos a tener la marca (666) en su frente o en su mano derecha para sobrevivir.  Solo a través de esta marca los habitantes de la tierra tendrán libre acceso al mundo económico para sobrevivir.

Con el Anticristo en control del gobierno, y los habitantes de la tierra adorándole, Dios solo tiene una opción, traer el juicio a la tierra. Los juicios de la trompeta y la copa muestran la ira de Dios contra esta rebelión.

El séptimo sello contiene los siete juicios de las trompetas (Apocalipsis 8:1). El capítulo 8 trata los primeros cuatro juicios de las trompetas.

 

 

Los Primeros Cuatro Juicios de las Trompetas

 

“Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde. El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas. El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.” (Apocalipsis 8:6-12)

Es interesante notar que estos juicios son un reflejo directo de la soberanía de Dios sobre toda la creación. Dios demostrará a Satanás y a los habitantes de la tierra que Él todavía y siempre  controla los elementos del universo entero. Los juicios son reminiscencias de las plagas contra Faraón cuando Dios se burlaba de los dioses que adoraban los Egipcios. Esta vez Él recordará a Satanás y a la tierra que es por Su majestuosa voluntad que todo en la tierra existe y es mantenido junta.

Cada juicio destruye una tercera parte de las cosas que existen sobre la tierra. La primera trompeta trae la destrucción a un tercio de la tierra. La segunda trompeta destruye una tercera parte del mar con sangre. La tercera trompeta destruye una tercera parte de los ríos y manantiales. Y con la cuarta trompeta un tercio de las fuentes de luz de la tierra es eliminado. Con el término del cuarto juicio, hay un anuncio de las tres últimas trompetas, los juicios de los ayes (Apocalipsis 8:13).

 

“Y miré, y oí a un águila volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!

 

La inferencia de este anuncio es que estos juicios finales son mucho más aterradores y devastadores que los cuatro previos. La razón es porque los juicios de la quinta y sexta trompeta permitirán una invasión demoniaca con la séptima trompeta que contiene la copa de los juicios, que traerá el castigo final de Dios al mundo. El capítulo 9 trata los juicios de la quinta y sexta trompeta.

 

 

La Quinta Trompeta

 

“El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión” (Apocalipsis 9:1-11)

 

La quinta trompeta revela la liberación de las langostas a la tierra. Estas no son realmente langostas, sino demonios o ángeles caídos por dos razones. Primero, la descripción de ellos no parece describir una langosta o algo humano. Segundo, salen del pozo sin fondo, y tienen por encima de ellos al ángel caído del abismo llamado en Hebreo Abadón y en Griego Apolión. Esta es una referencia a Satanás o a un general de su ejército demoniaco. Estos demonios tienen instrucciones de torturar a los habitantes de la tierra con la agonía del dolor por cinco meses sin que los sujetos  puedan morir. Quizá, la muerte para esos malvados individuos será dejada a Dios bajo Su juicio de la copa.

 

 

La Sexta Trompeta

 

“El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número. Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban.” (Apocalipsis 9:13-19)

 

Una vez más la sexta trompeta parece implicar una invasión demoniaca. Cuatro ángeles que habían sido atados en el gran Río Éufrates orquestan esta invasión. El hecho, de que estaban atados hasta que llegara esta cita en el tiempo definida por Dios, indica que son ángeles caídos. La descripción de su ejército y la manera como destruyen a la humanidad indican que son de una naturaleza demoniaca. Por las plagas que salen de sus bocas, matarán a un tercio de la humanidad.

Quizá en este momento es difícil para algunos aceptar estos increíbles eventos, considerándolos como algún tipo de cuento de ficción. Necesitamos recordar que los demonios o ángeles caídos son una realidad bíblica, y en este tiempo estamos entrando a los últimos días de la Tribulación. Dios ya no está reteniendo sus juicios. Su gracia y misericordia han sido reemplazados con Su ira contra el pecado. La liberación de los demonios a la tierra es otro medio a través del cual esto se culminará.

El juicio de la última trompeta contiene los siete juicios de las copas. En esta séptima trompeta la plenitud de la ira de Dios se expresa a sí misma. Los juicios de las copas se tratan en el capítulo 16.

 

 

Los Juicios de las Siete Copas

 

“Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que doraban su imagen. El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.” (Apocalipsis 16:1-7)

 

La primera copa traerá severas llagas sobre aquellos que adoren a la bestia. La segunda copa convertirá los océanos en sangre, destruyendo toda la vida marina. La tercera copa convertirá los cuerpos de agua fresca (ríos y manantiales) en sangre. Antes de la cuarta copa está la declaración de que estos juicios son justos. Dios es justo y correcto al traer esos juicios al mundo.

Hay algunos que objetan la dureza del juicio de Dios durante este periodo. Encuentran difícil de creer que un Dios amoroso pueda actuar de esta manera hacia los hombres. No son capaces de encontrar el balance entre el amor de Dios y Sus juicios. En vez de aceptar el testimonio de la Biblia, terminan ignorando esta parte de la santidad y rectitud de Dios. El carácter perfecto de Dios no solo se revela en Su amor incondicional hacia el hombre, sino también, en Su actitud inmutable hacia el pecado. Dios juzgará la maldad de los hombres como hemos visto aquí en la Tribulación. Su juicio hacia el hombre es una realidad y necesitamos reconocerla a la luz del carácter de Dios.

 

“El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego.  Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

 

El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras.” (Apocalipsis 16:8-11)

 

Al regresar al texto de la cuarta copa, el cuerpo de los hombres será quemado con el calor del sol que habrá sido aumentado. Este es un resultado probable de los cambios y alteraciones que están ocurriendo en los cuerpos cósmicos (Apocalipsis 6:12-13). Un resultado posterior bajo la quinta copa será la obscuridad que cubrirá a toda la tierra.

 

“El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.”

 

La sexta copa nos lleva al conflicto final de las naciones, la batalla de Armagedón. El Anticristo armará sus ejércitos en su último e inútil intento de frustrar los planes de Dios. El resultado de esto será tratado en el próximo capítulo.

 

“El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.” (Apocalipsis 16:17-21)

 

La séptima copa habla de la destrucción a nivel mundial que será la culminación del juicio de Dios sobre el mundo.

 

La Segunda Venida de Cristo completará la ira de Dios sobre la tierra. También servirá como puente que nos llevará de la culminación del juicio de Dios al cumplimiento de las promesas de Dios que ha hecho a través de Su maravillosa palabra. ENTRA EL REGRESO DE CRISTO Y EL CUMPLIMIENTO DE TODAS LAS COSAS.

 

 

Lecturas recomendadas: El libro de Apocalipsis

 

Chuck Smith, What the World is Coming To; A Commentary on the Book of Revelation; (Costa Mesa, Calif.: The Word for Today, 2001). 

 

Arnold G. Fruchtenbaum, The Footsteps of the Messiah; A Study of the Sequence of Prophetic Events (Tustin, Calif.: Ariel Ministries: Ariel Press).