|
MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada |
|
Pastor Bertoli’s Book Israel and the Church Under God-En Español Translation by Salvador Torres |
|
Israel y La Iglesia Bajo Dios Una Perspectiva Bíblica de Actualidad Capítulo 13 Israel y la Tribulación que Viene
El Tiempo del Fin
“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río. Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.” (Daniel 12:1-13)
Este pasaje cierra el libro de Daniel. Habla de las cosas que caracterizarán los últimos días de Israel antes del Reino del Milenio. Cómo sucederá esto es de lo que tratan las visiones de Daniel que describe los eventos que precederán los días finales de Israel. Antes de entrar al periodo de la Tribulación, es importante considerar estas profecías. Intencionalmente no fueron tratadas en “Israel y la Profecía” porque introducirlas ahora, sirve más al lector en este momento particular. Estas profecías, que hablan del futuro de Israel proporcionan entendimiento, cuando uno empieza a tratar el periodo conocido como la Tribulación.
Los Setenta Sietes de Daniel En Daniel 9 está la famosa profecía de las setenta semanas o literalmente setenta sietes (9:24-27).
“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la transgresión, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al lugar más santo. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”
Cada semana o siete representa siete años. Como apoyo a este enfoque del texto se usa la palabra semana en Hebreo, que tiene el significado de siete. El que una semana es igual a siete años también fue una interpretación común de la antigüedad. Históricamente se adapta al esquema de las cosas cuando se sigue la historia de Israel, particularmente las primera sesenta y nueve semanas de la profecía. Por lo tanto, las visión nos dice que 490 años (7x70) fueron decretados para Israel. El verso 24 nos da el propósito de esta profecía. Se mencionan seis cosas. El término de la transgresión El fin del pecado La expiación de la iniquidad La traída de la justicia perdurable El sellado de la visión y la profecía El ungimiento del lugar más santo
Al examinar esta lista hay ciertas cosas que tener en mente. Primero, esta profecía habla de Israel el completo (v 24). Segundo, con el cumplimiento de esta profecía todas las cosas de arriba serán cumplidas. Tercero, esto tendrá lugar con la Segunda Venida de Cristo. Cuarto, el sacrificio de Cristo en su primera venida proporcionó todo lo necesario para que Dios cumpliera todas estas provisiones a Israel. Cuando consideramos estos puntos, junto con la restauración de Israel, pueden ser interpretados de esta manera: (1) “Terminar la transgresión”; la rebelión de Israel llegará a su fin; (2) “Poner fin al pecado”; el pecado de Israel será reemplazado por la santidad confirmada de la nación en el Mesías. Israel como nación nunca más volverá a pecar; (3) “Expiar la iniquidad” ; nación como un todo experimentará el trabajo expiatorio de Cristo que se puso disponible en Su primera venida; (4) “Traer justicia perdurable” ; con el reinado del Mesías, Israel nunca más caerá en la no santidad como pueblo; (5) “Sellar la visión y la profecía”; el cumplimiento de esta profecía culminará el maravilloso plan de Dios para Israel , revelado a nosotros a través de la Escritura; (6) “Ungir el lugar más santo”; el templo del Reino del Milenio será ahora consagrado como el lugar de adoración para Judíos y Gentiles. En el verso 25 se nos dan los eventos que inician y terminan los primeros 483 años (7 semanas + 62 semanas) de esta profecía. Se pone en movimiento con el lanzamiento del decreto de restaurar y reconstruir Jerusalén y termina con la primera venida del Mesías. Muchos expertos en la Biblia están de acuerdo en que este periodo inició con el decreto lanzado en 445 A.C. por Artajerjes (Nehemías 2:1-8) y terminó con la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén el domingo anterior a la resurrección (Domingo de Palmas). Este periodo también es caracterizado como un tiempo de aflicción. Es consistente con la historia de Israel durante este tiempo. El verso 26 describe los eventos que seguirán a la semana sexagésima novena (7+62). El Mesías será eliminado y no tendrá nada. Esto es una referencia a la crucifixión de Jesús. La ciudad y el templo serán destruidos. En el año 70 D.C., Tito marchó a Jerusalén, destruyendo el templo y nivelando la ciudad. Las guerras continuarán hasta el fin y aparecen desolaciones en el pronóstico del futuro de Israel. Los horrores de 70 D.C. no serán el fin de los problemas de Israel. Las tribulaciones existirán hasta el capítulo final de su historia. El verso 27 trata los eventos de la septuagésima semana. Habrá un pacto de siete años (una semana) firmado entre el gobernador del pueblo que va a venir e Israel. Esta persona romperá el pacto después de 3 ½ años. Después pondrá fin al sacrificio del templo y profanará el lugar santo. La descripción de sus trabajos (2 Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis 13:5-6) nos permite identificarlo como el Anticristo cuya venida fue profetizada en otros pasajes de Daniel (Daniel 7:8, 11, 20; 11:36-45). Esta abominación por el Anticristo continuará hasta la segunda mitad de la Tribulación y después vendrá su fin.
Observaciones de esta Profecía Hay ciertas observaciones que necesitan ser hechas en este momento. Primero, la septuagésima semana no sigue en orden cronológico al término de la semana 69. Segundo, históricamente no hay lugar en el que estos eventos (la septuagésima semana) puedan ser rastreados en la historia de Israel. Tercero, podemos concluir con certeza que hay una brecha entre los versos 26 y 27. Esta falta de continuidad en la profecía no es poco común en los pasajes proféticos de la Palabra de Dios. Es conocida en los círculos hermenéuticos como la ley de doble referencia. Esto es, un pasaje puede estar hablando de dos diferentes periodos de tiempo mientras que el texto en sí mismo no indica una brecha de tiempo entre los dos. Esta brecha da cabida en esta profecía a la Era de la Iglesia. La crucifixión y resurrección de Jesucristo (v 26) puso las bases para la Iglesia y la era del Reino Presente. Cuarto, con la ayuda de otras escrituras, en particular con los escritos del Nuevo Testamento, los eventos de la septuagésima semana en el programa de Dios pueden ser localizados con precisión en el orden cronológico de los hechos. Haciendo referencias cruzadas a otros pasajes (Mateo 24; Apocalipsis 6-19), la septuagésima semana se convierte en sinónimo del Periodo de Tribulación que precede a la Segunda Venida de Cristo. Esta deducción es lo que nos da la duración del Periodo de Tribulación, de siete años.
El Intervalo entre las Semanas 69 y 70 Hoy estamos entre las semanas 69 y 70 de esta profecía. Durante este tiempo, el mundo Gentil ha sido insertado en un lugar de bendición bajo el Pacto Abrahámico (Romanos 11). Los gentiles que ejerciten la fe en el Mesías tomarán parte con los creyentes Judíos de las maravillosas bendiciones que tienen en Cristo (Efesios 1:3-14) bajo el Nuevo Pacto. Este intervalo continuará hasta que Dios una vez más tome Su programa con la nación de Israel, la septuagésima semana. Por ahora, la misericordia de Dios se derrama sobre los Gentiles debido a la dureza de las naciones al mensaje del Evangelio. Pablo dice esto en Romanos:
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo…” (Romanos 11:25-26a, énfasis agregado)
El misterio aquí es la revelación de la misericordia de Dios hacia los Gentiles después de que la nación de Israel endureció su corazón hacia el mensaje del Mesías. La salvación Gentil fue aludida en el Antiguo Testamento (Isaías 2:2-4; Zacarías 14:16), pero ahora a través de las escrituras del Nuevo Testamento, podemos ver como esta verdad se materializó en el plan de Dios. Esto es lo que lo hace un misterio, algo revelado en el Nuevo Testamento, que no fue mencionado en el Antiguo Testamento. Es importante entender el propósito de la Tribulación en su relación con Israel el mundo Gentil. Dios durante este periodo purificará a la nación de Israel, preparándola para el Reino del Milenio del Mesías. Este proceso de purificación será culminado a través de los enemigos de Israel que serán los instrumentos de juicio, que Dios usará. En particular el Anticristo, se levantará con poder absoluto en el punto medio de este periodo de siete años. La nación como tal entrará a la Tribulación en un estado de desobediencia. Al final del Periodo de Tribulación, el remanente de los Judíos creyentes clamará al Señor quién formará a “Todo Israel” (Romanos 11:26)
Las Visiones de Daniel, Capítulos 2 y 7 Al hacer una referencia cruzada de los sueños de Daniel 2 y 7, se puede agregar información al Periodo de Israel y la Tribulación. Estas visiones revelan actividades del mundo Gentil, que se vuelven fundamentales en nuestros estudios del tiempo final. Los dos sueños tratan el mismo asunto y juntos nos dan una vista interior del desarrollo de las cosas al iniciar el libro de Apocalipsis. Daniel 2 nos da la visión de una gran estatua y una Piedra (Daniel 2:31-35)
“Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como polvo del tiempo de verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.” (Daniel 2:31-35)
La interpretación es dada en (Daniel 2:36-43).
“Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey. Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, Él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.” “Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.” “Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.”
La estatua estaba hecha de cuatro metales que representan cuatro imperios que se sucederán uno al otro. Con la ayuda del texto y de la historia podemos interpretar estos imperios de esta manera. El primero, la cabeza de oro, es el Imperio Babilónico como se revela en los versos 36-38. Este reino, que fue gobernado por el famoso Nabucodonosor en el tiempo de Daniel, existió hasta 539 A. C. El segundo imperio es el Reino de los Medos y de los Persas (539 A.C. – 331 A.C.), que es representado por el pecho y brazos de plata. El cambio de poderes entre el primer imperio y éste está registrado en Daniel 5:30. El tercer imperio, representado por el vientre y los muslos de bronce, es el Imperio Griego o Helénico, que fue puesto en el mapa por los esfuerzos de Alejandro el Grande empezando alrededor de 333 A.C. – 331 A.C. El cuarto imperio, que es tan importante para el estudio del fin del tiempo, empieza con el Imperio Romano. Este es representado por las piernas de acero y podemos concebir que empezó con la conquista de Palestina por Pompeya en 63 A.C. En los versos 34-35, tenemos la aparición de la Piedra. Hay cuatro cosas que el texto dice acerca de esta Piedra. Primero, fue cortada, pero no por manos humanas. Segundo, esta Piedra golpeó y trituró los pies de acero y barro. Tercero, el viento que empezó en los pies, se llevó la estatua completa. Cuarto, la Piedra se convirtió en una montaña que llenó toda la tierra. La interpretación de esta Piedra está en Daniel 2:44
“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”
Dios es quien orquestará la venida de la Piedra (“no con mano”). Triturará los otros reinos y después establecerá su propio reino que durará por siempre. Esto es obviamente una referencia a Jesucristo quien destruirá los reinos de la tierra, cuando venga otra vez a juzgar al fin de la Tribulación. Con Su Segunda venida, el Reino del Milenio, el reinado de mil años de Cristo, será establecido, iniciando la etapa del orden eterno de las cosas como se revela en Apocalipsis 21-22. Daniel 7 nos da información adicional sobre estos cuatro reinos con fuerte énfasis en el cuarto imperio. Este es el imperio que capta la curiosidad de Daniel, y el que nos interesa en el libro de Apocalipsis. Una descripción de las primeras tres bestias (imperios) está en Daniel 7:4-6.
“La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se paró sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: “¡Levántate, devora mucha carne!” Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio.”
Los detalles adicionales descritos en estos versos refuerzan lo que sabemos de ellos por medio de la historia. Por ejemplo, el tercer imperio se veía como un leopardo y tenía cuatro alas de pájaro en su espalda. Esta imagen revela la rapidez y la velocidad con la que Alejandro el Grande se levantó con poder para conquistar el mundo antiguo. También habla de las otras cuatro cabezas que salieron de este imperio. El reino de Grecia fue fracturado con la muerte prematura de Alejandro. Su reino se distribuyó entre sus generales que más tarde se convirtieron en cuatro subreinos dentro del reino original de Alejandro. La historia testifica la verdad de estas palabras. La información adicional de la cuarta bestia, el Imperio Romano, se describe en los versos 7-8 de este capítulo.
“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.”
Esta bestia era pavorosa, aterradora, y extremadamente fuerte. Los grandes dientes de hierro aluden a su fortaleza y capacidad para devorar a sus enemigos. Sus conquistas eran completas, destruyendo todo lo que se opusiera a sus políticas (7:19, 23). Las maneras imperialistas de este imperio son quizá lo que lo distinguieron de los imperios anteriores. En la historia inicial de Roma, después de la conquista de Pompeya en Palestina, uno puede ver el incremento de poder que caracterizó al Imperio Romano. Desde el primer y segundo Triunviratos (una triple dictadura) a los emperadores empezando con César Augusto (27 A.C.) y continuando hasta el siglo V D.C., Roma fue el amo del mundo. Fue la primera vez en la historia que un imperio de tal magnitud fue capaz de mantener tal grado de poder por tanto tiempo. Daniel continúa y describe los diez cuernos y un cuerno pequeño que se levanta entre ellos. Tres de los diez cuernos serán arrancados. El cuerno pequeño posee los ojos de un hombre y la boca hacía grandes alardes. La interpretación se da en los versos 24-27.
“Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.”
“Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.”
Los diez cuernos son diez reyes de reinos que saldrán de este cuarto imperio. Después de ellos, otro rey (el cuerno pequeño) se levantará y someterá a tres de los diez reinos. Hablará contra Dios y perseguirá a los santos, intentando cambiar los tiempos y las leyes para poder ser adorado por el mundo. Sus esfuerzos por el poder absoluto continuarán por un periodo de tres y medio años, después de los cuales su gobierno y su reino serán eliminados por siempre. De este texto podemos ver que el cuarto imperio pasará por ciertos cambios. Algunos de estos cambios o etapas aún no se han cumplido, indicando que este imperio todavía tiene que tener su curso. Por lo tanto, uno no puede descartar la realidad de la existencia del reino hoy. Aunque muchos sienten que este imperio terminó con el último emperador de Roma en 476 o la conquista de Constantinopla por los musulmanes en 1453, el texto no garantiza esa conclusión (versos 36 y 27). Un examen más detallado muestra que no hay intervalo entre el cuarto imperio y el quinto reino, el Reino del Milenio de Cristo. Para apoyar más esto, los diez reyes de esta visión se describen una vez más en Apocalipsis 13 y 17, lo que nos lleva al Periodo de la Tribulación. Esto muestra como este cuarto imperio sobrevivió hasta los días finales antes del regreso de Cristo. Es este cuarto imperio el que porta la semilla de este bien conocido Anticristo. Eventualmente sobrepasará a los diez reyes en fortaleza, levantándose con poder absoluto en el punto medio de la Tribulación. Su levantamiento al poder incluirá el apoyo para un único gobierno para el mundo y un sistema religioso falso (Apocalipsis 17), que es el producto de los falsos maestros, ideas liberales, y del humanismo. Estos son las creencias y filosofías, que se han infiltrado y envenenado la pureza de la enseñanza de la Palabra de Dios, negando el lugar de Cristo en el maravilloso plan de redención de Dios. El propósito del Anticristo por el poder tiene dos motivos: ser adorado por el mundo y aniquilar a los Judíos de la faz de la tierra. En el primero tendrá éxito por un tiempo (3 ½ años), pero fallará en su intento por destruir a los Judíos como un todo. Esto es por la naturaleza indestructible de Israel bajo el Pacto Abrahámico. Sin embargo, el Anticristo será el instrumento a través del cual Dios purificará a la nación en estos días finales. Volteará a Israel y destruirá a los muchos que han firmado un convenio con él (Daniel 9:27) por seguridad. Zacarías, hablando de este periodo, nos dice que dos tercios de los Judíos (la última generación) en la tierra será golpeada y perecerá (Zacarías 13:8). El otro tercio, será refinado y purificado, reconociendo los pecados de las generaciones pasadas (Zacarías 12:10; 13:9). Cómo se desarrollará esto, es de lo que hablan los siguientes capítulos. Dios no ha dejado nada sin concluir. Él cumplirá Su Palabra y será glorificado en Su al tratar con Israel y el mundo. ENTRA LA REVELACIÓN, EL ANÁLISIS FINAL DE TODAS LAS COSAS.
Lectura recomendada: John F. Walvoord, Daniel, The Key to Prophetic Revelation (Chicago: Moody Press, 1989) |