MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

Israel and the Church Under God-En Español

Translation by Salvador Torres

Israel y La Iglesia Bajo Dios

Una Perspectiva Bíblica de Actualidad

Capítulo 10

La Iglesia e Israel después de la Reforma

 

Al empezar el siglo XVI, muchos cambios significativos tienen lugar en la historia del hombre. El Santo Imperio Romano, de Europa, estaba teniendo una renovación. La Reforma abrió la puerta para diferentes denominaciones; Europa fue oficialmente divida religiosamente. Ya no había una iglesia universal, la Iglesia Católica Romana, que dominaba a la sociedad. Se erigieron iglesias del Estado en el Santo Imperio Romano, que en ese tiempo se estaba dividiendo en pequeños reinos o ciudades-estados. Estos pequeños reinos eventualmente se convirtieron en los países de Europa que existen hoy. El Calvinismo y el Luteranismo fueron reconocidos junto con la Iglesia Católica Romana como las únicas religiones legales. Cada monarca del imperio tenía permitido determinar la religión de su estado. El Calvinismo se esparció en Suiza, Alemania, Holanda, Inglaterra, Francia, Escocia, y Hungría. El Luteranismo se esparció en Alemania, Escandinavia, los Estados Bálticos, e Inglaterra. La Iglesia Católica Romana  retuvo su permanencia en el resto del Oeste.

En el dominio secular, el Santo Imperio Romano se convirtió en un mero término geográfico sin significado político. El conocimiento se hizo disponible a todo aquel con la invención de la imprenta. Con el surgimiento del humanismo el hombre adoptó nuevas ideas y filosofías. El individualismo reemplazó la ideología corporativa de la Iglesia Católica Romana. El hombre se inclinó a explorar y a aventurarse dentro de los secretos del universo, y de su origen independientemente de la Palabra de Dios.

Se ha dicho que un poco de conocimiento puede ser peligroso. Quizá esto es completamente aplicable, considerando lo que sucedió en el dominio intelectual durante los siguientes dos siglos conocidas como la Edad de la Razón. La intención aquí no es atacar a la educación, sino mostrar la inutilidad del conocimiento que trabaja independiente de lo que Dios ha dicho. En los siguientes siglos, la dependencia de la razón se convirtió en la base para establecer las verdades de la vida. Racionalismo es el término adoptado por el hombre que mejor expresa este enfoque. Las ideas del hombre fueron el punto central en el desarrollo de la verdad.

El racionalismo y el humanismo se convirtieron en las herramientas de Satanás en sus intentos por destruir la integridad de la Palabra de Dios. En relación con la religión el racionalismo promovió algo de esta naturaleza. Las respuestas para Dios y para el universo podían encontrarse, aparte de la Palabra de Dios, por el razonamiento humano por sí mismo. El hombre y su conocimiento tenían las respuestas de la vida. El conocimiento está amarrado a lo que los sentidos pueden descubrir y lo que la razón puede deducir sin necesidad de revelación divina. Descartes (1596-1650), un racionalista de vanguardia de su tiempo, decía “uno nunca debe dejarse persuadir de la verdad de nada [incluyendo la Biblia] a menos que tenga evidencia de la razón.” 24 Francis Bacon  (1561-1626), quién introdujo el método inductivo o método científico, abogaba por algo de esta naturaleza. No aceptar nada que se base en la autoridad exclusivamente. No hay autoridad excepto la autoridad que pueda ser establecida por el razonamiento humano. 25

Obviamente, uno puede ver hacia donde conducía todo esto. El aspecto milagroso de la Biblia, el parto de una virgen, los milagros de Jesús, y la expiación de la Cruz se convirtieron en tonterías para sus filosofías. Es interesante notar en este punto lo que Dios dice en Su Palabra acerca de la sabiduría del hombre:

 

“¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.” (1 Corintios 1:20-25)

 

Con todas las fallas de estas filosofías, el hombre todavía no ha percibido que la solución de la vida está en la persona de Jesucristo.

El deísmo, una religión de la razón, se convirtió en la expresión religiosa del racionalismo. Se originó en Inglaterra  en el siglo XVII, y se esparció a Francia, Alemania, y otros países antes de que se abriera camino hacia América. Franklin, Jefferson, Ethan Allen, y Thomas Paine estuvieron entre los principales Deístas de América.  Los Dogmas del Deísmo enseñaban que Dios era un dueño ausente, quién creó la tierra y luego la dejó bajo sus leyes naturales y procesos. La Biblia era un libro humano con buenos principios éticos y lecciones espirituales pero no era la autoridad final en lo que se refiere al bienestar del hombre. No había lugar para milagroso para el trabajo sobrenatural de Dios al proporcionar la salvación a través de Cristo. Cristo era un buen maestro de moral quién dio a la humanidad un ejemplo para el vivir piadoso. Las leyes morales de Dios pueden ser descubiertas por la razón humana, y practicadas, por la bondad que hay en el hombre. La revelación Divina es su enemiga, y la realidad de un Dios amoroso a las soluciones de la humanidad nunca fue considerada.

El resultado de todo esto en la sociedad y en la religión fue de proporciones dañinas. Distrajo del concepto bíblico del pecado ignorando el pecado humano (ver capítulo 2). La solución a los problemas del mundo estaba centrada en el hombre y no en Dios. El principio de fe se convirtió en secundario respecto de la educación y las filosofías del hombre.

Con todos los cambios que han tenido lugar después de la Reforma, teológica y filosófica, un cambio importante que necesitaba tener lugar no pudo materializarse en este tiempo particular. Al terminar el capítulo 9 el lector vio que la realidad presente y futura de Israel todavía estaba escondida en la doctrina de la Iglesia. Los reformistas, que trajeron el cambio a los asuntos teológicos, no pudieron desarrollar la realidad presente de Israel en la Era del Reino Presente.

 

“Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? ¡En ninguna manera! Pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?” (Romanos 11:11-12)

 

Una vez más se nos recuerda de este importante hecho. El rechazo hacia Israel no es total ni completo. Su rechazo se convirtió en el medio a través del cual las bendiciones de Dios en Cristo se hicieron disponibles para el mundo Gentil. Su restauración como tal es necesaria para traer el Reino del Milenio que viene a la tierra. La Iglesia debe reconocer  estas verdades teológicas. Los reformistas introdujeron cambios importantes  para corregir la teología de la Iglesia Católica Romana, pero las enseñanzas de Israel  todavía seguían sin tratar la realidad presente y futura.

Un factor importante en por el que los Reformistas no dieron credibilidad al futuro de Israel era la condición de los Judíos durante su tiempo. Los Judíos habían sido un pueblo disperso fuera de su tierra durante 1,500 años. A la luz de esto, se inclinaron más a descartar el cumplimiento literal de la restauración de Israel en su tierra.  Muchos de los Reformistas habrían, quizá, visto las cosas de diferente manera si hubieran tenido la ventaja de darse cuenta de lo que iba a pasar en 1948 cuando los Judíos regresaron a su tierra.

La mayoría en la Iglesia, todavía hoy, continúan negando esta gran verdad teológica, pero en los dos últimos siglos la posición y el papel de Israel en la teología de la Iglesia ha ganado reconocimiento. Entre el movimiento Mesiánico de los 1800 y la renovada escatología (el estudio del los tiempos finales) por medio de los Premilenialistas (ver abajo), muchos hoy en le Iglesia están reconociendo la importancia de Israel en el programa del reino de Dios.

El término Premilenialista deriva su nombre de la posición que guardan sus proponentes. La Segunda Venida de Cristo precederá los 1000 años de reinado de Jesús, el Reino del Milenio; por lo tanto se llaman Premilenialistas.

 

 

Los Puntos de Vista más importantes del Reino del Milenio

Hay tres puntos de vista principales para tratar el asunto del Reino del Milenio. El Amilenialismo (No Reino del Milenio) enseña que el reino ya está sobre nosotros  y que no hay un reino literal de Cristo sobre la tierra por 1,000 años. Cristo está gobernando ya desde el cielo. El Postmilenialismo (Reino del Milenio cumplido de manera no literal) enseña que Cristo vendrá después de que la tierra experimente prosperidad espiritual por un largo periodo de tiempo. La Iglesia triunfará contra los males de la sociedad, trayendo a todos en sumisión al Evangelio. Cuando el mundo entero sea Cristianizado, entonces Cristo regresará. El Premilenialismo sostiene un Reino del Milenio literal de 1,000 años sobre la tierra, que es precedido por un periodo de siete años de tribulación y la Segunda Venida de Cristo. Esta posición es la que da cabida a una Israelología que puede ser desarrollada en el presente y el futuro. Esta reconoce que las cosas no mejorarán moralmente, hasta que Cristo regrese para reinar en el trono de David durante el Reino del Milenio.

 

 

Principales Diferencias

Hay tres diferencias principales entre el Premilenialismo y los otros puntos de vista. Los tres juegan un papel importante en relación con el estado presente y futuro de Israel. El primero es el enfoque a la profecía. El Premilenialismo mantiene el método literal de interpretación; los otros dos terminan en algún lugar su interpretación, espiritualizando el texto. Esto es para abandonar el método literal de interpretación a favor de asignarle un significado simbólico o alegórico al texto, pasando por alto las intenciones originales del autor.

Los primero Reformistas siguieron el camino del Amilenialismo y Postmilenialismo en la escatología, el estudio de los tiempos finales. Regresaron a la Iglesia a una interpretación literal de la Palabra, pero en cuanto a las profecía, mantenían el enfoque  antiguo de las Escrituras. Sentían que la profecía era altamente metafórica; por lo tanto, era necesario abandonar el enfoque literal de su interpretación. Esto puede ser verdad para una profecía que es altamente figurativa, pero esto no es de ninguna manera una razón para llegar a estas conclusiones. Para apoyar esto está el ejemplo de profecías previas. Muchas profecías del Antiguo Testamento que se han cumplido literalmente eran altamente figurativas. Los cuatro imperios del sueño de Daniel (Daniel 2; 7) todos están descritos en lenguaje simbólico, pero la interpretación es estrictamente literal. Este patrón se repite en muchas profecías.

El lenguaje figurativo no tiene la intención de ser un código para ocultar algún significado, como es promovido por el enfoque alegórico de la interpretación, sino que se utiliza para vestir las escrituras para ayudar a recordar las verdades de la profecía. Jesús hablaba así en las parábolas. Era una manera muy efectiva  de que los discípulos recordaran las cosas que Él había mencionado durante Su ministerio en la tierra. Por ejemplo, si uno piensa en la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13:24-30), de inmediato se acuerda de los falsos maestros que intentan infiltrarse en la Era de la Iglesia con sus enseñanzas. Si uno se toma el tiempo para estudiar el lenguaje figurativo en la profecía, se dará cuenta que puede aplicar un significado literal. Muchas veces el contexto inmediato explica su uso (Apocalipsis 12:3; 9). En otras ocasiones, el significado se da en otro libro que trata el mismo asunto (Apocalipsis 13:1; Daniel 7:24).

La segunda distinción de mayor importancia es el enfoque hacia Israel y la Iglesia en el tiempo presente. Los Amilenialistas y Postmilenialistas ven a la Iglesia como el Nuevo Israel o el Israel Espiritual. Concluyen que todas las profecías que aplican a Israel en el Antiguo Testamento apuntaban a la Iglesia. Al considerarlo así, han descartado toda la realidad de Israel.

El Premilenialista mantiene una clara distinción entre Israel y la Iglesia, especialmente en el área de las promesas de Dios a la nación. La Iglesia no es Israel y la Iglesia no ha reemplazado o tomado las promesas de Dios a Israel en el Antiguo Testamento. La Iglesia es el medio por el que el Judío y el Gentil juntos comparten las bendiciones, prometidas bajo el Pacto Abrahámico (Efesios 2:11-22). Esta participación Gentil con los Judíos en el Cuerpo de Cristo no es razón para descartar la realidad de la existencia de Israel hoy o mañana. Dios una vez más pondrá en efecto Su plan para Israel (ver capítulo 8).

La tercera distinción es el enfoque al significado del reino de Dios. Los Amilenialistas y Postmilenialistas ven al reino de Dios como estrictamente espiritual, como la Iglesia, sin enfatizar las facetas terrenales del Reino Presente y el Reino del Milenio en el que Dios cumplirá sus promesas  a Israel el completo. Los Premilenialistas ven a la Iglesia como el Reino Espiritual de Dios, pero también, como parte del Reino Presente de hoy. Se apegan a la definición de Cristo gobernando el corazón del creyente, pero siguen considerando las facetas terrenales que salen del plan de Dios para la humanidad. (Ver capítulo 7; bajo La Definición del Reino de Dios).

Estas tres distinciones sostenidas por el Premilenialismo son la base para desarrollar una escatología que incluye la futura restauración de Israel. La posición de los Premilenialistas permite al carácter Judío de la Iglesia resurgir y proporciona los cimientos teológicos para las profecías futuras que pertenecen a la nación de Israel.

Este es uno de los factores que permitieron regresar el componente Judío de la Iglesia, el movimiento Mesiánico, que reapareció a principios del siglo XVIII. Dentro de la Iglesia los Judíos creyentes en Gran Bretaña del siglo XIX, empezaron a cuestionar la aceptada práctica de renunciar a su herencia Judías para poder ser buenos Cristianos. 26 Al definir el movimiento, los Judíos creyentes, en aceptar al Mesías, vieron la necesidad de identificarse a sí mismos con sus costumbres y tradiciones Judías. Creían en mantener una expresión Judía de su fe. Esto incluye ciertas fiestas bíblicas como la Pascua, que hoy se celebran en todas las congregaciones Mesiánicas.

Este movimiento no era un nuevo enfoque de adoración por los creyentes Judíos, sino el restablecimiento de lo que muchos Judíos practicaban durante los primeros cuatro siglos de la Iglesia. Entre la doctrina de la Iglesia y el antisemitismo, era difícil para la herencia Judía sobrevivir después del cuarto siglo, en la Era de la Iglesia. 27 Con la ayuda de sobresalientes expertos Judíos Cristianos, pudieron revivir las primeras prácticas de la Iglesia, permitiendo a los Judíos expresar su identidad Judía. El Judaísmo Mesiánico de hoy es la última expresión de un movimiento que tiene dos siglos de edad.

Desafortunadamente, el antisemitismo no tuvo problemas para sobrevivir hasta el siglo XX. Los Judíos no creyentes continuaron su lucha por sobrevivir, tratando de mantener su identidad naciones. Los monarcas Rusos y los pogromos (manifestaciones antisemíticas patrocinadas por el gobierno) de finales del siglo XIX y principios del XX tomaron el liderazgo en cuanto a testificar este pavoroso crimen contra los Judíos.

A pesar de este terrible abuso, algo fenomenal estaba sucediendo en la dividida nación de los Judíos hacia fines del siglo XIX. El continuo sueño de que los Judíos regresaran nuevamente a Palestina se encendió nuevamente en los corazones de muchos. ENTRA EL SIONISMO, EL ESTADO MODERNO DE ISRAEL.

 

 

24. Howard F. Vos, Exploring Church History (Nashville, Tenn.: Thomas Nelson Publishers, 1994), p. 114.

25. Ibid., p. 114.

26. Messianic Judaism, Religious Tolerance. Org (Introduction).

27. Arnold G. Fruchtenbaum, History of Hebrew Christianity: Tape series (Ariel Ministry).