MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

Israel and the Church Under God-En Español

Translation by Salvador Torres

Israel y La Iglesia Bajo Dios

Una Perspectiva Bíblica de Actualidad

Capítulo 3

El Llamado de Abraham

 

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.  Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:1-3)

 

En los primeros once capítulos de Génesis, Dios trataba con el hombre en su conjunto. En el capítulo doce diseña un nuevo programa para la humanidad preparando una nación que sería responsable de llevar la revelación de Dios a otros hombres y a través de la cual vendría el Mesías. Este es el propósito detrás del llamado de Abraham.

 

 

El Pacto Abrahámico

En el proceso de revelar Su voluntad, Dios hizo un convenio con Abram que es conocido como el Pacto Abrahámico. Este pacto es de gran significado en el desarrollo de la verdad bíblica de la nación de Israel y la Iglesia. Muestra el papel de los Judíos en el plan de redención para el hombre (Juan  4:22). También ayuda a entender la naturaleza de muchas profecías en el Antiguo y Nuevo Testamentos que pertenecen a Israel y a la Iglesia. Más aún, es la base para el orden cronológico de los eventos, hasta el libro de Apocalipsis. Esto será visto claramente en los capítulos siguientes de este libro.

 

 

Las Provisiones

Las provisiones del pacto están registradas en los siguientes pasajes: Génesis 12:1-3, 7; 13:14-17; 15:1-21; 17:1-16; 22:15-18. Al listarlos se pueden hacer algunas observaciones que son importantes al tratar las doctrinas de Israel y la Iglesia.

Abraham será el padre de una gran nación (12:1).

Abraham recibirá bendiciones personales (12:1).

El nombre de Abraham será grande entre la gente (12:2).

Dios bendecirá a aquellos que bendigan a Abraham y maldecirá a aquellos que lo maldigan (12:3).

Todas las familias de la tierra serán bendecidas a través de él (12:3).

La tierra de Canaán será dada a sus descendientes de manera permanente (12:7; 13:15; 17:8).

Los descendientes de Abraham serán innumerables (15:5; 17:2).

Vendrá un hijo del mismo cuerpo de Abraham (15:4).

Los descendientes de Abraham estarán en esclavitud por 400 años (15:13).

Dios castigará a la nación a la que ellos sirvieron como esclavos (15:14).

Israel será liberada de esa nación con muchas riquezas (15:14).

Dios cambia el nombre de Abram a Abraham (17:5).

Otros reyes y naciones serán descendientes de Abraham (17:6).

La circuncisión sería la señal del pacto (17:11).

La base de la bendición universal  es la Semilla, el Mesías (Génesis 22:18; Gálatas 3:16).

 

 

Los Aspectos Principales del Pacto

Al examinar este pacto, hay aspectos importantes que juegan un papel vital para poder seguir el plan de Dios para Israel y los Gentiles bajo Su reino. El primero es que los descendientes de Abraham se convertirán en una nación (Génesis 12:1). Esta nación, que es Israel, testificará la verdad del Dios de la Biblia. El segundo es que la tierra de Canaán será la posesión permanente (Génesis 13:15; 17:8) de Israel para siempre. Canaán es el nombre antiguo de la Tierra Prometida, mientras que Israel es el nombre dado por Dios. El tercer aspecto es la política de Dios con Israel que está relacionada al trato de los Gentiles hacia los Judíos  a través de las generaciones. Aquellos que bendigan a los Judíos representados por Abraham, serán benditos, y aquellos que maldigan a los Judíos serán malditos (Génesis 12:3). Aunque Israel la mayor parte de su historia ha permanecido en un estado de desobediencia, Dios ha sostenido este principio  a través de su historia. El cuarto aspecto es que las bendiciones celestiales (bendiciones eternas) se extenderán a todas las naciones (Génesis 12:3). Toda la gente de la tierra  tendrá la oportunidad de experimentar las maravillosas bendiciones de Dios bajo este pacto. El aspecto final es que una Semilla de Israel será el medio de todas las bendiciones celestiales. Esa Semilla es Jesús el Mesías (Génesis 22:18; Gálatas 3:16). En el avance de la revelación de Dios, estos aspectos serán desarrollados y serán el instrumento para dar seguimiento a la verdad de la Palabra de Dios a través del tiempo sobre Israel y la Iglesia.

 

 

Observaciones del Pacto

Hay otros puntos importantes a considerar sobre este pacto. Primero, es un pacto literal. Las provisiones van a ser cumplidas de manera literal. Prueba de esto es el hecho de que todas las provisiones hasta el tiempo presente se han cumplido de esa manera. Los descendientes de Abraham se convirtieron en una nación. Abraham recibió bendiciones personales (Génesis 13:2). El nombre de Abraham es grande entre los Judíos, Cristianos, y aún los Musulmanes quienes lo consideran el padre del Islam. La política de Dios de bendecir o maldecir dependiendo del trato hacia los Judíos  se ha cumplido muchas veces en las Escrituras del Antiguo Testamento (Daniel y Ester) y a través de la historia. Los descendientes de Abraham son innumerables. Tuvo un hijo de su propio cuerpo que heredó las promesas. Sus descendientes fueron a Egipto y experimentaron la esclavitud  y la libertad. El punto de todo esto es que hay ciertas promesas en este Pacto Abrahámico que todavía no se cumplen en relación a los Judíos. Considerando que las provisiones pasadas se han cumplido literalmente, uno se inclina a esperar que estas provisiones se cumplan de manera literal.

A la luz de lo que revela la Escritura del Antiguo Testamento  al tratar los aspectos principales del este pacto (ver capítulo 5), tomamos conciencia de la información adicional que rodea a estas provisiones no cumplidas. Los Judíos que se convirtieron en nación, nunca dejarán de existir (ver capítulo 5  bajo la Preservación y Restauración de Israel). Aunque han sido castigados por Dios y se han dispersado a través de naciones Gentiles, nunca serán completamente destruidos. Los Judíos que se convirtieron en nación una vez más en 1948 le añade crédito a esta promesa. Esta es la evidencia viviente en la historia actual del hombre de que Dios cumple Su divina Palabra para testificar Su verdad. La preservación y restauración del pueblo de Israel siempre está ligada al Pacto Abrahámico en la Escritura (Éxodo 2:24; 32; 13; 33:1; Levítico 26:40-45; Números 32:11; Deuteronomio 9:26-29; 1 Crónicas 16:15-18; Salmos 105:8-11; Miqueas 7:15-20; Lucas 1:54, 73; Romanos 11:25-29).

Junto con este aspecto de la naturaleza indestructible de Israel está el aspecto de la tierra, que también permanece sin haberse cumplido, Israel ocupará la tierra de Canaán de manera permanente. Uno no puede separar la restauración principal de Israel del aspecto de la tierra. Israel hoy no está ocupando, ni siquiera disfrutando la tierra de acuerdo a la profecía. Los límites dados en las Escrituras van más allá de las fronteras del Israel actual. Por lo tanto, el cumplimiento literal está en el futuro.

La segunda certeza acerca de este pacto  es que es incondicional. Solo Dios está obligado a su cumplimiento. Esto se implica en Génesis 15, cuando Dios solo pasó a través de los cuerpos de los animales muertos cuando tuvo el convenio con Abram (Génesis 15:17-18). No importa que tan infieles se hayan vuelto los Judíos, Dios mantendrá Sus promesas incondicionales y las cumplirá. (Romanos 3:3-4). Aunque el momento para la restauración de Israel requiere de la obediencia del pueblo de Dios, su cumplimiento depende del carácter y soberanía de Dios (Romanos 11:28-29).

La naturaleza literal e incondicional del pacto lleva a la tercera observación. Es eterna en relación con el plan de redención de Dios. Nunca será reemplazado por otro pacto y continuará hasta que todas las promesas literales e incondicionales de Dios se hayan cumplido. Por lo tanto su duración será de acuerdo al orden eterno de las cosas en el libro de Apocalipsis (capítulos 21-22).

El cuarto factor a observar es que el convenio es el medio por el cual vendrán todas las bendiciones celestiales a todos aquellos fuera del mundo Judío. Al seguir el desarrollo del plan de Dios en el Nuevo Testamento, nos damos cuenta como el mundo Gentil se injerta en el lugar de bendición bajo el Pacto Abrahámico (Romanos 11:16-24). Este aspecto de la bendición será tratado bajo el Nuevo Pacto (ver capítulo 5).

El punto final a observar es que el pacto será confirmado a través de Isaac y Jacob.

 

“Y se le apareció Jehová (a Isaac), y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.  Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.  Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,  por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” (Génesis 26:2-5)

 

“Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” (Génesis 28:13-15)

 

 

La Definición de ser Judío

El significado de esta confirmación es que ahora se puede se puede dar una definición bíblica de Judío y al hacerlo podemos tratar la composición de Israel. Como la promesa vino a través de Abraham, Isaac y Jacob, un Judío sería cualquiera que fuera descendiente de estos patriarcas, o en otras palabras, aquellos que formaran parte de las doce tribus de Israel.  Un Gentil sería entonces cualquiera que no fuera descendiente de las doce tribus. Ismael y Esaú están fuera de la promesa; por lo tanto, son considerados no Judíos o Gentiles.

Hay muchas definiciones diferentes que circulan, en lo que se refiere a definir un Judío. En el Judaísmo rabínico un Judío puede también ser cualquiera que se convierta al Judaísmo, pero esto no está garantizado en el Nuevo Testamento. La distinción entre Judíos y conversos o prosélitos, se mantiene a través del Nuevo Testamento (Mateo 23:15; Hechos 2:10; 6:5; 13:43). Un converso es un Gentil que se convirtió al Judaísmo pero sigue siendo Gentil. Nunca podrá ser un Judío bíblico, porque no es descendiente de Abraham, Isaac y Jacob. También es cierto que ya sea que un Judío practique el Judaísmo o no, sigue siendo Judío, porque la definición bíblica está basada en sus ancestros, no en sus preferencias religiosas.

Hebreo fue el primer término para describir a Abraham y sus descendientes (Génesis 14:13). El término Judío fue usado primero para el pueblo de Judea, el reino del Sur, donde se dividieron las tribus. Un Israelita enfatiza su ciudadanía de Israel como pueblo de Dios. Al avanzar en las Escrituras el término  Hebreo, Judío e Israelita se convierten en sinónimos para referirse a alguien que desciende de Abraham, Isaac y Jacob. Cualquier definición de Judío que sea independiente de este hecho bíblico, se convierte en no bíblico en su significado. Por lo tanto al usar el término Judío, es importante considerar como fue usado primeramente (Judea), y como, con el paso del tiempo, su uso fue aplicado a Abraham y todos sus descendientes después del exilio de la nación en 586 A. C. (ver  la parte final de “Israel en la Tierra Prometida” en el capítulo 4).

 

El Principio de Fe

Al establecer este pacto Dios reafirmó el principio de fe (Génesis 15:6) que es el medio de salvación para Judío o Gentil en cada generación. Abraham creyó a Dios y le fue considerado como santidad. La fe siempre ha sido el medio de salvación. Este principio no fue introducido en el Nuevo Testamento, sino que ya existía en el Antiguo Testamento. Este es el argumento que el Apóstol Pablo presenta en Romanos 4.

 

 “¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado. Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.” (Romanos 4:9-15).

 

Abraham fue justificado antes de la introducción de la circuncisión y de la Ley. La importancia de mencionar este hecho es porque los Judíos en conjunto no entienden el propósito de la Ley en el Antiguo Testamento y por esa razón, la sustituyen con leyes anexas como medio de salvación (ver capítulo 6). Este gran error es la base de la oposición a las enseñanzas de Jesús en el Periodo del Evangelio. Este malentendido de la Ley  cegó sus ojos del principio de fe (Romanos 9:30-32).

El libro de Génesis  cierra con la vida de José (Génesis 37- 50). José es maltratado por sus hermanos y vendido como esclavo. A través de todas sus dificultades , es elevado a un rol prominente en Egipto. José fue el primer medio a través del cual Dios cumplió Sus promesas a los patriarcas. Abraham, Isaac y Jacob  de donde vinieron las doce tribus de Israel. Al final del libro de Génesis, la familia de Jacob vivía en Egipto. Al iniciar el libro de Éxodo, hay más que una familia, hay un pueblo que se ha convertido en una nación. ENTRA ISRAEL.