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MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada |
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Pastor Bertoli’s Book Israel and the Church Under God-En Español Translation by Salvador Torres |
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Israel y La Iglesia Bajo Dios Una Perspectiva Bíblica de Actualidad Capítulo 1
Un mundo bajo Dios
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
Sin duda el primer verso de la Biblia declara la grandeza de Dios. Él es el creador del mundo quién ha traído todas las cosas a la existencia. Además de Él no hay principio o historia para la especie humana. El Dios de Génesis es el Dios de este mundo. En el esplendor de Su creación, el placer de Dios (Efesios 1:4-5) fue dirigido hacia el hombre que sería hecho a Su imagen (Génesis 1:27). El deleite y satisfacción de Dios después de la creación de la tierra y del hombre se expresa al final del capítulo 1.
“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.” (1:31, énfasis agregado)
La tierra era un medio ambiente perfecto, y la existencia del hombre era el propósito para este paraíso. Al describir el sexto día de la creación, un autor capturó el sentir del momento,
“¡No había cosa fea o imperfecta sobre la tierra! Dios declaró todo ‘bueno’ y al hombre ‘muy bueno.’ ¡Cuando el omnisciente Dios no vio imperfecciones, la tierra debió haber sido indescriptiblemente bella! La tierra era fértil más allá de los límites de nuestra imaginación; las estaciones perfectamente adaptadas para un paisaje siempre bello; las flores eran sublimemente maravillosas, plantas y árboles suntuosos florecían en una abundancia jamás soñada; los animales eran dóciles, saludables y felices; mientras que el hombre, sin enfermedades ni preocupaciones, vivía en una juventud que no se marchitaba entre las glorias del jardín de Dios. ¡No había hierba mala, ni pestes, ni tormentas, ni inundaciones, ni terremotos, ni manchas solares! El sol cantaba un himno matutino de alabanza, y las estrellas una hermosa canción de cuna. ¡Cada día empezaba y terminaba con el cielo brillando con la presencia de Dios! ¡Así es la imagen del sueño de Dios de la primera casa del hombre; y así será la casa eterna del hombre, cuando él se haya ido para estar por siempre con el Señor! ” 1
Los Días de la Creación Cada día de la creación fue una declaración de la soberanía de Dios sobre los elementos de este mundo. No es difícil seguir el orden de los días y lo que sucedió en cada uno. Al examinar los textos de la creación, uno puede ver lo que se desarrolló en ese periodo de seis días. En el verso 2 vemos la condición de la tierra en su principio.
“Y la tierra estaba sin forma y vacía, y la obscuridad estaba sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”
Estaba sin forma y vacía, y la obscuridad estaba sobre la faz del abismo. El lenguaje indica que no era adecuada para que el hombre habitara. El SEÑOR ahora estructuraría la tierra, proporcionándole el medio ambiente necesario para que el hombre pudiera vivir felizmente en ella. En el primer día (versos 3-5) Dios creó la luz junto con la obscuridad.
“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana, un día.”
La luz fue separada de la obscuridad. La luz fue día y la obscuridad noche. El segundo día (versos 6-8) Dios formo los cielos separando la densa humedad que cubría la tierra (Salmo 104:5-8).
“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.”
El tercer día (versos 9-13) Dios separó las aguas que cubrían la tierra para formar la tierra y el mar.
“Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.”
Hasta este punto en el tiempo, la tierra era un gran cuerpo de agua. También Él creó la vida de plantas y árboles con semillas en ellos para producir “según su género.” El cuarto día (versos 14-19) Dios hizo el sol, la luna, y las estrellas
“Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.”
El propósito de esto era distinguir día y noche y servir como señales para marcar las estaciones y medir el tiempo. El sol y la luna reemplazarían la fuente de luz fija del primer día. La luna gobernaría la noche de manera que la luna no estuviera en completa obscuridad. El quinto día (1:20-23) Dios creó la vida marina y las aves.
“Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto.”
En el sexto día (versos 24-27) Dios creó la vida animal y al hombre.
“Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
El hombre como el logro más sobresaliente de la creación sería hecho a la imagen de Dios. Por esto, el hombre finito sería capaz de identificarse con el amor y sabiduría de Dios, y también tendría la capacidad de fraternizar con un Dios infinito. El hombre tendría dominio sobre la tierra (Génesis 1:28) y disfrutaría de una eterna fraternidad con Dios, el cuál era su propósito. En el séptimo día Dios descansó (2:1-3). La evidencia es lo suficientemente fuerte para concluir que fueron literalmente ciclos de seis días de veinticuatro horas. El mismo Dios da testimonio de esto cuando ordenó el día de reposo a la nación de Israel.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Éxodo 20:8-11, énfasis agregado).
Otra evidencia está en la misma narración de la creación. Con la frase “Y fue la tarde y la mañana” (Génesis 1:5, 8, 13, 19, 23, 31) Dios tuvo la intención de mostrar la terminación de un periodo diario de día y noche. Esto es consistente con el uso de los términos mañana y tarde, a través de la Biblia. Algunos han alegado que la palabra día en Hebreo (yom) puede tener el significado de un periodo infinito de tiempo. Esto es verdad, pero cuando está acompañado por un número como el primer día o el segundo día, se limita su significado a un día solar de 24 horas. Aquellos que apoyan la teoría de la evolución encontrarán que sus creencias son opuestas al capítulo 1. El repetido término “según su género” o “según su especie” (Génesis 1:11, 21,24) es usado por Dios para puntualizar que las especies no desarrollan en un proceso de evolución. Todas las formas de vida fueron creadas en este periodo de seis días. La magnitud de la narración de la creación necesita ser reconocida por la especie humana. Es un reflejo de la impresionante majestad de Dios, quien proporciona al hombre la gracia y fortaleza necesarias en esta vida. Si el hombre no reconoce el poder de Dios en la creación, no podrá tomar en serio las demandas de Dios para vivir una vida santa y correcta ante Sus ojos. Desafortunadamente, este será el caso. El libro de Romanos da una imagen sombría de la actitud del hombre como especie hacia la creación, y de la falta de santidad que le es requerida en la vida.
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.” (Romanos 1:18-23)
En estos versos uno ve el tonto pensamiento y comportamiento del hombre al rehusarse a reconocer al Dios de la Biblia. Su pensamiento es inútil, vacío de toda verdad, y cae en una religiosa estupidez. Al hacerlo no adora ni glorifica a Dios por su grandeza en la creación. No hay gratitud en su corazón hacia la bondad que Dios ha mostrado en su vida. Todo esto se agrega a su endurecido corazón que lo ha insensibilizado del pecado. Esta espiral descendente es la base de los muchos ataques del hombre hacia el carácter de Dios y Su Palabra. En sus intentos por descartar la verdad de Dios, el hombre ha descartado los conceptos bíblicos que contribuyen a dar significado y entendimiento a nuestra existencia. La verdad de Dios ha resistido la prueba del tiempo a través de la historia del hombre. El hombre ya no se puede dar el lujo de ignorar la perfección de la Palabra de Dios. Uno de los principales objetivos al escribir este libro (ver el prólogo) es la expectación de capturar la atención pública esta realidad bíblica.
“Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” (1 Pedro 1:24-25, énfasis agregado).
Desde que la especie humana ha rechazado la verdad de Dios, no es sorprendente ver los muchos intentos para destruir la integridad de la narración de la creación. El hombre ha vuelto compleja el lenguaje simple y sencillo de Génesis 1. Muchas teorías se han adoptado para eliminar los seis días literales de la creación. Esto no es sorprendente porque Génesis es el libro fundamental sobre el que están construidas las Escrituras. Destruyendo la base, el hombre puede eliminar las verdades absolutas que Dios ha dado en Su Palabra para gobernar y dirigir los asuntos de la especie humana. Cuando esto sucede no hay base de verdad para vivir en santidad. Al Dios todopoderoso de la creación que declaró la existencia del universo en seis días, puede darse toda la confianza cuando habla. El ejercicio de la fe en las Escrituras verifica esta verdad en el corazón del hombre.
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (Hebreos 11:3).
La fidelidad de Dios a Su Palabra ha sido validada posteriormente por el testimonio de la historia. El cumplimiento de las Escrituras en relación a Israel y a la Iglesia hasta nuestros días ha dado evidencia más que suficiente que confirma las afirmaciones de la Palabra de Dios. Dios quiere decir exactamente lo que ha proclamado. Su Palabra es totalmente confiable desde el primer verso de Génesis hasta el último verso de Apocalipsis.
El Pacto Edénico La narración de la creación revela el lugar privilegiado que el hombre tenía en este mundo. Dios hizo un convenio con el hombre (Génesis 1:28-30) en el que mostraba el plan original que tuvo para el.
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.”
Este convenio se llama el Pacto Edénico, porque fue hecho con el hombre en el Jardín del Edén. Debía ser fructífero y multiplicarse, llenando la tierra. Debía gobernar sobre todas las formas de vida y tener todo bajo su control. Debía hacer esto a través de una armoniosa relación que existía entre todas las criaturas vivientes. También aprendemos que la dieta tanto para el hombre como para los animales eran los vegetales, ya que el matar por comida no era necesario en un ambiente que era perfecto y que proveía todo. Como una primera condición para el hombre, tenía que trabajar en el Jardín del Edén (Génesis 2:15), cultivar ciertos arbustos que requerían atención. El hombre disfrutaría el fruto de su trabajo como una bendición en la presencia íntima de Dios. Así como Dios descansó en el séptimo día , así el hombre descansaría en Dios en toda su labor. En el capítulo 2 vemos el mandato de Dios en el que hace este convenio o acuerdo condicionado a la obediencia del hombre.
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:15-17)
El hombre tenía prohibido comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (2:17). Esta condición era la prueba de obediencia para el hombre. El no cumplir con esta condición tendría como consecuencia cambios en el plan original de Dios. Los capítulos 1 y 2 revelan el establecimiento del perfecto plan de Dios para el hombre. Mientras el hombre fuera obediente, disfrutaría de una fraternidad íntima con Dios, el maravilloso paraíso dado por Él y la vida sin dificultades, preocupaciones ni miedos. El hombre no pasó la primera prueba de obediencia. ENTRA EL PECADO.
1. Josiah Hopkins, Talks on the Book of Genesis (Hollywood, CA: The Pioneer Press, 1977), Vol. 1, p. 36. |