MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

God’s Workmanship Under Grace-En Español

Translation by Salvador Torres

La Obra de Dios en Su Gracia

 

Explorando las Bendiciones en Cristo de un Creyente.

 

Capítulo Ocho

 

La Lucha Espiritual

 

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:10-12)

 

El Enemigo Real

 

La lucha espiritual del creyente no es contra e y hueso, sino contra fuerzas demoniacas del mal que están encabezadas por el padre de las mentiras, el diablo. El es llamado el príncipe de este mundo (Juna 12:31) y el dios de esta época (2 Corintios 4:4), que tiene como sus objetivos a los que están fuera del cuerpo de Cristo, los no creyentes (Juan 5:19; Efesios 2:1-2). Los principales abogados de su falso reino con las fuerzas espirituales  de maldad (Efesios 6:12), y los falsos apóstoles (2 Corintios 11:13-15), maestros, y profetas (2 Pedro 2:1-3; Mateo 13:37-39). Satanás, cuya desaparición está profetizada en el libro de Apocalipsis, no se da por vencido sin luchar. El es alguien que no puede ser descartado  como un personaje de ficción, sino que es un ser real testificado por las escrituras del Viejo y Nuevo testamentos. Su existencia tiene un propósito y ha establecido un contra-reino para frustrar los planes de Dios para Su pueblo.  Satanás está tratando de engañar y destruir la verdad del mensaje del evangelio al intentar hacer caer a los hijos de Dios que forman el pilar de la verdad, la iglesia (1 Timoteo 3:15).

 

Las Armas de Satanás

 

Los medios a través de los cuales Satanás intenta destruir la iglesia son variados. El primero es la persecución. Esto es lo que dice la epístola de Pedro en la que describe a Satanás como un león rugiente listo para devorar a cualquiera que sea vulnerable.

 

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Pero resistidle  firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (1 Pedro 5:8-9)

 

La Persecución

Los primeros trescientos años de la historia de la iglesia están saturados con las persecuciones dirigidas al pueblo de Dios. Este fue uno de los primeros medios de Satanás en ese tiempo para apagar el mensaje de la cruz. Los santos eran perseguidos por su fe, teniendo como resultado pérdida de propiedades, daños físicos, y aún la muerte. Estos ataques de Satanás no prevalecieron contra el trabajo de Dios en la iglesia. Esta fue la promesa de Jesús en Mateo.

 

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18)

 

Las puertas del Hades es una expresión idiomática Judía que indica muerte. La muerte no pondrá fin a la existencia o perpetuidad de la iglesia. Crucificaron a Jesús, crucificaron a los apóstoles, han martirizado la los fieles santos desde la Época de la Iglesia hasta la actualidad, pero la iglesia sigue de pie y testificando la verdad de Jesucristo. Siempre ha parecido a los enemigos de Dios que ha habido victorias inmediatas a través de la persecución, pero estas supuestas victorias de Satanás fueron solo reveses temporales para los santos de la iglesia.

 

Las Falsas Enseñanzas

En muchos lugares, como en los Estados Unidos, Satanás no está usando el arma de persecución, porque el gobierno nos protege, pero se ha infiltrado en la iglesia con doctrinas perjudiciales que han destruido la integridad de la iglesia local. Esta es el segundo medio por el cual intenta frustrar los planes de Dios para Su pueblo. Desafortunadamente, ha tenido gran éxito en fusionar sus diabólicas ideas en la doctrina de la iglesia. Esta segunda herramienta del enemigo es la que ha destruido muchas iglesias a través de la historia sin causar ningún daño físico a los santos. Es sutil y engañosa, y frecuentemente pasa desapercibida por la congregación. Es por esto que Jesús constantemente avisaba a sus discípulos  de guardarse de falsos maestros, que son los peones de Satanás que traen sus diabólicas mentiras.  En Mateo 13, Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña para mostrar a los discípulos como Satanás siembra su semilla en la  Época Actual del Reino.

 

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;  pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.  Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Mateo 13:24-30)

 

El significado de la parábola está en los versos 36-43:

 

Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respondiendo Él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. (Mateo 13:36-43)

 

Resaltando los puntos principales de la parábola, uno puede decir que así como Cristo está sembrando la buena semilla en los corazones de los hombres, Satanás está sembrando la semilla mala a través de falsos maestros.  El trigo y la cizaña se usan como ejemplos para diferenciar unos de otros hasta que el trigo brote, mostrando la cizaña que crece a un lado. En las primeras etapas de crecimiento hay una gran similitud entre el trigo y la cizaña. Esto indica en la parábola que los falsos maestros de Satanás no son detectados fácilmente por el gran engaño que esconde su falso mensaje. Esto es porque los falsos maestros usan la Palabra de Dios en sus predicaciones, distorsionándolas para sus propios propósitos (2 Pedro 3:16). La parábola nos dice que los falsos maestros estarán con nosotros hasta el final de los tiempos. (Mateo 13:27-30, 37-42).

La realidad de los falsos maestros se desarrolla más en las epístolas del Nuevo Testamento.

 

 

Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2 Corintios 11:13-15)

 

El énfasis en este pasaje está en la habilidad que tienen para disfrazarse como sirvientes de Dios, tomando la forma de buenos. Su aparente verdad es solo una ilusión, escondiendo su falso mensaje bajo pretensiones religiosas.

En la segunda epístola de Pedro, se revela el contenido de su mensaje de mentira.

 

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2 Pedro 2:1-3)

 

Se mencionan tres hechos en este pasaje  acerca de su enseñanza. Primero, introducen herejías destructoras (verso 1). Enseñan otros medios de salvación además de la fe en Jesucristo. En los siglos diecinueve y veinte, hemos visto el florecimiento de varios cultos. Ninguno de ellos confirma la enseñanza de la Biblia de la salvación únicamente por fe. Todos han introducido las obras como los medios de salvación.

Segundo, niegan al Maestro (verso 1) que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Un ingrediente común  que tienen en sus falsos mensajes, es que no reconocen la deidad de Jesucristo, Cristo es degradado en sus doctrinas a alguien menor que Dios. Sus doctrinas incluyen a Cristo, pero no reconocen su deidad, y niegan la soberanía  del Señor en el mensaje de salvación. Jesús tiene un rol secundario en su religión.

Tercero, el camino de la verdad es blasfemado (verso 2). La enseñanza de la Palabra es distorsionada y estorbada  por sus mentes no regeneradas. El hombre sin el Espíritu no puede discernir las implicaciones espirituales de la Palabra de Dios (1 Corintios 2:6-16). Estas blasfemias de la Palabra de Dios Incluyen historias que ellos mismos han creado (verso 3) sin un fundamento bíblico que las respalde.

El Apóstol Pablo en su despedida dirigida a los ancianos de Efesio, les recuerda del peligro real de los falsos maestros, que se rebelarían en sus propias congregaciones.

 

Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. 20:29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 20:30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. (Hechos 20:28-30)

 

Pablo revela en su carta a Timoteo que el mensaje de ellos es el trabajo de demonios que introducen estas doctrinas de mentiras a la iglesia. Los falsos maestros son lo que promueven sus mentiras en la iglesia disfrazadas como verdad.

 

Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, tienen cauterizada la conciencia (1 Timoteo 4:1-2)

 

La Tentación y La Duda.

El tercer medio por el cual Satanás intenta obstaculizar a la iglesia es el ataque personal a los santos. Esto se lleva a cabo de dos maneras, tentando a los creyentes para pecar y trayendo miedo a sus vidas. Siempre es la intención de Satanás alejar al creyente de Dios, ya sea atrayéndolo a través de su naturaleza pecadora o trayendo la duda a su vida. Estas son las tácticas para las que nosotros como creyentes debemos estar listos. Si el creyente no está preparado, será presa  de los esquemas del enemigo. Muchos creyentes de hoy no tienen victoria en su vida Cristiana porque no pueden combatir los implacables ataques hacia sus mentes. Constantemente nos bombardea con ideas que nos distraen de las promesas de Dios en Su Palabra. Trae miedo y duda junto con la tentación que alimenta nuestra carne. Una vez que nos ha cegado de la victoria que tenemos en Cristo y que ha distorsionado el amor del Padre por nosotros, ha creado una fortaleza en nuestras mentes y corazones. El tentó a Eva en el Jardín del Edén (Génesis 3:1-4) poniendo duda en su mente y haciéndola cuestionar las cosas que Dios había revelado. Hoy no es diferente. Está usando los mismos métodos que usó para introducir el pecado en el reino de Dios en la tierra.

 

La División.

El cuarto medio que usa contra la iglesia es traer división entre el pueblo de Dios. No es por dar a Satanás más crédito del que merece, pero quizá él aprendió una verdad de Jesucristo – una casa dividida contra sí misma no puede sobrevivir.

 

 

 

Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. 12:26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? (Mateo 12:25-26)

 

Al causar división entre la hermandad ha perturbado la unidad de la iglesia, que es esencial para el mantenimiento de la meta común, que es traer gloria a Dios en nuestro amor de unos por los otros. En muchas iglesias buenas y sanas de hoy donde se enseña la Palabra de Dios  y donde la iglesia es protegida de persecución, Satanás ha optado por usar este dispositivo  para traer su propósito destructivo. Frecuentemente ha tenido éxito, como lo confirma la historia de la iglesia desde la Reforma Protestante.

 

La Defensa del Creyente:

La Armadura Completa de Dios

 

Tenemos un enemigo que trabaja tiempo extra. ¿Cómo vamos a enfrascarnos en este tipo de lucha espiritual para combatir a Satanás en sus intentos por incapacitar a los santos y a la iglesia de su propósito?  El Apóstol Pablo nos da una gran parte de la respuesta en el libro de Efesios: Tomad la armadura de Dios.

 

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidas vuestras cinturas con el cinturón de la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.  Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.  Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. (Efesios 6:13-17)

 

El Cinturón de La Verdad

Seis piezas de armadura se mencionan en este texto. Las seis son necesarias para desviar los dardos de fuego del enemigo en su campaña diabólica contra los creyentes en Cristo.  El primero, el cinturón de la verdad, es fundamental para los otros cinco. Si la verdad es imposible vivir una vida santa y avanzar en la fe contra las mentiras  del enemigo.  La Palabra de Dios es la personificación de la verdad en forma escrita.  Es el barómetro espiritual que prueba todas las cosas de acuerdo a la voluntad revelada de Dios. Nos permite saber que viene de Dios y que viene de las ideas de los hombres que llevan las enseñanzas de Satanás. A través de la revelación divina, la sabiduría de Dios, uno entiende las profundidades del divino conocimiento del Padre que nos da un significado, guía, y dirección en esta vida. Jesucristo y Su Palabra es la revelación de la verdad.  Cristo en Su humanidad y en Su enseñanza, ha revelado la plenitud del Padre en toda su divinidad y sabiduría (Juan 14:6-7). Para el creyente, esta es la base para lo que él cree y para la vida santa.  Todo lo demás que no es de la verdad, es del diablo. El hombre lleva el engaño de Satanás. Él continuamente ha tratado de suprimir la verdad de Dios enterrándola bajo una pila de filosofías e ideas humanísticas que esconden la realidad de Dios y Su Palabra. El creyente, que ha cultivado su relación con Cristo, se protege a sí mismo de estas mentiras y se convierte en una roca que no puede ser movida por los esquemas de Satanás. El cinturón de la verdad – póntelo.

 

La Coraza de Justicia

La segunda pieza de la armadura es la coraza de justicia.  Esto es la práctica de la santidad en la que nos conducimos a nosotros mismos en la santidad de Cristo. El creyente que se pone esta pieza de la armadura vive una vida llena del Espíritu y crece en la riqueza de la gracia de Dios. En la lucha espiritual, esta es la pieza de la armadura que protege a la iglesia de la desunión. El fruto de la santidad es el amor. El creyente que ha madurado en la santidad expresa la esencia del amor en cada aspecto de su vida. No solo caminará de una manera que agrada a Dios, sino que también en humildad y amor; tiene un interés genuino por los demás. Esta actitud centrada en Cristo hacia los demás protege contra la división en el cuerpo de Cristo causada por el egocentrismo y la inmadurez. Mantengamos la unidad del Espíritu poniéndonos la coraza de justicia.

 

El Evangelio de Paz

La tercera pieza de la armadura es el evangelio de paz. Esta es la paz en el corazón del creyente por la certeza que tiene de saber que Dios está en control de su vida. Lo opuesto a la paz es el miedo. El miedo es un elemento usado por el enemigo para detener el progreso de avance del creyente. Muchos han naufragado en su caminar con Dios por rendirse a sus miedos. El evangelio de paz, la paz de Dios, nos da el equilibrio contra el miedo al enemigo. En vez de asustarnos de las tribulaciones y persecuciones, la paz de Dios nos ayuda a perseverar a través de esas adversas condiciones. El creyente camina durante los tiempos difíciles sintiendo la presencia de Dios que lo conforta con un gozo y paz inexplicables que viene al conocer el amor de Dios. El evangelio de paz no deja lugar para el miedo.

 

El Escudo de La Fe

La cuarta parte de la armadura es el escudo de la fe. Este nos protege  contra la incredulidad. El enemigo, como hemos aprendido, siempre está intentando traer la duda a nuestras mentes. Cuando la fe en Dios se va o se rompe, no pasará mucho tiempo antes de que la vida espiritual empiece a declinar. Cuando ejercitamos la fe en nuestras vidas, estamos protegidos  de la descarga de flechas que tienen como objetivo apagar la flama de la verdad de Dios. Nuestra fe en Dios necesita seguir creciendo. Esto sucede cuando experimentamos la bondad de Dios practicando y confiando en Su Palabra. El escudo de fe infunde en nosotros  la absoluta certeza de las promesas de Dios, repeliendo las flechas de incredulidad de Satanás.

 

El Yelmo de la Salvación

La quinta pieza de la armadura es el yelmo de la salvación. Aprendemos de 1 Tesalonicenses 5:8 que el yelmo representa la esperanza que tenemos en Cristo. La esperanza es una motivación fuerte y poderosa en la vida Cristiana. Sin esperanza, el creyente se queda con un vacío en medio de todas las riquezas que posee en Cristo. La vida tiene muchas dificultades a través de las tribulaciones y las pruebas pero no hay nada más devastador que una vida sin esperanza. Le puedes quitar el dinero a un creyente y él sobrevivirá. Le puedes quitar a su esposa y sobrevivirá. Le puedes quitar un miembro y sobrevivirá, pero si le quitas su esperanza en Cristo lo habrás incapacitado de una manera enorme. Satanás sabe esto, por lo tanto, su plan es distraer al creyente de una perspectiva eterna de la vida. El creyente que se aferra fuertemente a las cosas de la vida, ayuda a Satanás en su plan. Cuando eso sucede, el creyente termina poniendo su esperanza en las cosas temporales que están aquí hoy, y que mañana ya se han ido.

Ahora entiende porque Pedro exhortaba a los creyentes a poner sus mentes completamente en la esperanza que tenían en Jesucristo.

 

 

Por tanto, preparad vuestra mente para la acción, sed sobrios en el espíritu, y tened completa esperanza en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado (1 Pedro 1:13)

 

El creyente necesita cultivar su esperanza. Necesita tener una perspectiva eterna hacia la vida para ver más allá de los obstáculos de esta vida y la naturaleza temporal de las cosas materiales. Los problemas y asuntos de la vida diaria palidecen  en comparación a la gloria que será revelada a nosotros a la venida de Jesucristo por Su iglesia. (Romanos 8:18). La herencia que espera por nosotros en nuestro divino llamado debe ser más que suficiente para traer satisfacción y alegría en nuestras nuevas vidas en Cristo.

 

La Espada del Espíritu

La sexta pieza de la armadura es la espada del Espíritu, la Palabra de Dios. En relación con la lucha espiritual, esta es la pieza de la armadura que nos protege contra las tentaciones de Satanás. Nos da una capacidad de ofensiva en nuestra batalla con el enemigo. Es interesante notar que Jesús usó la Palabra de Dios para pelear contra las tentaciones de Satanás (Mateo 4:4, 7, 10). Si esta era la principal defensa contra la tentación en Su humanidad, entonces nosotros haríamos bien al seguir Su ejemplo. Cuando escondemos la Palabra de Dios en nuestros corazones, se convierte en una herramienta de mucho valor para protegernos contra las tentaciones del maligno en sus acosos hacia nuestra naturaleza pecadora. Pelea contra la tentación con la Palabra de Dios.

 

El Especial Privilegio de la Oración

 

Pablo termina este pasaje con la amonestación a los santos para que oren en toda ocasión.

 

Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. Con esto en mente, estad alerta y orad siempre por todos los santos (Efesios 6:18)

 

La oración es una herramienta poderosa en las manos del creyente que confía en Dios para todas sus necesidades. Dios atiende las oraciones de aquellos que acuden a Él con fe. Escucha los llantos en medio de las batallas contra los implacables ataques del enemigo. La oración, junto con la armadura de Dios, nos proporciona las herramientas necesarias para perseverar en la fe en el corazón de la batalla.

 

Resumen

 

El creyente está en una lucha espiritual contra las fuerzas del mal encabezadas por Satanás. Se ha convertido en el blanco del maligno y por lo tanto necesita prepararse contra los esquemas del diablo. Las armas de las hordas de Satanás incluyen la persecución, mentiras engañosas, la tentación, y la perturbación. Para prepararse, el creyente necesita conocer los medios de su enemigo para poder establecer una buena defensa contra su adversario. Como soldado de Dios, el creyente tiene que ponerse la armadura completa de Dios para desviar las flechas de Satanás.  Esta armadura tiene seis partes. El cinturón de la verdad que es fundamental para nuestra defensa en la que nos mantenemos firmes contra los diabólicos esquemas de Satanás; la coraza de justicia, que nos protege contra los comportamientos malignos y la desunión; el evangelio de paz para eliminar los miedos que encontramos en esta vida; el escudo de fe para protegernos de la incredulidad; el yelmo de la salvación en el que cultivamos la esperanza que tenemos en Cristo; la espada del Espíritu, la Palabra de Dios, para defendernos contra las tentaciones de Satanás. Estas piezas de la armadura junto con el privilegio especial de venir al Padre en la oración nos proporcionan la mejor defensa contra los implacables ataques del enemigo.