MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada

Pastor Bertoli’s Book

God’s Workmanship Under Grace-En Español

Translation by Salvador Torres

La Obra de Dios en Su Gracia

 

Explorando las Bendiciones en Cristo de un Creyente.

 

Capítulo Seis

 

Los Dones Espirituales

 

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

 (1 Pedro 4:10)

 

Otro producto de la salvación del creyente son los regalos del Espíritu Santo. Estos regalos o dones son habilidades dadas por Dios que equipan a los santos para servir a Él y a otros Cristianos de manera que Cristo sea glorificado y los creyentes edificados. Estos dones, si son usados adecuadamente en el cuerpo de Cristo, animarán y fortalecerán a cada creyente para construir su fe en Cristo, testificando la verdad de la Palabra de Dios. Existen ciertos comentarios y observaciones que demandan nuestra atención antes de discutir los dones del Espíritu Santo.

 

Diferentes Enfoques de los Dones

 

Primero, en la iglesia, la enseñanza de los dones del Espíritu Santo ha estado sujeta a diferentes interpretaciones. Por ejemplo, hay quienes creen que ciertos dones eran confirmatorios, esto es, estaban presentes en la época apostólica para confirmar la verdad del evangelio, pero ya no están activos actualmente. Después de la fundación de la iglesia, estos dones ya no eran necesarios. Estos incluyen los dones de profecía, lenguas, milagros, y sanidad. Esta posición no sugiere que Dios no está sanando o haciendo milagros hoy, sino que esos dones no están disponibles en los creyentes de manera individual. Dios sana y hace milagros de acuerdo a Su soberanía, y también como respuesta a la fe personal y a la oración.

Otros piensan que la terminación del canon, el Nuevo Testamento, puso fin a los dones desde el momento en que el creyente tenía todo lo que necesitaba en la Palabra escrita. Esta posición tiene mucho peso en la palabra perfecto en 1 Corintios 13:10. La palabra perfecto, de acuerdo a los que proponen esta posición, se refiere a lo completo del canon. Por lo tanto, los dones ya no eran necesarios  porque el canon proveía todo lo necesario para el bienestar de la iglesia. Esta posición da cabida a los dones de liderazgo como pastor-maestro, pero no para los dones no esenciales  en la función de liderazgo de la iglesia.

Existen otras diferencias en la manera en que la gente ha interpretado los dones. Por ejemplo, el don del conocimiento o de lenguas y su uso, varía entre los diferentes maestros en cuanto a cómo se caracterizan estos dones en el cuerpo de Cristo, la iglesia.

Este capítulo aborda el tema de los dones en el entendido de que de que son actuales, excepto uno o dos (ver comentarios abajo). La base para esta posición es que no hay nada concluyente en las Escrituras para descartar los dones en la actualidad. El objetivo de éste capítulo es ser tan preciso como sea posible  usando las Escrituras y evitar cualquier especulación o ideas preconcebidas para la interpretación de los dones del Espíritu Santo.

 

 

El Diseño de Dios para el Cuerpo de Cristo

 

Segundo, antes de hablar de los dones, es importante que entendamos como ha diseñado Dios el Cuerpo de Cristo, la iglesia. En la carta de Pablo a los Corintios, él aborda este tema y muestra cuan relevantes son los dones para el funcionamiento del cuerpo de Cristo.

 

 

Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. (1 Corintios 12:12-27)

 

En este texto, Pablo relaciona el cuerpo de Cristo con el cuerpo humano, y al hacerlo, revela muchas verdades pertinentes. Primero, hay muchos miembros o partes del cuerpo.

 

Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. (1 Corintios 12:12-14)

 

Cada creyente ha sido bautizado por el Espíritu Santo dentro del cuerpo de Cristo en el momento de su conversión, y por lo tanto se convirtió en un miembro. El lector ahora sabe que el término miembros o partes del cuerpo, que se usan en este texto, son sinónimos de gente con dones en el cuerpo de Cristo (1 Corintios  12:14, 19-20, 27-28 en el contexto de 1 Corintios 12:12-27). Por lo tanto, cada creyente en la iglesia es un miembro con dones en el punto de su conversión cuando fue bautizado en el cuerpo de Cristo. Además de los dones visibles como el de lenguas o profecía, la mayoría de los dones no son visibles de inmediato. Cuando los creyentes jóvenes maduran en la fe, se dan cuenta que dones les ha dado Dios para funcionar en el cuerpo de Cristo. Esta membrecía de los creyentes con dones en el cuerpo, se refuerza en Romanos 12:4-6:

 

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada. (NIV)

 

Segundo, ninguna parte o miembro puede declararse a sí mismo independiente del cuerpo (versos 15-16).

 

Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? (1 Corintios 12:15-16)

 

Cada persona que tiene un don tiene que funcionar con los otros miembros del cuerpo que tienen dones. Así como el pié o el ojo no pueden escoger el funcionar independientes del cuerpo humano completo, un miembro con dones no puede escoger funcionar aparte del cuerpo de Cristo.

Tercero, el cuerpo no puede ser efectivo si todas las partes fueran la misma.

 

Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? (1 Corintios 12:17)

 

Si todos los miembros tuvieran el mismo don, ¿qué sería del cuerpo?  Si todo el cuerpo humano fuera un ojo, definitivamente vería bien pero no sería efectivo para oír o caminar o pensar. Si el cuerpo de Cristo estuviera hecho de manera que todos tuvieran el mismo don, ¿qué tan efectivo sería? Si todos fueran maestros, muchas otras necesidades de la iglesia no serían satisfechas. Así como el cuerpo humano no puede operar adecuadamente si todos sus miembros fueran ojos u oídos, el cuerpo de Cristo no podría funcionar apropiadamente si todos los miembros tuvieran el mismo don. Por lo tanto, Dios ha dado una diversidad de partes o miembros con dones para que el cuerpo funcione adecuadamente.

 

Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. (1 Corintios 12:18-21)

 

En el cuerpo ninguna parte o miembro con dones puede considerar a otro miembro insignificante para el funcionamiento integral del cuerpo de Cristo.

 

Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. (1 Corintios 12:22-25)

 

Todos los dones tienen la misma importancia en el adecuado funcionamiento del cuerpo. Los dones que parecen menos significativos o menos importantes son valiosos para el cuerpo en lo que se refiere a su funcionamiento. Para que la iglesia sea efectiva, cada parte del cuerpo o miembro debe recibir el mismo cuidado. Si alguna persona es negligente en cuanto al uso de su don, entonces el cuerpo de Cristo como un todo, no funcionará en su plenitud. Este es el significado detrás de 1 Corintios 12:26: 

 

De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

 

La iglesia como un todo sufrirá porque Dios ha diseñado el cuerpo de Cristo de tal manera que cada don tiene que estar fluyendo en el funcionamiento de la iglesia. Hay dones que son mayores en el cuerpo de Cristo (ver abajo) pero en el funcionamiento de la iglesia, todos los regalos son necesarios y tienen la misma importancia.

 

La Naturaleza de los Dones

 

El tercer punto importante para el estudio de los dones es el entendimiento de la naturaleza de los dones. Para empezar, los dones son dados de acuerdo a la voluntad del Espíritu Santo. Los creyentes no deciden que dones tendrán sino que el Espíritu Santo los distribuye de acuerdo a Su voluntad.

 

Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. (1 Corintios 12:11)

 

testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y por los dones  del Espíritu Santo según su voluntad.(Hebreos 2:4)

 

Segundo, un don no es un talento, pero es divinamente concedido a aquellos que son creyentes. Toda la gente tiene talentos pero solo los creyentes tienen dones del Espíritu Santo. Cada creyente tiene al menos un don para funcionar el en cuerpo de Cristo.

 

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu Santo para el bien común. (1 Corintios 12:7)

 

Tercero, no se dará un único don a todos y ningún creyente tendrá todos los dones.

 

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,  así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, cada quien debe usarlos apropiadamente. (Romanos 12:4-6a)

 

Cuarto, los dones no son de igual valor – algunos dones son más valiosos o más grandes para iglesia que otros.

 

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. (1 Corintios 12:27-31)

 

La lista del primero al último muestra del mayor al menor. Esto se refuerza en el verso 31, en el cual Pablo dice a los creyentes que deseen los mayores dones en función de la iglesia. Un don mayor como el de pastor-maestro o evangelista en un miembro individual necesita operar en la práctica de la iglesia. Eso no sugiere que el que tiene un don mayor es mejor que otro creyente, sino que su don individual tiene más impacto hacia la iglesia como un todo que el de alguien con un don menor. Por lo tanto, cuando la iglesia se reúne es esencial que los dones mayores de los individuos no se descuiden en el cuerpo de Cristo. La mayoría de las veces, los dones mayores tienen su expresión en los líderes (ver comentarios abajo) de la iglesia. Todos los dones necesitan fluir para el adecuado funcionamiento de la iglesia, pero especialmente los dones mayores (1 Corintios 12:31, 14:1, 12).

Es importante que entendamos que el Apóstol Pablo en el verso 31 no está diciendo que un individuo desee dones mayores, que es una interpretación muy común de este verso.  Este verso por si mismo parece decir esto, pero esa interpretación sería inconsistente de muchas maneras con el contexto de 1 Corintios 12. Primero, en este pasaje, Pablo está hablando al cuerpo de Cristo como un todo. El “vosotros” en el verso 27, “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo”, es un singular colectivo, indicando que está hablando al cuerpo como un todo y no a individuos. Básicamente él dice en 1 Corintios 12:31 y 14:1, donde el Apóstol Pablo continúa sus pensamientos al respecto, que los dones mayores de los miembros individuales deben operar en las asambleas (ver comentarios arriba). Segundo, el Espíritu Santo decide que dones recibimos cuando somos bautizados en el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:11,13). Por lo tanto, nosotros no decidimos que dones tendremos, sino que el Espíritu Santo, es quien los distribuye de acuerdo a su voluntad. Nuestra obligación como miembros es ser fieles a cualesquiera que sean los dones que el Espíritu Santo nos concede. Tercero, si Pablo estuviera sugiriendo que como miembros individuales fuéramos tras dones mayores, estaría contradiciendo todo lo que ha dicho  sobre el diseño de Dios para el cuerpo de Cristo. Dios ha concedido a los creyentes una diversidad de dones (mayores y menores) para que la iglesia pueda funcionar armoniosamente; por lo tanto está llamando la atención de la iglesia para asegurarse que los dones mayores de los miembros individuales fluyan. Esto se confirma más adelante por los comentarios de Pablo en 1 Corintios 12:29-30 en donde presenta preguntas retóricas que demandan una respuesta de No. El texto sugiere fuertemente que no todos tendrán los dones mencionados en los versos.

 

¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? (1 Corintios 12:29-30)

 

Cuarto, cuando la iglesia funciona de acuerdo a como Dios la ha diseñado, cuando todos los miembros son fieles a su(s) don(es), no es necesario que los miembros individuales vayan detrás de los dones mayores. La iglesia funcionará adecuadamente de acuerdo al diseño de Dios. La diversidad de dones, mayores o menores, es lo que da gloria a Dios cuando cada miembro sirve al cuerpo con sus dones individuales.

Quinto, si todos desearan mayores dones, los dones menores serían descuidados, ocasionando que el cuerpo de Cristo saliera del balance del diseño que Dios hizo. Si todos fueran maestros o evangelista, ¿cómo cubriría la iglesia otras necesidades en el cuerpo? Recuerda las palabras de Pablo:

 

Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? (1 Corintios 12:17)

 

Regresando a la naturaleza de los dones, el quinto punto a considerar es que ciertos dones son necesarios para el funcionamiento de la oficina de una iglesia como los de anciano  o diácono. La oficina o lugar del servicio, en sí mismo no es un don, pero se hace un llamado a un individuo de la iglesia para que use su don. Es responsabilidad de los líderes de la iglesia reconocer estos dones en los creyentes para que puedan entrenarlos para ser líderes.

Sexto, Dios ha diseñado el cuerpo de Cristo con una diversidad de dones a propósito (ver arriba, el diseño de Dios para el cuerpo); los diferentes dones promueven la unidad y el crecimiento de la iglesia. Por lo tanto, cada creyente posee diferentes dones y los miembros de la iglesia dependen unos de otros para el crecimiento personal. Ningún miembro puede funcionar adecuadamente, independientemente del resto del cuerpo, incluyendo a aquellos con dones mayores (1 Corintios 12:15-16).

Séptimo, los propósitos de los dones mayores nos son revelados en Efesios 4:11-13. Aunque este pasaje enfatiza los dones mayores que deben operar en los líderes, es apropiado extender la aplicación del texto para incluir todos los dones en los propósitos que Dios tiene para ellos.  

 

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. (Efesios 4:11-13)

 

Cinco cosas se mencionan en estos versos (1) Equipar a los santos para trabajos de servicio o ministerio; (2) Construir el cuerpo de Cristo; (3) Ayudar al cuerpo a lograr la unidad de la fe; (4) Crecer en el conocimiento de Jesucristo, entendiéndolo en todas Sus formas; (5) Alcanzar la madurez espiritual, haciéndonos como Cristo en toda su plenitud. Es evidente que importantes son estos grandes dones para el funcionamiento de la iglesia.

El texto continúa y muestra los resultados potenciales que estos dones tienen en los santos cuando éstos los ejercitan apropiadamente.

 

Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. (Efesios 4:14-16)

 

Cuatro cosas vienen como resultado (1) La iglesia alcanza madurez en la Palabra de Dios; (2) La iglesia mantiene la verdad en amor, tanto en los discursos como en la vida; (3) La iglesia hace de Cristo la fuente de todo su crecimiento y fortaleza; (4) La iglesia funciona armoniosamente cuando cada individuo cumple con su parte.

 

Los Dones del Espíritu Santo

 

Con esta introducción, ahora podemos discutir los dones disponibles para los creyentes en el cuerpo de Cristo. Tres pasajes principales del Nuevo Testamento hablan de los dones espirituales: Efesios 4:11, Romanos 12:6-8, y Corintios 12:4-10. Al estudiar los tres, se puede hacer una lista que muestra los dones disponibles en el cuerpo de Cristo.

 

Efesios 4:11

 

En el pasaje de Efesios, como se mencionó arriba, se hace énfasis en los dones mayores de los líderes. Se mencionan cinco dones:

 

Y Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. (4:11)

 

El Don del Apostolado

El primer don es el apostolado. Un apóstol es un representante de Dios divinamente designado con autoridad delegada y es comisionado por Cristo (Gálatas 1:1). El propósito del don era establecer los cimientos de la iglesia (Efesios 2:20) y registrar la revelación del Nuevo Testamento de acuerdo a como la hiciera el Espíritu Santo (Efesios 3:5).

 

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra angular  Jesucristo mismo (Efesios 2:19-20)

 

Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu (Efesios 3:4-5)

 

El don era confirmado por el milagroso poder que lo acompañaba (2 Corintios 12:12, Hebreos 2:3-4, Hechos 5:12-16). Este aspecto milagroso del don es lo que autenticaba la verdad del evangelio, dando evidencia de que Dios estaba con estos apóstoles en el mensaje que proclamaron. Esto era necesario por la resistencia y oposición dirigidas a su mensaje durante el primer siglo de existencia de la iglesia. Aquellos que atestiguaron estos milagros de los apóstoles tuvieron que considerar la esencia de lo que predicaban.

Habían ciertas cualidades para funcionar con este don. Parece en Hechos  1:21-22 que los primeros doce tuvieron que haber caminado con Jesús durante Su ministerio en la tierra. Aquellos que tenían el don además de estos doce, tuvieron que haber visto físicamente la ascensión de Cristo. Esta es la enorme implicación de 1 Corintios 9:1, donde Pablo defendía su apostolado. 1 Corintios 15:6-7 revela que quinientos creyentes que atestiguaron la resurrección fueron los elegidos para este don. Estas cualidades sugieren que el don no está disponible hoy en día. El don pasó a la historia con la muerte del Apóstol Juan alrededor del año 95 D. C.  El propósito del don de poner los cimientos de la iglesia y registrar la revelación del Nuevo Testamento concluyó al final del primer siglo D. C. En el libro de Hechos, la autoridad de los apóstoles fue transferida a los ancianos de la iglesia (Hechos 20) porque los apóstoles no permanecerían por mucho tiempo.

 

El Don de la Profecía

El segundo, es el don de la profecía. Aquellos que tienen este don reciben la verdad divina de Dios por revelación directa. Este don junto con el del apostolado fue fundamental para la iglesia (Efesios 2:20), y su práctica tuvo resultados en la edificación, exhortación, y confort hacia los creyentes (1 Corintios 14:3-4). En la época apostólica, el uso del término profeta no se aplicaba solamente a los que hacían profecías, sino que también se asociaba a los que desarrollaban un papel prominente en la iglesia y que era importante en el desarrollo de la doctrina de la iglesia y su crecimiento. Esto se sugiere fuertemente en el pasaje de arriba (Efesios 4:11), que destaca los dones de liderazgo, y también en Efesios 2:20, 3:5, y Hechos 13:1-3. Los profetas junto con los apóstoles, hicieron la revelación del Nuevo Testamento  hasta que estuvo completa.  Ambos dones fueron importantísimos para establecer  los cimientos de la iglesia (Efesios 2:19-20). Aquellos que eran profetas pero que no eran prominentes en liderazgo de la iglesia, instruían al pueblo de Dios en las verdades espirituales por revelación directa. Cualquiera que fuera el contenido del mensaje, el don era usado para guiar a los creyentes en los caminos de Dios (Hechos 15:32; 1 Corintios 14:3-4) y para predecir eventos futuros. (Hechos 21:10-11).

¿Es la profecía un don que funciona actualmente? Hay muchos debates en cuanto a esta cuestión en los círculos de la iglesia. Hay aquellos que piensan que con el término del canon del Nuevo Testamento  este don dejó de ser necesario. El propósito del don fue alcanzado al establecer los cimientos de la iglesia (Efesios 2:19-20) y registrar la revelación del Nuevo Testamento (Efesios 3:5). No hay duda que la plena revelación de la Palabra de Dios se hizo conocida a través de apóstoles y profetas, pero ¿hay alguna base importante en las Escrituras para desechar el don en la actualidad además de su papel de autoridad?  Hoy hay muchos que dicen ser profetas y declaran que reciben revelación directa de Dios. También hay muchos que ponen a la iglesia a la defensiva hacia este don por el mal uso de él por falsos profetas.  ¿Cómo debemos tratar este asunto? Nada en las Escrituras indica de manera concluyente que el don de la profecía no sea actual, pero como se mencionó arriba, podemos considerar que Dios no está haciendo nuevas revelaciones en cuanto a Su plan de redención para el hombre. Es este sentido no hay necesidad de más profecías para guiarnos a través de nuevas revelaciones – es decir, nueva Escritura. Aquellos que operan y se consideran a sí mismos profetas en este sentido deben ser tratados con suspicacia. Todo auto-proclamado profeta en la historia de la iglesia, que ha intentado agregar nuevas revelaciones a las Escrituras, ha alejado a la gente de la esencia del plan de redención de Dios para el hombre en la Biblia. Sin embargo las Escrituras permiten esta función para aquellos que tienen este don pero que no intentan proclamar nuevas revelaciones a las Escrituras, sino que proclaman para la edificación y confort de la iglesia.

Al decir esto, ciertos comentarios demandan nuestra atención en cuanto a la práctica de la profecía. Primero, si el don es actual pero no está siendo usado, entonces quizá 1 Tesalonicenses 5:19-20 está siendo violada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. La iglesia en Tesalónica impedía que este don fluyera. Pablo amonestó a los creyentes para que no “apagaran el Espíritu” al no permitir que aquellos con el don de la profecía lo ejercieran.

Segundo, si la iglesia cree en el don, quizá sería sabio seguir las instrucciones que nos fueron dadas en 1 Corintios 14 sobre como el don debe funcionar para el servicio de la iglesia.

 

Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. (1 Corintios 14:29-31)

 

Permitamos que dos o tres tengan la oportunidad de expresar su don en el servicio. Al decir eso, la iglesia actual debe tener precaución, ya que muchos intentan infiltrarse en las congregaciones con sus llamadas “profecías” sin haber establecido ninguna credibilidad entre los ancianos. Cuando una iglesia ha determinado que un miembro tiene el don, los ancianos deben proporcionar un medio ambiente para que el don funcione para la iglesia. Con las medidas preventivas adecuadas, la iglesia se puede salvaguardar de aquellos que abusan del don con falsas profecías y puede permitir que el don funcione en el cuerpo de Cristo.

Tercero, al usar el don la iglesia necesita observar 1 Corintios 14:29 donde Pablo da instrucciones para cuando se hace profecía: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Los demás en este pasaje son aquellos que tienen el don de discernimiento de espíritu (ver abajo) o Cristianos maduros  que pueden sopesar el mérito de la profecía. Por lo tanto, la iglesia debe tener presentes, cuando se practica la profecía, a aquellos que pueden discernir entre la verdad y la especulación.

Cuarto, si una iglesia es más prominente en este don que otra, la iglesia como un todo no se debe dividir en cuanto al uso del don. No hay duda que la Palabra de Dios en su plenitud es la mayor herramienta que nos guía a la voluntad de Dios. Sin hacer menos el don de la profecía, alguien que estudia la Palabra de Dios intensamente y la practica tiene acceso a la plenitud de la verdad que fue registrada por los profetas del Viejo y Nuevo Testamentos.

 

El Don del Evangelismo

El don del evangelismo se refiere a la propagación del evangelio a través de la predicación de la Palabra. Aquellos que tienen este don tienen un deseo creciente de compartir a Cristo con todos. Su ministerio es esencial  para alcanzar a los que están fuera de la iglesia. Este don debe acompañar a cualquier grupo misionario o de establecimiento de una iglesia que va a emprender un nuevo trabajo. El don aparece entre los dones de liderazgo; por lo tanto, un anciano de la iglesia debe tener este don. Los ancianos que tienen este don deben animar a la congregación como un todo a continuar alcanzando a los perdidos.

 

El Don del Pastoreo

El don de pastoreo es pastorear al pueblo de Dios. Los que tienen este don tienen un deseo creciente de ministrar a las ovejas, y esto se logra alimentando al rebaño con la Palabra de Dios y liderando con el ejemplo (1 Pedro 5:1-4). Un buen pastor alimenta a la oveja con bien, da una enseñanza sana de la Palabra, aplicándola a su propia vida para poder guiar con el ejemplo. Como la enseñanza es esencial en su ministerio, este don o la habilidad de enseñar (1 Timoteo 3:2) siempre está presente en el que tiene este don. También será un buen estudiante de la Palabra para que pueda satisfacer a la congregación con sus necesidades espirituales diarias. El pastor en el cumplimiento de su papel  protege a los creyentes de los falsos maestros y doctrinas (Hechos 20:28-29) y siempre los anima a continuar en la fe.

 

El Don de la Enseñanza

El don de la enseñanza es explicar las verdades de la Palabra de Dios. Los que tienen este don comunican o enseñan de manera organizada y entendible. Tienen el creciente deseo de estudiar la Palabra de Dios para poder presentarla de manera adecuada a los demás.  El que tiene este don y cumple con los requerimientos de un anciano (1 Timoteo 3:1-7) deben ser considerados para ejercer ese papel. Como se dijo anteriormente, la iglesia debe reconocer los dones de liderazgo en los nuevos creyentes y proporcionarles un medio ambiente en el que el don pueda ser cultivado y pueda crecer en la persona que lo posee.

 

Romanos 12:6-8

 

En este pasaje de Romanos, se agregan cinco dones adicionales a la lista. La profecía y la enseñanza también se mencionan en este pasaje pero ya los hemos tratado.

 

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con alegría. (Romanos 12:6-8)

 

El Don de Servicio o Ayuda

El don de servicio es para ayudar al cuerpo de Cristo con sus necesidades físicas en cualquier iglesia local. Los que tienen este don tienen un gran deseo de servir donde se les necesite. Siempre están dispuestos a servir a los santos de manera individual o a la iglesia como un todo. Como el diácono es uno que sirve, puede ser una ventaja que este don esté presente en la persona que tiene este cargo.

 

El Don de Exhortación

El don de exhortación  es la habilidad para alentar a la gente con las verdades espirituales de las Escrituras. Alguien que tiene este don mantiene a la gente emocionada en la Palabra y los anima a actuar de acuerdo a ella.  Generalmente este don está correlacionado con los dones de liderazgo pero no se limita a esos roles. Todo mundo está llamado a animar a los demás, pero este don trabajando en una persona, tiene un efecto natural de persuadir y animar a aquellos alrededor de ella.

 

El Don de Dar

El don de dar está en el que da generosamente. Su corazón está abierto a satisfacer las necesidades financieras de los demás en la iglesia. Todo creyente está obligado a dar en su adoración a Dios, pero los que tienen este don van más allá en cuanto a dar se refiere. Siempre encuentran gozo en este acto de benevolencia.

 

El Don de Administración

El don de administración es la habilidad para gobernar en la iglesia, especialmente de manera organizacional. Este don probablemente enfatiza el rol administrativo del liderazgo y no tanto la enseñanza o el pastoreo, aunque ambos están asociados a este don.  Los que tienen este don (junto con todas las demás cualidades) deberían estar trabajando en la oficina de un anciano. Tienen la habilidad de orquestar y organizar los asuntos de negocios de la iglesia.

 

El Don de Misericordia

El don de misericordia es expresar compasión hacia los demás. Muestra empatía por los enfermos y heridos en el cuerpo de Cristo. Siempre hay una fuerte sensibilidad hacia aquellos que están en necesidad extrema. Los que tienen este don se inclinan a visitar hospitales, y casas de asistencia buscando el confort de la gente que sufre. Su actitud hacia los perdidos, aquellos fuera de la iglesia, es de interés y no de juzgarlos.

 

1 Corintios 12:7-10

 

El tercer pasaje más importante que habla de los dones del Espíritu Santo es 1 Corintios 12:7-10.

 

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.( 1 Corintios 12:7-10)

 

Ocho dones adicionales que no fueron mencionados en los dos pasajes previos se agregan a la lista.

 

El Don de Sabiduría

El don o palabra de sabiduría es la habilidad para proporcionar una vista interna de los asuntos revelados sobre la verdad de la doctrina. Mientras que el conocimiento de la verdad proporciona hechos, el don de sabiduría proporciona dirección a la luz del conocimiento, extrayendo las implicaciones espirituales de lo que se revela en la Palabra de Dios. El que tiene este don puede expandirse en el conocimiento de las Escrituras, con una vista espiritual interior que permite aplicarlo a las necesidades de la persona. Como la sabiduría es necesaria en los líderes de la iglesia, el don debe estar operando en al menos uno o dos de los ancianos que gobiernan a la iglesia local.

 

El Don de Conocimiento

El don o palabra de conocimiento es la habilidad de tener conocimiento de algo que no está normalmente accesible para todos. Este don ha tenido varias interpretaciones en la iglesia; esto es, el don se explica o practica de diferentes maneras. Para protegernos de caer en enfoques no bíblicos sobre este don, debemos reconocer ciertos puntos. Primero, este don necesita distinguirse del don de la profecía. En la profecía uno recibe revelación directa de Dios y la comunica a la iglesia. En el don de conocimiento, uno comenta sobre el conocimiento al que la persona tiene acceso, además de profetizar. Segundo, los que tienen este don tienen conocimiento de algo que los demás en la iglesia no conocen.  Esto es lo que lo distingue como don.  Tercero, la palabra conocimiento, en el texto no nos da una visión interna sobre el  tipo de conocimiento que está siendo revelado o como está siendo revelado. La palabra habla de conocimiento en general. Al decir eso, hay muchos lugares en las Escrituras donde la palabra se asocia con el conocimiento de la verdad divina. (1 Corintios 1:5; 2 Corintios 2:14; Romanos 11:33). Por lo tanto sería conveniente limitar  el contexto de conocimiento a las cosas divinas que edifican al individuo o a la iglesia como un todo y no a la habilidad de tener conocimiento  sobre la gente que raye en se un psíquico.

Existen diferencias entre los maestros de la Biblia sobre cómo se revela o se hace accesible este conocimiento a una persona con el don. Hay algunos que piensan que el conocimiento llega a alguien en un tiempo particular, de manera sobrenatural, en el que pueden dar a otra persona una palabra del Señor. Este enfoque sugiere quizá el don de la profecía (Hechos 21:10-11), no tanto el don del conocimiento. Otros creen que el don se expresa a sí mismo por la habilidad que uno tiene de explicar los pensamientos de otros que tienen un sueño o una visión que es incomprensible para ellos. Un ejemplo del Viejo Testamento del conocimiento que viene a alguien de esta manera, sería Daniel, cuando interpretó el sueño del Rey Nabucodonosor (Daniel 2:26-28). Y aún otros creen que el don se manifiesta a sí mismo por la habilidad que uno tiene de traer entendimiento a una situación por medio del conocimiento divino, la Palabra de Dios. De esta manera, la persona dirigirá al creyente a la Palabra de Dios aplicándola a las necesidades de la persona. Independientemente de lo que uno piense sobre este don, recuerda, los dones son para construir y edificar el cuerpo de Cristo (1 Pedro 4:10), por lo tanto el regalo debe ser usado en este contexto exclusivamente.

 

El Don de Fe

El don de fe es la habilidad divina de confiar en Dios en cualquier situación, no importa que tan malas sean las circunstancias. Aunque todo creyente está obligado a vivir por fe, los que tienen este don tienen una medida inusual de confianza en Dios que va más allá de la fe que tienen la mayoría de Cristianos. Todos estamos llamados a perseverar  y mantenernos firmes en la fe, pero los que tienen este don son capaces de mantenerse firmes de manera natural en medio de las circunstancias más adversas sin flaquear.

 

El Don de Sanidad

El don de sanidad es la habilidad para sanar diferentes tipos de enfermedades. La forma plural de la palabra don en el verso 9 sugiere que llega a ciertas personas en ciertos tiempos y no aleatoriamente.  Cuando el don opera en un creyente, esa persona por el poder del Espíritu Santo se convierte en un instrumento de Dios para sanar la enfermedad que exista en una persona.

 

El Don de Milagros

El efecto de los milagros es hacer trabajos que son divinamente sobrenaturales, más allá de las leyes de la ciencia. Este don junto con el de la sanidad, operaron juntos muchas veces en el libro de Hechos (Hechos 2:22; 8:13). El propósito de este don es autenticar la verdad del mensaje del evangelio por la realización de esos milagros. Aquellos que testifican los milagros son fuertemente persuadidos a creer en lo que los ministros de Dios dicen.

 

El Don de Discernimiento de Espíritus

El don de discernimiento de espíritus es la habilidad para distinguir lo que viene de Dios de lo que viene de demonios o mentiras de los hombres. No es tanto la aptitud para ver interiormente la naturaleza humana sino un entendimiento divino de los orígenes de algo dicho por una persona en nombre de Dios. Esto es, el que tiene el don puede percibir si el origen de lo que una persona está hablando  es de Dios o de otra fuente. Este don es importante para la práctica de la profecía en la iglesia. Cuando alguien profetiza, los que tienen este don son capaces de discernir si el mensaje viene de Dios, o demonios, o de la imaginación del que está hablando (1 Corintios 14:29).

 

El Don de Lenguas

El don de lenguas es la habilidad para hablar una lengua desconocida que uno no ha aprendido (Hechos 2:4). Es dado de manera sobrenatural a una persona que habla una lengua extraña a su propia habilidad intelectual.  El don edifica personalmente a miembro que lo posee – él sabe que está hablando una lengua de Dios. Hechos 2 revela que el contexto de la lengua es alabar a Dios. El don un el libro de Hechos  fue importantísimo para autenticar la salvación de Judíos y Gentiles.

 

Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.  Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? (Hechos 10:44-47)

 

El don de lenguas mostró a los creyentes Judíos que los Gentiles recibieron el Espíritu Santo como un signo de su salvación. Es por esto que se hace un fuerte énfasis en el don en conjunto con la salvación de Judíos y Gentiles.

 

El Don de Interpretación

El don de interpretación de lenguas le da a uno la habilidad de traducir una lengua que uno no ha aprendido.  Este don lleva a la edificación de la iglesia (1 Corintios 14:5). Esto es verdad porque los demás pueden oír y entender las palabras de Dios que fueron puestas en el corazón y mente de uno que habló en lenguas.

 

El Don de Celibato

El otro don que se menciona en 1 Corintios 7:6-9 es el don de celibato. El que tiene este don no es agobiado por los deseos de satisfacción sexual. Él o ella está contento con su vida de soltero y es libre para servir al Señor sin la obligación que un(a) esposo(a) o hijo puedan traer. Una persona que tiene este don debe considerar el mantenerse soltera.

 

La Práctica Adecuada de los Dones en la Iglesia

 

El Espíritu Santo ha hecho disponibles estos dones en el cuerpo de Cristo. Si los dones fluyen y se usan adecuadamente, el poder del Espíritu Santo será evidente en la iglesia cuando todos los miembros lleguen a un acuerdo, usando sus dones individuales para el bien de los demás. De esta manera la iglesia mantendrá su propósito de glorificar a Dios, mientras cada miembro sea fiel a su don.

La práctica adecuada de los dones los expresa a sí mismos de esta forma.  Los apóstoles y profetas (líderes de la iglesia) establecieron los cimientos de la iglesia e hicieron la revelación del Nuevo Testamento. Los apóstoles y profetas todavía hoy hablan a través de la revelación directa de la Palabra escrita de Dios, la Biblia (ver otros comentarios arriba, para un tratamiento más profundo de estos dos dones).

Los pastores y maestros usan la revelación directa de apóstoles y profetas, las Escrituras, para alimentar e instruir a la iglesia en los caminos de Dios. Pasan su tiempo alimentando a las ovejas  a través de la enseñanza de la Palabra y guían con el ejemplo. Los evangelistas canalizan su energía hacia los no creyentes compartiendo el mensaje del evangelio, liberando a los pastores y maestros para que puedan atender las necesidades de la congregación. Aquellos que tienen el don de la exhortación mantienen a los creyentes emocionados sobre lo que se les ha enseñado y los animan a perseverar en la fe. Los ancianos o pastores que tienen el don de administración y liderazgo atienden la administración y organización de la iglesia, permitiendo que los pastores que enseñan instruir a las ovejas. Estos ancianos usan su don de enseñanza como un rol secundario.

La palabra de sabiduría trae maravillosas vistas internas a la enseñanza de la Palabra y ayuda a los líderes de la iglesia a tomar las decisiones que son necesarias para la guía de los miembros. La palabra de conocimiento pone disponibles las verdades bíblicas  y los hechos que son necesarios en un momento determinado. Los que tienen el don de servicio o ayuda atienden las necesidades físicas de la iglesia para permitir a los ancianos aplicarse a las cuestiones de liderazgo. Los que tienen el don de la misericordia son ejemplo en la iglesia siendo sensibles con los que sufren y los enfermos. También aligeran la carga del liderazgo cuando se ofrecen a visitar a los que sufren o están enfermos. El don de discernimiento de espíritus protege a la iglesia de falsos profetas y de la infiltración de falsos maestros. Los que tienen el don de fe, animan a los creyentes a confiar en Dios sin importar que tan malas puedan parecer las circunstancias. Alguien con el don de dar anima a sus compañeros creyentes a dar libremente.

Los dones de sanidad y milagros testifican la verdad de la Palabra de Dios e incrementan la fe en el pueblo de Dios. El don de lenguas edifica la individuo que lo tiene y su interpretación edifica a la iglesia (1 Corintios 14:5). El regalo del celibato le permite a uno dedicarse completamente a Dios sin las responsabilidades que traen una esposa o una familia. Todos los dones deben ser practicados en el contexto del amor de Dios (1 Corintios 13).  

 

Los Beneficios de los Dones entre Si

 

Cuando cada creyente es fiel en el ejercicio de los dones que le han sido confiados, la iglesia como un todo se edificará y crecerá en la gracia y conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (Efesios 4:11-13). Cuando cada miembro ejercita sus dones individuales, el cuerpo madura en la medida en que los creyentes perciben una maravillosa vista interna unos de otros. Por ejemplo, muchos se han convertido en buenos maestros de la Biblia sin el don de la enseñanza porque fueron buenos estudiantes de la Palabra, enseñados por aquellos que tenían el don de enseñanza. Muchos han crecido abundantemente en la sabiduría y misericordia de Dios sin tener esos dones porque han cosechado del ejemplo de otros que si poseen esos dones. La regla es: ya sea que uno tenga ciertos dones o no, una persona que funciona en el cuerpo de Cristo madurará en áreas en las que no necesariamente tenía dones. Esa persona mostrará cualidades que se asemejan a los dones a través de la maduración en la fe. Al hacer esto, el propósito del cuerpo, de la manera que Dios ha diseñado (1 Corintios 12:12-27; Romanos 12:4-8), será alcanzado y Jesucristo será glorificado.

 

La Fraternidad y los Dones

 

De los comentarios de arriba, podemos ver qué importante es que un individuo siempre esté en fraternidad. Esto es primero, porque tiene un don para el resto del cuerpo. Cuando un creyente está fuera de la fraternidad, esta persona está robando a la iglesia el don que posee. Recuerda, Dios ha diseñado el cuerpo de Cristo de una manera única en la que todos los dones son necesarios para su adecuado funcionamiento. Segundo, cada miembro de la iglesia necesita tener acceso a los otros dones del cuerpo para madurar. Por lo tanto, los que no funcionan en la iglesia se están privando a ellos mismos de los dones que son esenciales para su bienestar y crecimiento espiritual.

 

Punto de Interés

 

Un pensamiento final de interés es la diferencia entre los dones y las bendiciones espirituales. El propósito del don es traer gloria a Dios al servirnos unos a los otros con estas habilidades espirituales, creciendo y madurando juntos en la gracia de Dios (ver arriba). Al decir esto, Dios no se limita en dar bendiciones espirituales a sus hijos además de los dones. Ya sea que los creyentes tengan ciertos dones o no, un miembro del cuerpo de Cristo puede ser bendecido en un momento dado con ciertas cualidades que se asemejan a los dones, como la sabiduría, la misericordia, la fe, la sanidad, hacer milagros, etc. Dios es soberano sobre todas las cosas; por lo tanto, Él bendice a Sus hijos con cualidades divinas respondiendo a las oraciones personales y la fe personal de Su pueblo. Él atiende los requerimientos de aquellos que le piden sabiduría, fe,  o cualquier otra cualidad que sea requerida en tiempos de necesidad. Esto no quiere decir que un cierto don se convierte en su propiedad en ese momento. El Espíritu Santo ha determinado nuestros dones en la salvación, pero el creyente por medio de la respuesta a sus oraciones  ha recibido ciertas habilidades en un momento particular. La diferencia, en contraste con alguien que tiene un don, es que los que poseen estas habilidades por sus dones, funcionarán de esa manera de manera natural, mientras que los que no tienen esos dones funcionarán temporalmente de esa manera a través de las respuestas a las oraciones de su fe personal.

Uno se puede preguntar entonces, porque existen los dones, si Dios responde a las oraciones de esta manera. Recuerda, en el diseño de Dios para el cuerpo de Cristo, los dones son únicos y fundamentales para el propio funcionamiento de la iglesia. Cada miembro depende de los dones de los demás para crecer y madurar en la fe; y de esa manera traer gloria a Dios, al servirnos unos a los otros con estas habilidades espirituales.

 

Resumen

 

Dios ha diseñado el cuerpo de Cristo de manera que cada don es muy significativo para el funcionamiento general de la iglesia. Para poder entender el valor de los dones, debemos entender ciertos puntos en cuanto a los dones del Espíritu Santo. Primero, los dones son para que funcionen de acuerdo al diseño de Dios para el cuerpo de Cristo. Segundo, la naturaleza de los dones debes ser entendida para poder aplicarlos adecuadamente. Tercero, cada miembro debe saber que dones posee. Cuarto, los dones deben ser practicados de manera adecuada en la iglesia. Los líderes harán bien en señalar estas cosas a la congregación en lo que se refiere a los dones espirituales en la iglesia local.