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MESSIAH'S CHRISTIAN FELLOWSHIP - Church in Las Vegas, Nevada |
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Pastor Bertoli’s Book God’s Workmanship Under Grace-En Español Translation by Salvador Torres |
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La Obra de Dios en Su Gracia
Explorando las Bendiciones en Cristo de un Creyente.
Capítulo Uno
El Evangelio
Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, Inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, Escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, El cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, Y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, Administraban las cosas que ahora os son anunciadas Por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Por tanto, preparad vuestras mentes para la acción, sed sobrios, Y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado (1 Pedro 1:10-13)
Hay muchas riquezas en este mundo que el hombre se esfuerza por alcanzar para encontrar satisfacción, pero ninguna es más preciosa o tiene más valor que los tesoros del mensaje del evangelio, que proporciona todo lo necesario para el bienestar del hombre. El evangelio contiene el camino y las riquezas de salvación que son propiedad del pueblo de Dios que cree en Él. El pasaje de arriba relata cómo los profetas del Antiguo Testamento ansiosamente buscaban este tiempo futuro cuando el Mesías vendría y abriría las puertas a la gracia de Dios. Ese tiempo ha llegado con la primera venida de Jesucristo. El creyente es animado a preparar su mente de una vez y por todas, llevando a su corazón la realidad presente de esta profecía cumplida, con todas las maravillosas bendiciones que acompañan a su cumplimiento. En este sentido más amplio, la palabra evangelio significa buenas nuevas o buenas noticias del reino de Dios. El uso de la palabra evangelio en este capítulo enfatiza la esencia del mensaje en relación al sacrificio de Jesucristo y todos sus beneficios para aquellos que creen. Esto es, Cristo tomó a la humanidad, murió por nuestros pecados, resucitó de entre los muertos, y cualquiera que ponga su fe en Él será perdonado por sus pecados. Participará de la gracia de Dios y sus bendiciones por toda la eternidad. Esta es la parte central del mensaje del evangelio.
Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. (1 Corintios 15:3-4)
Porque la Escritura dice, “QUIEN CREA EN ÉL NO SERA DEFRAUDADO.” Porque no hay distinción entre Judío y Griego; porque el mismo Señor es Señor de todos, Abundante en riquezas para todos los que le invocan, Porque “TODO AQUEL QUE INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR SERA SALVO.” (Romanos 10:11-13)
La Importancia del Evangelio
La importancia incuestionable del evangelio está dada en Romanos 1:16-17
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios Para salvación de todo aquel que cree, al Judío primeramente y también al Griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. (Romanos 1:16-17)
Reflexionando en este pasaje, ciertos puntos demandan nuestra atención. Primero, Pablo no se avergüenza por identificarse con el mensaje del evangelio. No se avergonzaba porque entendía el valor presente y eterno del evangelio para el hombre. Es triste notar como la gente ha seguido persiguiendo los tesoros mundanos que a través de los tiempos no han podido satisfacer el vacío que está en todos nosotros. El hombre se enorgullece de identificarse con la fama, el dinero, las cosas materiales que lo dejan insatisfecho, y se avergüenza de identificarse con Cristo que es el único que puede traer satisfacción y llenar su vida. Pablo se identificaba con Cristo porque sabía que en Él estaba la personificación de toda la verdad y las bendiciones que llegan a aquellos que creen en Él. Segundo, la naturaleza del evangelio tiene un poder que excede por mucho cualquier cosa de este mundo. Cuando uno piensa en el poder se inclina a describirlo de muchas maneras. Por ejemplo, poder es la habilidad de levantar quinientas libras en un evento de levantamiento de pesas, o el motor de un jumbo jet que puede levantar ese enorme avión de la tierra, o el poder de un misil nuclear que puede hacer desaparecer una ciudad entera. Eso es poder. Pero el poder del mensaje del evangelio es de una naturaleza diferente, y mucho más potente que todas las fuerzas del mundo juntas. El poder del evangelio imparte vida eterna al hombre. El da al hombre victoria sobre la muerte. El pensamiento de que el hombre puede conquistar la muerte proporciona la esperanza necesaria en la cual su alma encuentra descanso y se sobrepone de la fatiga de la vida diaria. La tercera cosa que viene a nosotros en este pasaje es el alcance del evangelio. El evangelio es para todos y es el único camino que conduce al cielo. Aquellos que insisten en promover muchos caminos al cielo diferentes de Cristo están cuestionando la verdad divina de la Palabra de Dios para la salvación. Jesús dijo, Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí (Juan 14:6). Él es el único camino al Padre. Él es la verdad, en la que Su persona y palabra revelan la verdadera voluntad del Padre, y en Él está la vida eterna. Aquellos que persiguen otros medios de salvación o que rechazan la verdad de Cristo no podrán entrar a las eternas bendiciones de Dios que son reveladas en el mensaje del evangelio. Cuarto, la fe solamente en Cristo es el medio por el cual uno recibe la salvación y comparte todas las maravillosas bendiciones del evangelio. Para aquellos que han puesto su fe en Cristo, el poder y el castigo del pecado que separa al hombre de Dios (ver abajo) han sido desarmados. Los creyentes escapan de la ira de Dios por el pecado y son beneficiarios de todas las bendiciones que Dios prometió a todos los que creyeran en Jesucristo. Esos beneficios incluyen la rectitud de Cristo, el estándar de santidad para el santo de la iglesia, que es atribuido al creyente a través de la fe. Esto es, el creyente es declarado santo y perfecto ante Dios porque Cristo está en él, y es equipado con todos los recursos necesarios para caminar de acuerdo a la rectitud de Dios. El Espíritu Santo prometido, que ha puesto su residencia en la vida de todo creyente, lo santifica diariamente (ver Capítulo 4), habilitándolo para vivir en su nueva postura en Cristo.
La Necesidad del Evangelio
Para entender la necesidad del evangelio, uno necesita entender el concepto bíblico del pecado y el significado de la salvación. La salvación en su sentido más puro es la liberación del poder y castigo del pecado. El asunto del pecado debe ser tratado para poder traer restauración al hombre. La verdadera naturaleza del pecado y como se relaciona con el hombre no se puede limitar a un acto de desobediencia como la mayoría de la gente lo define, sino que va mucho más allá de este entendimiento general. El hombre está indefenso cuando pelea con el pecado. No está dentro de la composición del hombre vencer al pecado que domina su carácter. De hecho, su composición se inclina hacia el pecado. El término bíblico que mejor define la esencia del pecado es naturaleza pecaminosa, una naturaleza que es desobediente o está en rebelión contra Dios, con la que todos nacen desde la caída de Adán. Todos los hombres han pecado; por lo tanto, todos caen en el castigo del pecado (Porque el pago del pecado es la muerte, Romanos 6:23a).
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, Y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, Por cuanto todos pecaron. (Romanos 5:12)
Un individuo comete actos de pecado porque es su naturaleza (la naturaleza pecaminosa) y por lo tanto solo está reaccionando y viviendo fuera de lo que verdaderamente es. Las buenas noticias son que Dios entiende esto y ha proporcionado los medios por los cuales el hombre puede sobreponerse a esta deficiencia, que si no es remediada no solo lo mantendrá separado de las bendiciones de Dios en el presente sino para toda la eternidad. El remedio está en Cristo, porque Cristo es el único que puede servir como puente para el abismo del pecado que separa al hombre de Dios.
El Creyente es obra de Dios
A través de la fe, el creyente se convierte en una obra de Dios creado en Cristo Jesús para buenas obras:
Porque somos Su obra, creados en Cristo Jesús Para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano Para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:10)
Esta Escritura es la base para la escritura de este libro. Es como una cápsula que contiene todas las verdades teológicas del creyente que es salvo por la fe en Jesucristo. La palabra obra es la clave de este verso. Denota, “un trabajo de arte o una obra maestra.” 1 El creyente es la obra maestra de Dios creada en Cristo Jesús para producir los frutos de rectitud, testificando la verdad de la Palabra de Dios como Su embajador en la tierra. El tiempo presente del verbo “somos su obra” enfatiza la verdad posicional (nuestra nueva posición ante Dios) del creyente, cuando él es salvo por fe en la conversión. Como hijos de Dios, el Padre nos ve como perfectos en Cristo, un hermoso trabajo de arte. Dios nos muestra a la humanidad como Su obra maestra, por lo tanto vamos a caminar de acuerdo a nuestro llamado en obediencia y humildad y a producir el fruto de la rectitud. Este llamado en la vida del creyente muestra la imponente responsabilidad y privilegio puestos en cada creyente para sostener la verdad.
El Propósito de Dios en el Llamado al Creyente
Dios ha escogido a los pecadores que han clamado a Él para pedirle perdón como Sus embajadores e instrumentos para revelar y atestiguar la rectitud de Jesucristo y Sus enseñanzas. Dios no ha escogido a los héroes de este mundo o a los hombres que son considerados grandes desde una perspectiva mundana para apoyar Su causa. Ha escogido a aquellos que reconocen el testimonio de Cristo y que han puesto su fe en Él. Muchos de los ricos y famosos que rechazan el testimonio de Cristo son los héroes de este mundo. Aquellos que creen en Dios son los héroes del cielo. El autor de Hebreos, refiriéndose al asunto de la fe, elogia a los santos del Antiguo Testamento porque creían a Dios (Hebreos 11:2). Eran despreciados por los hombres y considerados tontos, pero eran preciosos a los ojos de Dios. El ejercicio de su fe era considerado por Dios más valioso que cualquier tesoro de esta vida (cf. 1 Pedro 1:7). El creyente es alentado a seguir los mismos pasos de esos grandes hombres de fe (cf. Hebreos 12:1-3). Nosotros, que hemos puesto nuestra fe en Cristo, somos esos instrumentos escogidos para ser santos e intachables por toda la eternidad. Somos la luz del mundo que brilla sobre la obscuridad que se ha apoderado del corazón del hombre, trayendo un mensaje de esperanza a aquellos que la han perdido. Somos los instrumentos que descascaran la dureza de los corazones de la gente, ayudándoles a entender el evangelio, y habilitándolos para participar de las bendiciones de Dios a través de la fe. Dios ha escogido a la gente sencilla de este mundo, que ha puesto su fe en Él, para avergonzar a los sabios.
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, Ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, Para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, A fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, Justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: EL QUE SE JACTE, JÁCTESE EN EL SEÑOR. (1 Corintios 1:26-31)
El Poder Divino del Evangelio
El Apóstol Pedro en su segunda epístola testifica el poder divino del evangelio. Dios no nos ha dejado sin los recursos para cumplir nuestro rol.
A los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, Una fe igualmente preciosa que la nuestra: Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, Para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, Habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo a causa de la lascivia. (2 Pedro 1:1b-4 énfasis agregado)
El creyente participa de la naturaleza divina de Dios a través del Espíritu Santo; por lo tanto, es capaz de caminar en las cosas pertenecientes a lo divino.
El Llamado al Valor
El sistema del mundo está diabólicamente opuesto al pueblo de Dios. Se requieren hombres y mujeres de valor para perseverar a través de esta vida como hijos de Dios. Contrario a lo que muchos creen acerca de los Cristianos, el mensaje de la Biblia no es para cobardes, sino para los hombres y mujeres que tienen carácter e integridad, gente de valor que han sido formados en su fe. Las palabras de Dios cuando comisionó a Josué, “Se fuerte y valiente” (Josué 1:9), una vez más tienen eco en los corazones de los creyentes en el Nuevo Testamento.
Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. (1 Corintios 16:13-14)
El pasaje de arriba agrega la amonestación de hacer todo con amor. El santo de la iglesia debe balancear su firme postura y valor contra el sistema del mundo con el amor de Jesucristo. Va a actuar con el amor y la gracia de Dios, manteniéndose firme en la fe contra toda oposición al mensaje del evangelio. El Cristiano maduro sabe cómo seleccionar los recursos que tiene disponibles para él en Cristo; por lo tanto, puede perseverar con toda plenitud de verdad y amor.
El Propósito del Creyente
Es de suma importancia que el creyente entienda porque es Cristiano y cuál es su obligación ante Dios. Él es el instrumento escogido de Dios para ser santo e intachable, penetrando la oscuridad que cubre los corazones de los hombres.
Haced todo sin murmuraciones y contiendas, Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha En medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual Resplandecéis como luminarias en el mundo Asidos de la palabra de vida. (Filipenses 2:14-16a)
El creyente que ha sido purificado y santificado en Cristo está obligado a vivir de acuerdo a su nuevo llamado en Cristo, cumpliendo su propósito como instrumento divino de Dios. Muchos Cristianos no reconocen esta realidad en su llamado en Cristo. Son derrotados o complacientes por su falta de entendimiento de su divino propósito. Sin una perspectiva apropiada, el creyente no podrá vivir en la plenitud de la fe Cristiana. No podrá vivir una vida llena del Espíritu (ver capítulo 7), que es seguir la santidad y la rectitud en su obligación con Dios. Cualquier cosa que no cumpla esta obligación, disminuye el valor del creyente en el cuerpo de Cristo. Este libro testifica el almacén de riquezas que Dios ha hecho disponible para nosotros para cumplir nuestra misión. ¿Estamos en la posición de comprometer nuestras vidas a nuestro llamado y mantenernos firmes como testigos de Dios de un mundo que muere y que ha volteado la espalda a Dios? Teniendo esto en mente exploremos ahora las maravillosas bendiciones que poseemos a través de la gracia de Dios, que ha sido vertida sobre nosotros abundantemente a través de Cristo. |